Memoria
Histórica
Rabos de pasas para
Desmemoriados
Don José Calvo Sotelo
1893 -1936
Parlamento
Democrático
Republicano
Sesión del 16 de junio
de 1936
• Como Jefe de la Oposición, en respuesta al presidente del
Consejo de Ministros, Calvo Sotelo dijo:
– “Yo tengo, señor Casares Quiroga, anchas
espaldas. Su señoría es hombre fácil y pronto para
el gesto de reto y para las palabras de amenaza; le
he oído tres o cuatro discursos en mi vida; los tres
o cuatro desde ese Banco Azul, y en todos ha
habido siempre la nota amenazadora...”
• “...Yo digo lo que Santo Domingo de
Silos contestó a un rey castellano:
"Señor, la vida podréis quitarme,
Pero más no podréis", y es preferible
morir con gloria a vivir con
vilipendio.”
Sesión del 1 de julio de 1936
• En su discurso en la cámara, el diputado socialista
Ángel Galarza manifiesta:
• “...la violencia contra el jefe del partido
monárquico –Calvo Sotelo- no sería un
delito incluso hablando de un atentado
contra su vida...Esas palabras, que en el
Diario de Sesiones no figurarán, el país las
conocerá, y nos dirá a todos si es legítima o
no la violencia.”
Sesión del 11 de julio de
1936
• Calvo Sotelo pronunció un intervención, tras la que
recibió de nuevo una amenaza de muerte, esta vez de
la Pasionaria:
• Cuando volvió a sentarse, entre
aclamaciones y protestas de unos y
otros, Dolores Ibarruri, la Pasionaria,
del partido comunista de las Cortes, le
gritó: “Este es tu último discurso”
Sesión del 15 de abril de
1936
• Cuando el comunista José Díaz
amenazó a Calvo Sotelo de que no iba
a morir con los zapatos puestos, Doña
Dolores, siguiendo la macabra amenaza
afirmó que “si os molesta le
quitaremos los zapatos y le pondremos
las botas”.
¡¡Talante!!
A las 3 de la madrugada del 13 de julio de 1936, un
grupo de Guardias de Asalto y miembros de las
Juventudes Socialistas dirigidos por el Capitán de la
Guardia Civil Condés, instructor de las milicias
paramilitares socialistas, en un furgón policial
llegaron a la casa del Sr. Calvo Sotelo diciendo a la
sirvienta que les abrió que traían orden de detenerlo y
mostrándole una orden de detención falsa.
Las frases despertaron al señor Calvo Sotelo y a su
familia. Salió el diputado para averiguar de qué se
trataba. Le repitieron lo de la orden de detención.
Algo debió de extrañar esta conducta al Sr. Calvo
Sotelo, ya que exigió que se identificaran.
Después de abandonar el señor Calvo Sotelo su
domicilio, y como transcurriera algún tiempo sin
noticias suyas, sus familiares llamaron a la Dirección
de Seguridad para saber si continuaba allí detenido.
Como se les manifestara que no tenían conocimiento
de tal orden de detención, rogaron a la pareja de
Seguridad que estaba de servicio en la puerta de su
casa que comunicaran con la Dirección.
La Policía encontró por la mañana la camioneta.
Después de las dos de la tarde se supo que el cadáver
estaba en el depósito del cementerio del Este. A las
cuatro menos cuarto de la madrugada se había
presentado allí la camioneta. Manifestaron al guarda
que traían un cadáver. Lo depositaron sobre una de
las mesas. Estaba vestido con un traje gris claro.
Llevaba zapatos marrón, calcetines grises, y el
sombrero, también gris claro, se hallaba al lado.
. Tenía
toda la cara manchada de sangre,
lo mismo que la ropa. Se apreciaban, a
primera vista, una herida de bala en el ojo
derecho, con otro orificio en la región
occipital. También se advertía otra herida
de bala en el pecho, a la altura del
corazón.
. El autor material de la muerte fue el pistolero
socialista Luis Cuenca, miembro de la escolta del
dirigente del PSOE Indalecio Prieto. Él y Condés
confesaron su crimen a los dirigentes del PSOE
Julián Zugazagoitia, Juan-Simeón Vidarte e Indalecio
Prieto. Los tres les reprocharon su acción, pero no los
denunciaron y les aconsejaron que se ocultaran
(Condés lo hizo en el domicilio de la diputada
socialista Margarita Nelken) y esperaran a la
inminente Guerra Civil.
Este flagrante encubrimiento de
un gravísimo crimen político, lo
confirmaron años después los tres
protagonistas en sus respectivos
libros de memorias.
Museo del Ejército
Parte Oficial de guerra
correspondiente al 1º de Abril de 1939,
III Año Triunfal. En el día de hoy,
cautivo y desarmado el Ejército rojo,
han alcanzado las tropas Nacionales
sus últimos objetivos militares. LA
GUERRA HA TERMINADO”.
Burgos, 1º de Abril de 1939. Año de la
Victoria. EL GENERALÍSIMO:
Franco.
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