Preámbulo:
La fotografía que vas a ver, tomada a las afueras de un Campo de
Refugiados en África, obtuvo el premio “ World Press Photo”.
Pero la niña murió ante la cámara del impasible reportero …
clic
No, no
entendí tu
voz...
Pero tu
cuerpecito
roto me
pareció todo
un grito,
negro de
blancura y
llanto.
El hambre rindió
tu paso;
y tu mínima
letra de huesos
sembró
en la tierra,
por siempre,
el imponente
horror de la
tristeza.
Estabas sola tú,
a cuestas
con tu muerte,
clamando,
con tu cabecita
hundida,
el oprobio de
nuestro
insolidario
abandono.
“¿Por qué
-te preguntabasno eras tú una
niña más de
los niños felices
del mundo?” …
“¿Por qué toda
la ternura,
por ti conocida,
se encerraba
en la cerrada
cuna de tu
mano?” …
¿Acaso supiste,
vez alguna,
de otro calor
más que el de tu
desierto estéril?
¿Qué humana
palabra te hizo
y te rompió después,
huesos y piel
tan sólo,
ante la mirada ávida
del buitre?
¡ Un silencio
de horror
como
respuesta !
Ni tan siquiera
los árboles,
pródigos de verdor,
se apiadaron de ti,
niña mía;
ni te trazaron un
sendero,
ni dieron cobijo a tu
soledad sin destino.
¡ No te me
mueras,
pequeña niña,
todavía !
¡ Haz un último
esfuerzo de
mirarnos !
¡ Vuelve,
sobre el mundo,
la herida
de tu rostro !
Para que tu
mirada de súplica
nos avergüence
siempre,
y no podamos
ya más
cerrar los ojos
sin ver tu párvula
lágrima deslizarse
hasta la tierra.
¡ Siémbranos
de piedad,
dulce niña !
Porque …
¡ es todo tu
mensaje
de silencio !
… que, en Lingala, quiere decir:
¡ “Auxíliame” !
¡ “Auxíliame” !
¡ “Auxíliame” !
¡ No,
no entendí
tu voz ! ...
¡¡¡ “OTRO MUNDO ES POSIBLE. DEPENDE DE TI” !!!
Texto y montaje: P. Lorenzo Pascua
Sacerdote dominico
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Un grito como un llanto