El privilegio de comer de los
alimentos del rey
Cualquiera pensaría que es un privilegio
participar de los alimentos que comía el rey, y
ciertamente lo era
La pregunta es: ¿Si es un privilegio?
¿Por qué se negaron a comer de los alimentos
de la mesa del rey?
Daniel 1:5,6.
El rey les asignó para cada día una ración de los manjares
del rey y del vino que él bebía. Ordenó que se les educase
durante tres años, para que al fin de ellos se presentaran
al servicio del rey. Entre ellos estaban Daniel, Ananías,
Misael y Azarías, de la tribu de Judá
Verso 8. Pero Daniel se propuso en su corazón no
contaminarse con la ración de la comida del rey ni con el
vino que éste bebía. Pidió, por tanto, al jefe de los
funcionarios que no fuera obligado a contaminarse.
Aunque aquí se menciona solamente a Daniel, se da por
sentado que allí están incluidos Ananías, Misael y Azarías.
¿Qué razones tendrían estos jóvenes judíos para no
participar de la comida del rey?
Había tres razones.
1). Los babilonios comían carnes
inmundas, animales que no
rumiaban, ni tenían la pesuña
hendida.
En Lev.11:3 Dios había
ordenado:»Podréis comer
cualquier animal que tiene
pezuñas partidas, hendidas en
mitades, y que rumia».
El cerdo
tiene
pesuña
partida pero
no rumia.
La vaca
tiene
pesuña
partida y
rumia.
Si eran peses: ellos no hacían acepción entre
limpios he inmundos.
Dios había ordenado:
Lev.11:9,10. «De todos los
animales acuáticos podréis
comer éstos, todos los que
tienen aletas y escamas, tanto
de las aguas del mar como de
los ríos.
Pero todos los que no tienen aletas ni
escamas, tanto en el mar como en los ríos,
así como cualquier otra criatura acuática y
cualquier otro ser viviente que hay en el
agua, serán para vosotros detestables.
Dios desea que su pueblo sólo consuma aquellos alimentos
que son mejores. Aquí él hace la distinción entre los
animales limpios y los inmundos que viven en la tierra o en
las aguas.
Los que tienen pesuña hendida y rumian, como los que tienen
tanto aletas como escamas son permitidos.
Los que no tienen pesuña hendida ni rumian, como los que
no tienen aletas ni escamas, no son permitidos.
De esta forma hizo Dios distinción
entre los animales limpios he
inmundos que sus hijos pueden
comer.
2). Los animales no habían sido desangrados, de acuerdo
a la ley que Dios había dado.a mesa del rey?
Gén. 9:4. No comeréis carne con su vida, es
decir, su sangre.
Lev.17:13,14. Si alguna persona de los hijos
de Israel, o de los extranjeros que habitan
entre vosotros, caza un animal o un ave que
se pueda comer, derramará su sangre y la
cubrirá con tierra.
14 Porque la vida de toda carne es su sangre; por eso he
dicho a los hijos de Israel: ‘No comeréis la sangre de
ninguna carne, porque la vida de toda carne es su sangre.
Todo el que la coma será excluido.
Esta debe haber sido una lección
impresionante para el cazador.
Después de haber cazado un ave,
recuerda la orden de Dios de
tratar la sangre con respeto. La
vierte en la tierra y
reverentemente la cubre.
Por supuesto, esto no se hacía a causa del
ave. Tenía el objeto de enseñarle al hombre
el valor y la importancia de la vida.
3). Habían sido ofrecidos como sacrificio a los
dioses paganos.
En el concilio celebrado en Jerusalén los discípulos
inspirados por el Espíritu Santo habían ratificado
la orden de Dios dada en el A. Testamento:
Hech.15:29.
Que os abstengáis de cosas
sacrificadas a los ídolos, de
sangre, de lo estrangulado y de
fornicación.
En las religiones de Roma de Grecia y de (Babilonia) era
común en los templos ofrendar alimento a los dioses. Sin
embargo, sólo se colocaba una pequeña porción sobre el
altar. El resto era comido por quienes vivían del templo, o
era enviado al mercado para ser vendido.
Según los judíos ortodoxos, tales alimentos estaban
contaminados. (Así los consideró Daniel, Ananías, Misael
y Azarías).
Por lo tanto, un judío estricto nunca
compraba carne en el mercado
común, sino sólo a un carnicero judío.
Cuando viajaba lo hacía con su kófinos
o canasta al hombro; llevaba consigo
su comida.
Si no se debía comer nada
ofrecido a un ídolo, el cristiano
meticuloso entendería
claramente que aun el ritual
de probar comida y bebida en
el altar del emperador, era
prohibido.
El emperador o cualquier otro dios sustituía, o compartía
con Dios el trono del corazón de la persona que
presentaba la ofrenda. Por tanto Dios prohibía participar
de estos alimentos.
¿Qué hizo Daniel para que el jefe le concediera
esta transición tan riesgosa?
Dan.1:9.
Dios concedió a Daniel que se ganara el afecto y
la buena voluntad del jefe de los funcionarios.
Indudablemente la cortesía, la
gentileza y la fidelidad
demostradas por estos hombres
les conquistaron la gracia de sus
superiores (ver PP 216).
Al mismo tiempo ellos
atribuyeron su éxito a la
bendición de Dios.
Dios obra con los
que cooperan con él.
(Ver PP 778).
Daniel 1:11-13.
Entonces Daniel dijo al inspector,
a quien el jefe de los funcionarios
había puesto a cargo de Daniel,
Ananías, Misael y Azarías: «Por
favor, prueba a tus siervos
durante diez días; que nos den de
comer sólo legumbres y de beber
sólo agua.
Luego sean vistos delante de ti nuestro aspecto y el de los
jóvenes que comen de la ración de los manjares del rey. Y
según lo que veas, así harás con tus siervos. Les escuchó
en este asunto y los probó durante diez días.
Diez días parece ser un
período demasiado corto
para que se notara un
cambio apreciable de
apariencia y vigor físico.
Sin embargo, gracias a sus
hábitos de estricta
temperancia.
Daniel y sus compañeros ya disfrutaban de
organismos sanos (ver PR 353), que respondieron
a los beneficios de un régimen apropiado.
Legumbres: Del Heb.
zero’im, de la raíz zera’,
que significa “semilla”;
o sea alimentos
vegetales, de plantas
que producen semillas.
Las bayas y los
dátiles
formaban parte
de la dieta de
los Judíos
Sin duda, el restablecimiento de Daniel, Ananías,
Misael y Azarías de los rigores de la larga marcha
desde Judea fue más marcado que el de otros cautivos
que no cultivaban hábitos de sobriedad.
La distancia que recorrían en la
antigüedad (de Jerusalén a
Babilonia) comprendían un
trayecto de 1330 kilómetros
aprox... ya que, era imposible
seguir línea recta porque es
puro desierto sin agua ni
ciudades intermedias.
Además, antiguamente sólo existían camellos y caballos y
estos necesitaban agua por lo que era imposible llegar a
Babilonia (actual Irak) directamente... por esto, subían por
el Líbano y bajaban por el Eufrates, este fue el mismo
recorrido que hizo Nabucodonosor y todo su ejercito
cuando llevó cautivo a Judá....(Entre los cuales estaban
Daniel, Ananías, Misael y Azarías).
El tiempo que antiguamente se demoraban en hacer el
trayecto quedó escrito en el recorrido que hizo Esdras un
aprox., de cinco meses...
Esdras 7:9 Porque el día primero del primer mes fue el
principio de la partida de BABILONIA, y al primero del mes
quinto llegó a JERUSALEN, estando con él la buena mano de
Dios.
En el caso de Daniel y de sus
tres compañeros, (para
recuperarse en solo diez días),
el poder divino se unió con el
esfuerzo humano y el
resultado fue verdaderamente
notable (Lea PP 215).
La bendición de Dios acompañó la noble
resolución de los jóvenes de no contaminarse
con los manjares del rey.
¿Cuál fue el resultado de la obediencia?
Daniel 1: 15-17.
Al final de los diez días el aspecto de ellos se veía mejor y
más nutrido de carnes que el de los otros jóvenes que
comían de la ración de los manjares del rey.
16 De
modo que el inspector retiraba la
ración de los manjares de ellos y el vino que
habían de beber, y les daba legumbres.
A estos cuatro jóvenes Dios les dio
conocimiento y habilidad en toda clase de
escritura y sabiduría. Y Daniel era entendido
en toda clase de visiones y sueños.
Note que habían otros
jóvenes judíos que si
participaron de la
comida del rey.
(Lea detenidamente
Dan.1:3,4,6, 17), estos
no recibieron la
aprobación de Dios.
Sobre el verso 15, la sierva del Señor comenta lo siguiente:
Los tentadores de Daniel
Daniel no procedió precipitadamente al dar este paso. Sabía que
cuando fuera llamado para presentarse ante el rey, sería evidente
la ventaja de una vida sana. El efecto seguiría a la causa. Daniel
dijo a Melsar, el que estaba a cargo de él y de sus compañeros:
"Te ruego que hagas la prueba con tus siervos por diez días, y nos
des legumbres a comer, y agua a beber". Daniel sabía que diez
días sería un lapso suficiente para demostrar el beneficio de la
templanza...
Después de hacer esto, Daniel y sus compañeros todavía hicieron
algo más: no eligieron como compañeros a los que eran agentes
del príncipe de las tinieblas; no se unieron con la multitud para
practicar el mal. Buscaron la amistad de Melsar, y no hubo
fricción entre él y ellos. Buscaron el consejo de él y, al mismo
tiempo, lo instruyeron con la sabiduría de su comportamiento (YI
6-9-1900).
Sobre el verso 17 dice: La bendición de Dios no sustituye el
esfuerzo.
Cuando los cuatro jóvenes hebreos estaban siendo educados
para la corte del rey de Babilonia, no pensaron que la
bendición del Señor sustituía el decidido esfuerzo que se
requería de ellos.
Eran diligentes en el estudio, pues
comprendían que por la gracia de
Dios su destino dependía de su
propia voluntad y acción. Tenían
que dedicar a la obra toda su
capacidad, y mediante una severa
y continua aplicación de sus
facultades debían aprovechar al
máximo sus oportunidades de
estudio y trabajo
¿Cuánto tiempo
le dedica usted
al estudio?
«Me es
necesario hacer
las obras del
que me envió,
entre tanto que
el día dura; la
noche viene,
cuando nadie
puede obrar»
(Juan 9:4).
Mientras estos jóvenes se
ocupaban de su propia salvación,
Dios estaba obrando en ellos tanto
"el querer como el hacer por su
buena voluntad«(Fil.2:13). Aquí se
revelan las condiciones del éxito.
Para apropiarnos de la gracia de Dios tenemos que hacer nuestra
parte. El Señor no tiene el propósito de hacer por nosotros ni el
querer ni el hacer. Concede su gracia para que se efectúe en
nosotros el querer y el hacer; pero nunca como tan sustituto de
nuestros esfuerzos. Nuestra alma debe estar dispuesta a cooperar.
El Espíritu Santo obra en nosotros para que podamos ocuparnos de
nuestra salvación. Esta es la lección práctica que el Espíritu Santo
procura enseñarnos (YI 20-8-1903).
Dan.1:18-20.
Pasados los días, al fin de los cuales el rey había
dicho que los trajesen, el jefe de los funcionarios
los llevó a la presencia de Nabucodonosor.
19 El
rey habló con ellos, y no se
encontró entre todos ellos ninguno
como Daniel, Ananías, Misael y Azarías.
Así se presentaron al servicio del rey.
En todo asunto de sabiduría y entendimiento que
el rey les consultó, los encontró diez veces
mejores que todos los magos y encantadores que
había en todo su reino.
Comentario del verso 18.
Pasados. . . los días. Fue entonces cuando
“estuvieron delante del rey”. Esta declaración indica
que el período de tres años había concluido antes
de que el rey los examinara y hallara que Daniel y
sus tres amigos eran mejores que todos los otros
candidatos.
En consecuencia, Daniel recibió grandes honores y
fue nombrado gobernador de la provincia de
Babilonia y supervisor de todos los magos, y
después los otros tres recibieron cargos
encumbrados (Lea Dan.2:46-49).
Verso 19.
Cuando el eunuco principal presentó a sus graduandos ante el
rey al final de su período de preparación, un examen hecho
personalmente por Nabucodonosor demostró que los cuatro
jóvenes hebreos eran superiores a todos los otros. “En fuerza
y belleza física, en vigor mental y realizaciones literarias, no
tenían rival” (PR 356).
La sabiduría superior de Daniel y de sus compañeros no fue el
resultado del azar o del destino, ni aun de un milagro, como
generalmente se entiende esa palabra. Los jóvenes se
aplicaron diligente y concienzudamente a sus estudios, y Dios
bendijo sus esfuerzos.
El verdadero éxito en cualquier empresa está asegurado
cuando se combinan el esfuerzo divino y el humano. El
esfuerzo humano solo de nada vale; de la misma manera el
poder divino no hace innecesaria la cooperación humana
(ver PR 356-358; PP 215).
«Entre todos ellos». Esto puede referirse a otros
jóvenes israelitas (Dan. 1:3) traídos a Babilonia
juntamente con Daniel y sus amigos, pero sin
duda también se refiere a jóvenes nobles
tomados de otros países, que habían recibido la
misma educación que los hebreos.
Como consecuencia de su decisión de «no
contaminarse de las comidas ofrecidas a los
ídolos» Dios los bendijo grandemente. El texto
dice: «Estuvieron delante del rey» (más
poderoso de la tierra en ese tiempo), pues
entraron al servicio real.
Comentario del verso 20.
Léalo nuevamente:
«En todo asunto de
sabiduría y entendimiento
que el rey les consultó, los
encontró diez veces mejores
que todos los magos y
encantadores que había en
todo su reino».
Daniel conocía bien los
escritos de Moisés y era un
ávido estudiante de los
escritos sagrados de su
pueblo. Dan.9:2.
En el primer año de su reinado, yo, Daniel,
entendí de los libros que, según la palabra de
Jehovah dada al profeta Jeremías, el número de
los años que habría de durar la desolación de
Jerusalén sería setenta años.
Así como Daniel, Ananías, Misael y Azarías, se
propusieron ser fieles a Dios, aún en tierra extraña,
Cristo nos dice hoy: «Bienaventurados son los que
oyen la palabra de Dios y la guardan» Lucas 11:28.
Así como estos cuatro hombres
por ser fieles a Dios, «Estuvieron
delante del rey» un rey terrenal,
usted y yo, si somos fieles a Dios,
un día estaremos delante del
«Rey de reyes y Señor de
señores» viviendo por la
eternidad. Amen.
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¿Por qué se negaron a comer de los alimentos