LA VERDAD SOBRE EL INFIERNO
INTRODUCCIÓN
• Esta presentación no fue hecha para convencerte
de que existe el infierno, sino sólo para probarte
de que, si no crees en las advertencias de Cristo,
tienes bastantes posibilidades de irte hacia allá.
UN MAL DESCONOCIDO
Durante el atentado a las torres gemelas de Nueva York se vieron
las escenas dramáticas de gente saltando del piso 101. ¿De qué
estaban huyendo? ¿Qué les asustaba más que saltar al vacío sin
ninguna posibilidad de sobrevivir?.
Huían de algo peor: el fuego.
Cuando se cayó la torre de
Siloé,
Jesús
preguntó:
¿O creen que las dieciocho
personas
que
murieron
cuando se desplomó la torre
de Siloé, eran más culpables
que los demás habitantes de
Jerusalén? Les aseguro que
no, y si ustedes no se
convierten, todos acabarán de
la misma manera. Lucas 13,4.
• Jesús nos advierte a todos que, si no nos convertimos
sufriremos también lo que su público veía como el justo
castigo de los malvados.
• Si Jesús dice la verdad, ese mal que desconocemos existe.
¿ACASO BROMEA JESÚS?
• Cristo nos advirtió: Después dijo a sus discípulos: «Es
inevitable que haya escándalos, pero ¡ay de aquel que los
ocasiona! Más le valdría que le ataran al cuello una piedra
de moler y lo precipitaran al mar, antes que escandalizar a
uno de estos pequeños». Lucas 17,1-2
• Jesús no esta hablando del infierno, pero nos advierte que
existe algo peor que cualquier castigo que podamos sufrir en
esta vida. Si Jesús lo dice, debemos creerle.
¿LA IGLESIA QUIERE ASUSTARNOS?
• La Iglesia no pretende asustarnos con la enseñanza sobre la
existencia del infierno. Si un puente está roto, el departamento
de vialidades tiene la obligación de poner un aviso: ¡Peligro,
puente roto!. No lo pone para asustarnos, sino para prevenir
una desgracia.
LA OBJECIÓN SICOLÓGICA.
• «El infierno es muy molesto, me limita, me perturba y
no me deja hacer lo que me da la gana, por lo tanto lo
excluyo de mis categorías mentales».
• Contra esta objeción no hay nada que hacer más que
esperar que mueras y te convenzas de lo contrario.
OBJECIÓN TEOLÓGICA
• Algunos teólogos disidentes, para tranquilizarse a si
mismos, aseguran que todo eso de: fuego eterno,
horno ardiente, rechinar de dientes, son meros
símbolos.
• Pero esto agrava el problema, porque si esas
descripciones tan vividas son sólo imagen de la
realidad ¿Cuál será la realidad?.
• Una calavera en una botella de veneno, nos previene
contra una terrible realidad.
• Los símbolos de peligro en el botiquín y en el evangelio
no están de adorno, sino para advertirnos de las
consecuencias si no hacemos caso de ellos.
OBJECIÓN SENTIMENTAL
Dios es bueno, El no puede mandar a nadie al infierno.
¡Y tienen razón!, Dios no manda a nadie al infierno, los
que se van son ellos.
La Biblia dice: ¡Se alza Dios! Sus enemigos se dispersan
y sus adversarios huyen delante de él. Sal 68,1.
Ellos huyen y se lanzan de cabeza al infierno porque, la
visión de Dios, gozo para los justos, es tormento para los
malvados.
Si la sola presencia de un hombre justo les es insufrible, la presencia
del Justo Dios, debe ser un tormento terrible para ellos.
La Luz les ciega, la bondad les duele, el odio a Dios les consume.
En el juicio final, los condenados comparecerán ante Dios contra su
voluntad y cuando les diga: «Id malditos al fuego eterno», no los está
mandando al infierno, los está dejando ir. Mateo 25,41
OBJECIÓN DE LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ
¿Cómo podría Dios, que en la Biblia nos manda amar a nuestros
enemigos, torturar eternamente a sus enemigos? Atalaya IV/1993.
Respuesta: Dios no tortura a sus enemigos, el simplemente
«Rechaza y resiste a los soberbios». No es cuestión de venganza,
es cuestión de incompatibilidad.
• También ustedes, los más jóvenes, sean sumisos a la autoridad de
los Ancianos. Revístanse de humildad unos para con los otros,
porque Dios resiste a los orgullosos, pero da su gracia a los
humildes. 1 Pedro 5,5
• Por el contrario, el gozo de los demonios es hacer sufrir a los
demás y el único lugar donde pueden hacer eso, con toda la
libertad y por toda la eternidad es en el infierno.
¿DE QUÉ SALVA EL SALVADOR?
Dios quiere que todos se salven, pero no todos quieren salvarse.
¡Jerusalén, Jerusalén que matas a los profetas y apedreas a los que
te son enviados! ¡Cuántas veces quise atraerte como una gallina a
sus polluelos y tú no quisiste! Mateo 23,37.
La condenación es consecuencia
de la libertad del hombre y
no voluntad de Dios.
Nos preguntan: ¿Mandarías tu a tu hijo al infierno? Ningún Padre
haría esto. Si Dios es mas bueno que nosotros entonces ¿Cómo
podemos creer que Dios nos manda al infierno?
¡No seas Necio!
La respuesta es tan sencilla como: Lo creo porque es una verdad
de fe y sin la fe nadie se puede salvar.
Si es que nos gustan los argumentos
sentimentales, preguntémonos:
• ¿Mandarías a tu hijo a que la Cruz?
• ¿Permitirías que lo azotaran, le escupieran y
lo crucificaran pudiéndolo impedir?
• ¡Por supuesto que no! Y sin embargo, eso no
significa que seamos más buenos que Dios.
Si Dios permitió que su hijo amado sufriera ese martirio para
salvarte y tú afirmas que no hay infierno, declaras inútil su
sacrificio, porque si no hay posibilidad de condena, no hay
necesidad de un salvador. Jesús sufrió con amor infinito para
librarnos de un tormento infinito, por eso es nuestro Salvador.
DIOS ES BUENO Y MISERICORDIOSO
Dios no nos manda al infierno, sin
embargo la posibilidad de que nos
vayamos a él es real.
Cristo camino al calvario, cargando
con la cruz, nos advirtió: Jesús,
volviéndose hacia ellas, les dijo:
«Hijas de Jerusalén, no lloren por
mí. Lloren más bien por ustedes
mismas y por sus hijos….. Porque
si así tratan al árbol verde, ¿qué
harán con el seco?». Lucas 23,28.
• Catecismo de la Iglesia Católica: 1033 Salvo que elijamos
libremente amarle no podemos estar unidos con Dios. Pero no
podemos amar a Dios si pecamos gravemente contra Él, contra
nuestro prójimo o contra nosotros mismos: "Quien no ama
permanece en la muerte. Todo el que aborrece a su hermano es un
asesino; y sabéis que ningún asesino tiene vida eterna permanente
en él" (1 Jn3, 14-15). Nuestro Señor nos advierte que estaremos
separados de Él si no omitimos socorrer las necesidades graves de
los pobres y de los pequeños que son sus hermanos (cf. Mt 25, 3146). Morir en pecado mortal sin estar arrepentido ni acoger el amor
misericordioso de Dios, significa permanecer separados de Él para
siempre por nuestra propia y libre elección. Este estado de
autoexclusión definitiva de la comunión con Dios y con los
bienaventurados es lo que se designa con la palabra "infierno".
PARA LOS QUE NECESITAN MÁS EXPLICACIÓN:
Jesús nos advierte:
Si alguno no permanece en mí, es echado fuera (a las tinieblas)
como un sarmiento y se seca (sin gracia); y los recogen (los
demonios), los echan al fuego (simbólico tal vez, pero calientito) y
se queman (por toda la eternidad). Juan 15,6
Puede que esto sea una alegoría, y acaso por ello significa que
tiene un falso mensaje?
• Algunos teólogos afirman que si existe un tormento eterno,
entonces Dios es un torturador cruel, monstruo sanguinario
(Kümg, Pinnock). Pero esto es hacerse eco de la tentación de
Satanás en el paraíso, que acusa a Dios de crueldad e injusticia
por poner leyes y advertir del castigo.
Si hay mandamientos, hay ley y si hay ley,
hay condena.
Si dices: «¡Este no es asunto mío!», ¿no lo
tendrá en cuenta el que pesa los
corazones? Aquel que te observa lo sabrá y
retribuirá a cada uno según sus obras.
Proverbios 24,12.
Contra esta ley, sabia y justa nadie puede
objetar.
LOS SANTOS NO MIENTEN:
“Densa oscuridad”: Santa Teresa de Ávila
En su autobiografía, la santa describe una visión del infierno que
creía que Dios le había concedido para ayudarla a alejarse de sus
pecados.
“Lo que estoy a punto de decir, sin embargo, me parece que
no se pueda ni siquiera describirlo ni entenderlo: sentía en el
alma un fuego de tal violencia que no se como poderlo referir;
el cuerpo estaba atormentado por intolerables dolores que,
incluso habiendo sufrido en esta vida algunos graves […] todo
es incomparable con lo que sufrí allí entonces, sobre todo al
pensar que estos tormentos no terminarían nunca y no darían
tregua”
“Horribles cavernas, vorágines de tormentos”: Santa
María Faustina Kowalska
Santa María Faustina Kowalska, conocida como Santa
Faustina, era una monja polaca que afirmaba haber tenido
una serie de visiones que incluían a Jesús, la Eucaristía, los
ángeles y varios santos.
En un pasaje de finales de octubre de 1936, ella describe una
visión del infierno:
“Hoy, guiada por un ángel, he estado en los abismos del Infierno.
Es un lugar de grandes tormentos en toda su extensión
espantosamente grande. Estas son las varias penas que he
visto: la primera pena, la que constituye el infierno, es la pérdida
de Dios;
la segunda, los continuos remordimientos de conciencia;
la tercera, la conciencia de que esa suerte no cambiará nunca;
la cuarta pena es el fuego que penetra el alma, pero que no la
aniquila; es una pena terrible: es un fuego puramente espiritual,
encendido por la ira de Dios;
la quinta pena es la oscuridad continua, un hedor horrible y
sofocante, y aunque está oscuro, los demonios y las almas
condenadas se ven entre sí y ven todo el mal propio y de los demás;
la sexta pena es la compañía continua de Satanás; la séptima pena
es la tremenda desesperación, el odio a Dios, las imprecaciones, las
maldiciones, las blasfemias”.
Escribo esto por orden de Dios, para que ningún alma se justifique
diciendo que el infierno no existe, o que nadie ha estado nunca y que
nadie sabe cómo es”.
Debemos entender que si no queremos creer las advertencias de
Cristo, las enseñanzas de la Iglesia, el testimonio verídico de los
santos y nos condenamos, será nuestra culpa.
La existencia del infierno deja de ser un problema sólo si nos
convertimos.
O como Jesús nos dice:
«El tiempo se ha cumplido: el Reino de Dios está cerca.
Conviértanse y crean en la Buena Noticia» Mc 1,15
CONCLUSIÓN:
• Tener dudas sobre la existencia del infierno no es pecado, no
querer resolverlas y rechazar la verdad revelada si lo es.
Cuando el rico epulón solicitó que algún espíritu bajara a probar
a sus hermanos que el infierno existe, Abraham no mostró
ningún interés. Lucas 16,27-30.
• La Iglesia no tiene interés en probar la existencia del infierno,
sino prevenir que te vayas allá y por eso definió: «…y los que
hicieron el bien, irán a la vida eterna, los que hicieron el mal,
irán al fuego eterno. Esta es la fe católica, a no ser que uno
crea fiel y firmemente, no podrá salvarse» (Símbolo
Quicumque).
• Según esto, la probabilidad de irte al infierno aumenta con la
obstinación de negarse a creer en él. Mejor hay que
cerciorarse.
• El catecismo de la Iglesia Católica afirma la existencia del
infierno y su eternidad CIC 1035 y define el infierno como un
estado de autoexclusión definitiva de la comunión con Dios
CIC 1033. Las enseñanzas de la Iglesia, a propósito del infierno
son un llamamiento a la responsabilidad, y un llamamiento
apremiante a la conversión. CIC 1036.
«La «condenación» no se debe atribuir a
la iniciativa de Dios, dado que en su
amor misericordioso él no puede querer
sino la salvación de los seres que ha
creado. En realidad es la criatura la que
se cierra a su amor. La «Condenación»
consiste precisamente en que el hombre
se aleja definitivamente de Dios, por
elección libre y confirmada por la
muerte».
Juan Pablo II 28/07/1999
Tomado y Adaptado del Folleto:
La verdad sobre el Infierno
Publicaciones Hombre Nuevo
El Monte, California. USA
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La verdad sobre el Infierno