♫ Enciende los
parlantes
A quienes
luchan
por
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transformar el mundo.
¡Atrévete a ser diferente!
Si Dios te ha llamado, no pierdas tiempo en
volver la cabeza para ver quién te sigue.
Atrévete a ser diferente
Atrévete a ser diferente.
El mundo está lleno de gente
Que por siempre imitar a los demás
Se pasa la vida en la mediocridad.
Dios nos hizo a todos tan dispares
Que jamás existirán dos almas iguales.
La gloria de toda la creación descansa
Precisamente en esta desemejanza.
Así también tu encanto y belleza
se encuentran en esa diferencia,
esa cualidad única y singular
que te hace distinto de los demás.
--Helen Marshall
«No os conforméis a este siglo, sino transformaos por
medio de la renovación de vuestro entendimiento, para
que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios,
agradable y perfecta»
(Romanos 12:2).
Negarse a sí mismo es ser un inconformista. La Biblia nos exhorta a no
conformarnos a este mundo, ya física, ya intelectual, ya espiritualmente.
--Billy Graham
Un joven acudió a Dwight Moody —famoso evangelista norteamericano— y
le dijo: «Sr. Moody, deseo ser cristiano, pero ¿debo para ello apartarme del
mundo?»
Moody le dio una respuesta típica de él: «Muchacho, si vives plenamente la
vida cristiana, no pasará mucho tiempo antes que el mundo se aparte de ti».
¡Sin convicciones no se puede vivir! Además, uno tiene que
ser consecuente con lo que cree; de lo contrario, ¡no se
aguanta a sí mismo!
--David Brandt Berg
Una de las ironías más notables de la Historia es lo insignificantes
que los hombres consideran los títulos y las posiciones al emitir
juicios históricos unos sobre otros. En última instancia, dichos
juicios demuestran que en el contexto de la Historia no importa ni
un ápice el título o posición que haya ostentado un hombre o el
cargo que haya desempeñado. Lo determinante es la integridad de
sus acciones y la calidad de su intelecto y de su alma.
Florence Nightingale, quien al convertirse en
enfermera cambió una vida de riquezas y
bienestar por una existencia sumida en la
pobreza, la guerra y la enfermedad, escribió en
su diario:
«He cumplido treinta años, la edad en que
Cristo comenzó Su misión. Basta ya de niñerías
y de vanidad. A partir de este momento, Señor,
haz que piense sólo en Tu voluntad.»
Años después, casi al final de su vida ilustre y
heroica, se le preguntó cuál había sido el
secreto de su éxito. Respondió:
«Creo que sólo puedo dar una explicación, y es
que nunca le negué nada a Dios».
David Livingstone, el gran misionero y explorador,
dijo refiriéndose a su propia experiencia:
«La gente habla del sacrificio que hice al pasar gran parte de mi vida en el
Africa. ¿Puede calificarse de sacrificio lo que no es más que una pequeña
retribución por todo lo que debemos a Dios? ¿Puede llamársele sacrificio a lo
que implica como recompensa una actividad saludable, la satisfacción de estar
obrando bien, la paz interior y la esperanza del glorioso destino que nos aguarda
al cabo de esta vida?
De ningún modo puede considerarse sacrificio. Digamos, más bien, que es un
privilegio. De cuando en cuando la ansiedad, la enfermedad, el sufrimiento o el
peligro, así como la carencia de las simples comodidades de la vida, pueden
entorpecer nuestra marcha, hacer vacilar nuestro espíritu y decaer nuestro
ánimo. Pero que sólo sea por breves momentos.
Son cosas en nada comparables con la gloria que después se nos revelará y
que habrá de manifestarse en nosotros. ¡Jamás he realizado sacrificio alguno!
No debemos siquiera mencionar esa palabra ante la memoria del enorme
sacrificio realizado por Aquel que abandonó el trono de Su Padre en las alturas
para venir a entregarse a nosotros.»
¡Sé valiente!
No estamos aquí para jugar ni vivir de sueños.
Hay cargas que llevar; los trabajos no son pequeños.
No eludas la faena; es don de Dios.
Enfréntala con empeño.
¡Sé valiente!
No digas: «Son tiempos malos. ¡Qué vergüenza!»
Ni cruces los brazos con aquiescencia.
Da la cara y, en el nombre de Dios,
presenta defensa.
¡Sé valiente!
No importa lo atrincherado que esté el mal,
cuán largo sea el día, cuán fuerte el rival:
No desmayes, sigue peleando,
¡que el mañana será triunfal!
--Maltbie D. Babcock
Es preferible morir por algo que vivir por nada.
Es muy fácil apelar a excusas, excusas lógicas, legítimas y
aceptables, para alegar que no pudimos lograr algo, o que no se
debió haber depositado esperanzas en que lo lograríamos.
En casi todos los casos, la gente aceptará nuestras excusas,
porque ella tampoco tiene fe; y al excusarnos a nosotros se
excusa a sí misma. Pero, ¿nos excusará Dios?
--David Brandt Berg
No se puede detener a un hombre de fe.
No se le puede disuadir.
No se le puede hacer cambiar de parecer.
Seguirá adelante contigo o sin ti,
y aunque te interpongas en su camino.
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