Hace muchos, muchos años, un
hombre paseando por la calle
encontró a un perro. El hombre
no se imaginaba lo que iba a
pasar, cuando de repente dijo:
•¡qué chiquitito!
Y en el momento menos
esperado le dijo el perro:
• hola.
El hombre se desmayó, al
momento se empezó a despertar
y a hablar con el perro.
El perro le preguntó al hombre:
- ¿cómo te llamas?
y el hombre le respondió:
Y el perro dijo:
-yo me llamo Antonio
Siguieron hablando y hablando.
Se hicieron muy amigos.
Al pasar muchos años, el perro
ya no era tan joven.
El perro Antonio le dijo al hombre
Juan:
Ya me estoy haciendo mas y mas
viejo cada día tengo menos
ganas de hacer cosas.
El hombre le dijo:
- yo cada vez también me estoy haciendo
más viejo porque tengo treinta y nueve años,
pero sigo haciendo muchas cosas porque la
edad está en la mente, aunque tu tengas
ochenta años si tu mente es joven puedes
seguir haciendo las mismas cosas que
cuando eras joven así que no entiendo
amigo Antonio como tu siendo un perro
puedes sentirte tan mayor, así que, anímate
y vive la vida como si cada día de ella fuera
el último.
El perro contestó:
- Tienes razón querido amigo Juan a partir de
ahora intentaré hacer todo lo que pueda por
sentirme joven.
Juan le contesto:
- Gracias, sabia que lo ibas a comprender,
tu siempre lo comprendes todo amigo
Antonio, por eso te tengo tanto cariño.
A partir de esa conversación Juan
y Antonio reforzaron su amistad. Y vivieron la
vida al límite haciendo locuras y pasándolo
cada día estupendamente hablando y
hablando.
Dicen que cuando los animales
hablan, ningún hombre o mujer nunca
están solos. Así que toda la vida
siguieron juntos y jamás se alejaron.
FIN
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