(1815-1888)
Juanito Bosco nace el de 16 agosto de 1815 en un pequeño caserío de
Castelnuovo D'Asti, en el Piamonte, llamado popularmente “i
Becchi” (hoy Castelnuovo Don Bosco).
Siendo todavía niño, la muerte del padre le hizo experimentar el
dolor de tantos pobres huérfanos de los que se hará padre cariñoso.
Pero encontró en su madre Margarita un ejemplo de vida
cristiana que incidió profundamente en su ánimo .
A los nueve años tuvo un sueño profético: le pareció estar en medio
de una multitud de muchachos entregados a sus juegos, pero algunos
de ellos blasfemaban. Rápidamente Juanito se arrojó sobre los que
blasfemaban, con sus puños y a patadas para hacerlos callar; pero
he aquí que se presenta un Personaje que le dice :
“No con golpes, sino con la mansedumbre y con la
caridad deberás ganarte a estos tus amigos.. Yo te daré
la Maestra bajo cuya disciplina llegarás a ser sabio; y sin
la cual, toda sabiduría se convierte en necedad ".
Así fue como Juan quiso aprender a ser saltimbanqui, prestidigitador, cantor,
titiritero, para poder atraerse a los compañeros y mantenerlos alejados del pecado .
"Si están conmigo, decía a su madre, no hablan mal".
A los 11 años recibe la Primera
Comunión (1826).
En noviembre de 1831, Juan se traslada a Chieri. Acude durante diez
años a la escuela pública, viviendo en pensiones y pagándose los gastos
con numerosos trabajos.
Don Bosco
durante el día trabaja y
por la noche estudia.
En octubre de 1836 viste el
“traje talar” de los clérigos (la sotana)
y entra en el seminario de Chieri.
Quiere hacerse sacerdote para
dedicarse a la salvación de la juventud.
El 5 de junio 1841 en Turín Juan Bosco es ordenado
sacerdote, a los ventiseis años, por el Arzobispo de Turín,
Mons. Fransoni, en la capilla del Arzobispado.
Al día siguiente celebra su primera Misa
en el altar del Ángel Custodio
en la iglesia de san Francisco de Asís;
lo asiste don Cafasso,
que será su director espiritual toda su vida.
San José Cafasso (1811-1860)
gran amigo de Don Bosco, fue por muchos años el
apóstol de muchos prisioneros y quien confortaba y
daba ánimos a los condenados a muerte.
Fue elevado a los altares en 1947 por Pío XII, y desde
entonces es considerado patrón de los capellanes de
las cárceles.
En Turín, Don Bosco comienza a reunir a pobres
chicos abandonados, a menudo huérfanos, y funda el
Primer Oratorio en Valdocco.
Los chicos son mal aceptados y consideran a Don
Bosco sospechoso de rebelión respecto a las
autoridades civiles; llegan incluso a considerarlo un
loco.
En septiembre de 1845, Don Bosco encuentra
a Miguel Rúa, su futuro brazo
derecho y sucesor de la cabeza
de la Congregación Salesiana.
En primavera de 1846, el Oratorio, después de varios
cambios de lugar, se establece en el sitio definitivo,
siempre en Valdocco.
En el Oratorio los muchachos encuentran
comida y alojamiento, estudian o aprenden una
profesión, pero sobre todo aprenden a querer a Dios:
Santo Domingo Savio es uno de ellos.
Don Bosco funda la Congregación Salesiana,
formada por sacerdotes y laicos
“con el objetivo principal de sostener
y defender la autoridad del Papa”.
Funda también la Congregación de las Hijas de
María Auxiliadora,
con Santa María Dominga Mazzarello.
En julio de 1846, Don Bosco enferma
gravemente. Lo cura la Madre
gracias a las oraciones de los jóvenes
trabajadores del Oratorio.
El 3 de noviembre de 1846, después de una larga
convalecencia, Don Bosco vuelve al Oratorio
acompañado de su madre Margarita.
En dos habitaciones alquiladas inician la escuela.
En diciembre de 1847 abre un segundo Oratorio y lo
dedica a San Luis.
En 1853 Don Bosco funda las Lecturas Católicas,
pequeños libros mensuales.
El 26 de enero de 1854 Don Bosco propone a cuatro jóvenes (Rúa,
Cagliero, Rocchietti, Artiglia) la fundación de los Salesianos: se trata
de hacer una promesa para empeñarse “en la caridad hacia el
prójimo".
El 29 de octubre de 1854 entra en el Oratorio
Domingo Savio, el “muchacho santo".
El 25 de marzo de 1855 Miguel Rúa hace voto de pobreza, castidad y
obediencia en las manos de don Bosco. Es el primer Salesiano.
En 1857 Don Bosco comienza a escribir las Reglas de los Salesianos.
En 1858 don Bosco va a Roma, para presentar su obra al
Papa Pío IX.
El 18 de diciembre de 1859 nace oficialmente la Congregación
Salesiana. Con don Bosco, los primeros salesianos son 18.
En 1860 muere don José Cafasso.
En 1866 Don Bosco hace de mediador entre la Santa Sede y el Gobierno italiano
para la vuelta a sus diócesis de 45 obispos “desterrados” y para la elección de
nuevos obispos.
En 1869, la Pía Sociedad Salesiana es aprobada por la Santa Sede.
En 1872, nace la Congregación de las Hijas de María Auxiliadora,
que afianza la obra de los Salesianos.
El 3 de abril de 1874 son aprobadas definitivamente por la Santa Sede
las Reglas de la Sociedad Salesiana.
En noviembre de 1875 comienzan las Misiones Salesianas.
En 1876 Don Bosco funda, con la aprobación de la Santa Sede,
la tercera rama de la familia salesiana: los Cooperadores.
En abril de 1877, Don Bosco va por última vez a Roma.
En abril de 1886, Don Bosco viene a España.
Exhausto de fuerzas por el incesante
trabajo, enferma gravemente.
Muchos jóvenes ofrecen al Señor
la propia vida por él.
“Lo que he hecho, lo hecho por el Señor.
Se habría podido hacer más,
pero lo harán mis hijos...
Nuestra Congregación es conducida por
Dios y protegida por María Auxiliadora.”
“Decid a los jóvenes
que les espero
en el Paraíso”.
Muere el 31 de enero de 1888
a la edad de 72 años, en su
pobre habitación de Valdocco.
La ociosidad
enseña todos los
vicios.
Vivís en la máxima
alegría, así que
no pequéis.
Haced todo el esfuerzo posible para
no perder nunca la Misa en los días
festivos. Incluso elegid un confesor
de vuestra confianza, frecuentad los
Sacramentos de la Confesión y
Comunión.
Hijo, sólo hay un alma, piensa
en salvarla. No merece la pena
adquirir todo el mundo si pierdes
tu alma. Bendito el que se
encuentra a punto de morir tras
haber hecho muchas obras buenas
en su vida.
Escribe, hijo mío, en
tu corazón esta idea:
“Falaz es el mundo,
el verdadero
amigo es Dios.
Enemigo del buen ejemplo es el escándalo.
El más eficaz recurso de un
superior es el buen
ejemplo
Procura siempre
practicar con los hechos aquello que
propones a otros con las palabras.
Que cada uno sepa
sacar provecho
espiritual de cada cosa.
Recordad que no basta con saber
las cosas, sino que se necesita
praticarlas.
La llave del
buen ejemplo
es la
obediencia.
Dios Padre,
te damos gracias por habernos dado
en San Juan Bosco
un amigo y un maestro para los jóvenes.
Te pedimos, Señor,
que por su mediación nos ayudes
a crecer en edad, sabiduría y gracia.
Guíanos en el descubrimiento
de nuestra vocación
y danos generosidad
para responder a tus llamadas.
San Juan Bosco,
intercede por nosotros
y acompaña nuestro camino.
Amén.
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