La mayordomía de nuestro tiempo
Ef 5:15-18
“¿Qué es el tiempo? ¿Quién puede explicarlo
con facilidad y brevedad? Indudablemente lo
entendemos cuando hablamos de él. Si nadie me lo
pregunta, yo sé lo que es el tiempo; pero si quisiera
explicárselo a alguien que me pregunta,
sencillamente no lo sé”
San Agustín
Introducción
En una prisión de Estados Unidos, en
el área de condenados a muerte, se
encuentran aquellos prisioneros que
esperan el día de su ejecución. La
mayoría de ellos están acostados en
sus literas, mirando pantallas de
televisión en blanco y negro sin
comprender lo que ven: matando el
tiempo y esperando el día y la hora en
la que habrán de morir. Pero en una
celda un hombre está sentado en su
litera leyendo. El libro que tiene en
sus manos es un manual de
instrucciones sobre la liturgia
episcopal.
Juan Irving, por más de quince años en el pabellón a
condenados a muerte, ha estado para el sacerdocio. Le permiten
salir de su celda una hora al día.
estudia.
El resto del tiempo
Cuando un capellán de prisión se dio cuenta que en su celda
no había más que algunos libros; pensó en las bendiciones
materiales que Dios le había dado y quería compartir algo con Juan.
Así, este capellán le ofreció regalarle un televisor. Pero Juan
rechazó la oferta, pues le dijo que la
televisión hace
perder una cantidad horrorosa de tiempo.
Por quince años desde que el
juez puso número a sus días, Juan ha
decidido no desperdiciar el único
artículo que tiene para darle al Señor:
su tiempo.
Cuando hablamos de “La
mayordomía integral de la
vida”, tenemos que abordar temas
como el uso del dinero, el cuidado de
nuestro cuerpo, la mayordomía de
nuestra familia, la administración de
nuestros talentos, el uso de nuestros
dones, etc. Pero algo que rige todos y
cada uno de los aspectos
mencionados es el manejo, sabio o
torpe, del tiempo que tenemos.
Si esto es así, tenemos que
preguntarnos: ¿Qué tan sabio soy en
manejo de mi tiempo? ¿Me da tiempo
de hacer mis actividades “a tiempo”?
¿Lleva mi vida una velocidad
vertiginosa? ¿Constantemente falto a
mis compromisos por “falta de
tiempo”? ¿Frecuentemente llego tarde
a mis actividades, citas y
compromisos?
¿Qué dice la Biblia al
respecto?
“En el uso de nuestro tiempo, debemos:”
I. Ser sabios en conducta, Ef 5:15
“Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino
como sabios”
“En el uso de nuestro tiempo, debemos:”
II. Ser solícitos en convenios, Ef 5:16
“aprovechando
bien el tiempo, porque los días son malos”.
“En el uso de nuestro tiempo, debemos:”
III. Ser sensibles al cumplimiento de la voluntad de
Dios, Ef 5:17
“Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la
voluntad del Señor”.
“En el uso de nuestro tiempo, debemos:”
IV. Ser saturados del control del Señor, Ef 5:18
“No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien
sed llenos del Espíritu”
Conclusión
Si tú tuvieras un banco que acreditara
cada mañana $86,400 pesos a tu
cuenta que no llevaba ningún saldo
del día anterior; que no te dejara
guardar nada de efectivo en tu cuenta
y cada noche cancelara aquella parte
de la cantidad que no usaste durante
el día…¿qué harías? ¡Sacar cada
peso cada día, por supuesto, y usarlo
a tu ventaja!
Pues, tú tienes un banco así y se llama TIEMPO. Cada
mañana te acredita con 86,400 segundos. Cada noche registra como
pérdida cualquier cantidad de él, lo que fallaste en invertir a un buen
propósito. No añade ningún saldo del restante del día
anterior. Cada día abre una nueva cuenta contigo. Si fallas en usar
el depósito de ese día, es tu pérdida. No se puede regresar. No hay
crédito para mañana.
Carpe diem es una locución latina
que fue acuñada por el poeta romano
Horacio. La oración completa dice:
Carpe diem quam minimum
crédula postero y traducida es
algo así como “aprovecha el
día; no confíes en
mañana”. La oración se puede
entender como "no dejes para mañana
lo que puedas hacer hoy" o "vive cada
momento de tu vida como si fuese el
último de tu existencia".
Tenemos que decidir: ¿Vamos a actuar hoy o vamos a
esperar para el día de mañana? El Señor nos dice que seamos
sabios y no necios en el uso de nuestro tiempo.
Yo te invito a que seamos
mayordomos responsables en el uso
del tiempo que el Señor nos da y
glorifiquemos a Dios en nuestras
vidas.
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