17Yo
amo a los que me aman, Y me hallan los que
temprano me buscan.
Proverbios 8:17
1Si,
pues, habéis resucitado con Cristo, buscad
las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a
la diestra de Dios. 2Poned la mira en las cosas de
arriba, no en las de la tierra. 3Porque habéis
muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo
en Dios. 4Cuando Cristo, vuestra vida, se
manifieste, entonces vosotros también seréis
manifestados con él en gloria.
G2212 ζητέω zetéo buscar, específicamente adorar a Dios,
pedir señal, preguntar, procurar, ir.
31No
os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué
comeremos, o qué beberemos, o qué
vestiremos? 32Porque los gentiles buscan todas
estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe
que tenéis necesidad de todas estas cosas.
33Mas buscad primeramente el reino de Dios y su
justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
6Por
esto orará a ti todo santo en el tiempo en
que puedas ser hallado; Ciertamente en la
inundación de muchas aguas no llegarán
éstas a él. 7Tú eres mi refugio; me guardarás
de la angustia; Con cánticos de liberación me
rodearás.
6Buscad
a Jehová mientras puede ser hallado,
llamadle en tanto que está cercano. 7Deje el impío
su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos,
y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él
misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio
en perdonar. 8Porque mis pensamientos no son
vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis
caminos, dijo Jehová.
H1875 ‫ דָּ ַרׁש‬darásh por lo general sesguir (en persecución o búsqueda);
buscar o preguntar; específicamente adorar: en busca de, escudriñar, hacer
averiguar, indagar, pedir, perseguir.
19También
digo: ¿No ha conocido esto Israel?
Primeramente Moisés dice: Yo os provocaré a
celos con un pueblo que no es pueblo; Con
pueblo insensato os provocaré a ira. 20E Isaías
dice resueltamente: Fui hallado de los que no me
buscaban; Me manifesté a los que no
preguntaban por mí. 21Pero acerca de Israel
dice: Todo el día extendí mis manos a un pueblo
rebelde y contradictor.
22El
día siguiente, la gente que estaba al otro lado
del mar vio que no había habido allí más que una
sola barca, y que Jesús no había entrado en ella
con sus discípulos, sino que éstos se habían ido
solos. 23Pero otras barcas habían arribado de
Tiberias junto al lugar donde habían comido el
pan después de haber dado gracias el Señor.
24Cuando vio, pues, la gente que Jesús no estaba
allí, ni sus discípulos, entraron en las barcas y
fueron a Capernaum, buscando a Jesús.
25Y
hallándole al otro lado del mar, le dijeron:
Rabí, ¿cuándo llegaste acá? 26Respondió Jesús y
les dijo: De cierto, de cierto os digo que me
buscáis, no porque habéis visto las señales, sino
porque comisteis el pan y os saciasteis.
27Trabajad, no por la comida que perece, sino por
la comida que a vida eterna permanece, la cual el
Hijo del Hombre os dará; porque a éste señaló
Dios el Padre.
19Espero
en el Señor Jesús enviaros pronto a
Timoteo, para que yo también esté de buen
ánimo al saber de vuestro estado; 20pues a
ninguno tengo del mismo ánimo, y que tan
sinceramente se interese por vosotros. 21Porque
todos buscan lo suyo propio, no lo que es de
Cristo Jesús. 22Pero ya conocéis los méritos de
él, que como hijo a padre ha servido conmigo en
el evangelio.
21Otra
vez les dijo Jesús: Yo me voy, y me
buscaréis, pero en vuestro pecado moriréis; a
donde yo voy, vosotros no podéis venir. 22Decían
entonces los judíos: ¿Acaso se matará a sí
mismo, que dice: A donde yo voy, vosotros no
podéis venir? 23Y les dijo: Vosotros sois de abajo,
yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, yo
no soy de este mundo. 24Por eso os dije que
moriréis en vuestros pecados; porque si no
creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis.
17Y
si buscando ser justificados en Cristo,
también nosotros somos hallados pecadores,
¿es por eso Cristo ministro de pecado? En
ninguna manera. 18Porque si las cosas que
destruí, las mismas vuelvo a edificar, transgresor
me hago. 19Porque yo por la ley soy muerto para
la ley, a fin de vivir para Dios. 20Con Cristo estoy
juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive
Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo
vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y
se entregó a sí mismo por mí.
4El
amor es sufrido, es benigno; el amor no
tiene envidia, el amor no es jactancioso, no
se envanece; 5no hace nada indebido, no
busca lo suyo, no se irrita, no guarda
rencor.
55Y
estaba cerca la pascua de los judíos; y
muchos subieron de aquella región a
Jerusalén antes de la pascua, para
purificarse. 56Y buscaban a Jesús, y estando
ellos en el templo, se preguntaban unos a
otros: ¿Qué os parece? ¿No vendrá a la
fiesta? 57Y los principales sacerdotes y los
fariseos habían dado orden de que si alguno
supiese dónde estaba, lo manifestase, para
que le prendiesen.
16Mas
seréis entregados aun por vuestros
padres, y hermanos, y parientes, y amigos;
y matarán a algunos de vosotros; 17y seréis
aborrecidos de todos por causa de mi
nombre. 18Pero ni un cabello de vuestra
cabeza perecerá. 19Con vuestra paciencia
ganaréis vuestras almas.
19Entonces
su madre y sus hermanos vinieron
a él; pero no podían llegar hasta él por causa
de la multitud. 20Y se le avisó, diciendo: Tu
madre y tus hermanos están fuera y quieren
verte. 21Él entonces respondiendo, les dijo: Mi
madre y mis hermanos son los que oyen la
palabra de Dios, y la hacen.
23Mas
la hora viene, y ahora es, cuando los
verdaderos adoradores adorarán al Padre
en espíritu y en verdad; porque también el
Padre tales adoradores busca que le
adoren. 24Dios es Espíritu; y los que le
adoran, en espíritu y en verdad es
necesario que adoren.
8Entonces
Zaqueo, puesto en pie, dijo al
Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis
bienes doy a los pobres; y si en algo he
defraudado a alguno, se lo devuelvo
cuadruplicado. 9Jesús le dijo: Hoy ha venido
la salvación a esta casa; por cuanto él
también es hijo de Abraham. 10Porque el Hijo
del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se
había perdido.
4¡Oh
almas adúlteras! ¿No sabéis que la
amistad del mundo es enemistad contra
Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser
amigo del mundo, se constituye enemigo de
Dios. 5¿O pensáis que la Escritura dice en
vano: El Espíritu que él ha hecho morar en
nosotros nos anhela celosamente?
41Iban
sus padres todos los años a Jerusalén en la
fiesta de la pascua; 42y cuando tuvo doce años,
subieron a Jerusalén conforme a la costumbre de
la fiesta. 43Al regresar ellos, acabada la fiesta, se
quedó el niño Jesús en Jerusalén, sin que lo
supiesen José y su madre. 44Y pensando que
estaba entre la compañía, anduvieron camino de
un día; y le buscaban entre los parientes y los
conocidos; 45pero como no le hallaron, volvieron a
Jerusalén buscándole.
46Y
aconteció que tres días después le hallaron en
el templo, sentado en medio de los doctores de la
ley, oyéndoles y preguntándoles. 47Y todos los que
le oían, se maravillaban de su inteligencia y de sus
respuestas. 48Cuando le vieron, se sorprendieron;
y le dijo su madre: Hijo, ¿por qué nos has hecho
así? He aquí, tu padre y yo te hemos buscado con
angustia. 49Entonces él les dijo: ¿Por qué me
buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi
Padre me es necesario estar?
50Mas
ellos no entendieron las palabras que les
habló. 51Y descendió con ellos, y volvió a
Nazaret, y estaba sujeto a ellos. Y su madre
guardaba todas estas cosas en su corazón. 52Y
Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en
gracia para con Dios y los hombres
11Porque
yo sé los pensamientos que tengo
acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos
de paz, y no de mal, para daros el fin que
esperáis. 12Entonces me invocaréis, y vendréis y
oraréis a mí, y yo os oiré; 13y me buscaréis y me
hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro
corazón. 14Y seré hallado por vosotros, dice
Jehová, y haré volver vuestra cautividad, y os
reuniré de todas las naciones y de todos los
lugares adonde os arrojé, dice Jehová; y os haré
volver al lugar de donde os hice llevar.
17Yo
amo a los que me aman, Y me hallan los que
temprano me buscan.
Proverbios 8:17
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