Ilumíname, Señor, con tu Espíritu.
Transfórmame, Señor, con tu Espíritu.
Ilumíname, Señor, con tu Espíritu.
Y DÉJAME SENTIR
Ilumíname y transfórmame, Señor.
EL FUEGO DE TU AMOR
AQUÍ EN MI CORAZÓN, SEÑOR. (bis)
Resucítame, Señor, con tu Espíritu.
Conviérteme, Señor, con tu Espíritu.
Resucítame, Señor, con tu Espíritu.
Resucítame y conviérteme, Señor.
Si conocieras el amor que Dios te tiene;
si descubrieras lo que él te quiere regalar.
Si conocieras como te amo,
si conocieras como te amo,
dejarías de vivir sin amor.
Si conocieras como te amo,
si conocieras como te amo,
dejarías de mendigar cualquier amor.
Si conocieras como te amo,
como te amo, serías más feliz.
Si conocieras como te busco,
si conocieras como te busco,
dejarías que te alcanzara mi voz.
Si conocieras como te busco,
si conocieras como te busco,
dejarías que te hablara al corazón.
Si conocieras como te busco,
como te busco,
escucharías más mi voz.
Si conocieras como te sueño,
si conocieras como te sueño,
me preguntarías lo que espero de ti.
Si conocieras como te sueño,
si conocieras como te sueño,
buscarías lo que he pensado para ti.
Si conocieras como te sueño,
como te sueño,
pensarías mas en mi.
20 frases:
1.- "No se comienza a
ser cristiano por una
decisión ética o una gran
idea, sino por el
encuentro con un
acontecimiento, con una
Persona, que da un
nuevo horizonte a la
vida y, con ello, una
orientación decisiva"
(DCE, nº 1)
2.- "Y, puesto que
es Dios quien nos ha
amado primero,
ahora el amor ya no
es sólo un
“mandamiento”, sino
la respuesta al don
del amor, con el
cual viene a nuestro
encuentro".
(DCE, nº 1)
3.-"Ahora el amor es
ocuparse y preocuparse
por el otro. Ya no se
busca a sí mismo,
sumirse en la
embriaguez de la
felicidad, sino que ansía
más bien el bien del
amado: se convierte en
renuncia, está dispuesto
al sacrificio, más aún, lo
busca" (DCE, nº 6)
4.-"Es allí en la
cruz, donde se puede
contemplar esta
verdad. Y a partir de
allí se debe definir
ahora lo qué es el
amor. Y, desde esa
mirada, el cristiano
encuentra la
orientación de su
vivir y de su amar".
(DCE, nº 12).
5.-"Ahora (en la Eucaristía),
el amor a Dios y al prójimo
están realmente unidos: el
Dios encarnado nos atrae a
todos hacia sí. Se entiende,
pues, que el “agapé” se haya
convertido también en un
nombre de la Eucaristía: en
ella, el “agapé” nos llega
corporalmente para seguir
actuando en nosotros y por
nosotros". (DCE, nº 14).
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