KANT: vida y época
• El 12 de febrero de 2004 se ha
conmemorado el doscientos
aniversario de su muerte.
5. LA PERSONA.
5.1.- Carácter austero.
5.2.- Vida metódica y rutinaria.
5.3.- Benévolo, provinciano, soltero.
5.4.- Buen anfitrión.
5.5.- Vida dedicada al estudio y la enseñanza.
5.6.- Pacifista antimilitarista y ajeno a todo
patriotismo excluyente.
5.1.- Carácter austero
• Austeridad, rigidez, inflexibilidad moral y
psicológica, fruto de su educación pietista.
• Incómodo consigo mismo ante el mínimo
signo de debilidad.
• Sobrio de costumbres.
IR
• Reacio a la intimidad: hermanas, regalos…
IR
5.2.-Vida rutinaria y metódica (1)
• De constitución débil y enfermiza, organizó
su vida de forma rigurosa y metódica para IR
conservar la salud. En su vejez, pensaba que
su salud era como una obra de arte creada
por él mismo.
• “Quizás nunca haya vivido nadie más
concienzudamente atento a su cuerpo y a
todo lo que afectaba a éste” (Jachmann).
La salud de Kant
• Aunque nunca se sintió enfermo, tampoco nunca
se sintió bien del todo.
• Tomaba todo tipo de precauciones para no sudar
nunca.
• Hipocondríaco compulsivo, obsesionado con la
dieta, consultando a cada momento el termómetro,
el barómetro, el higrómetro, el reloj…
• “Debido a mi hundido y estrecho pecho, que deja
poco espacio para el movimiento de mi corazón y
mis pulmones, tengo una predisposición natural a
la hipocondria” (Kant).
5.2.-Vida rutinaria y metódica (2)
• “Levantarse, beber café, IR
escribir, dar clases, pasear. TodoIR
tenía su tiempo adecuado, y los
vecinos sabían muy bien que
eran las tres de la tarde cuando
Kant, con su abrigo gris, salía
de la puerta de su casa con un
bastón en la mano, y se dirigía a
pasear… y si el tiempo era malo
podía verse, tras el filósofo, a su
viejo criado Lampe, que,
preocupado por su señor, iba,
con el paraguas abierto, como
una imagen de la Providencia”.
Así nos lo describe Heine.
5.2.-Vida rutinaria y metódica (3)
• Kant acudía a clase con tal
puntualidad que los vecinos
ponían en hora sus relojes al
verlo pasar. H. Heine escribió
que no creía “que el gran reloj
de la catedral de Königsberg
cumpliese con su tarea con
más regularidad que su
compatriota Kant”.
H.Heine (1797-1856)
5.2.-Vida rutinaria y metódica (4)
• Obsesionado por el silencio
en una Königsberg bulliciosa,
Kant se cambió varias veces
de casa. Dejó una porque le
molestaba el ruido de los
buques y las carretas; otra,
por los cantos del gallo del
vecino; otra, por los cantos de
los presos en la iglesia del
castillo. Estos le molestaban
tanto que le escribió al alcalde
para que lo librase de aquella
“oraciones estentóreas”.
Casa de Kant
Castillo
5.2.-Vida rutinaria y metódica (y 5)
• Para Heine, Kant era una cabeza
pensante, sin más actividad que la de
su raciocinio. Escribe: “La historia
de Kant es difícil de describir. No
tuvo ni vida ni historia. Vivió una
vida mecánicamente ordenada, casi
abstracta, de solterón”.
• Frente a Heine, la fina apreciación
de De Quincey de que la vida
personal de Kant era más interesante
que su filosofía.
Th. De Quincey (1785-1859)
5.3.-Soltero
• Al parecer, Kant intentó casarse
dos veces, pero se lo pensó
tanto que o ellas se cansaban de
esperar y elegían a otro, o él,
tras sopesar los pros y contras
del matrimonio, desistía.
• “Cuando necesité a las mujeres
-decía-, no me las podía
permitir económicamente, y
cuando me las pude permitir, ya
no las necesitaba”.
• Aunque de baja estatura, Kant
tenía cierto atractivo y gustaba
IR
a las damas por su vivacidad.
Lo encontraban “interesante”.
5.4.-Buen anfitrión
• Kant era un amante
de la buena mesa y
excelente anfitrión
en su casa.
• Escribe Thomas de
Quincey: “No había
amigo de Kant que
no considerara el día
en que estuvo
cenando con él como
día de placer
festivo”.
IR
Kant
Kant: descripción física
• Apenas medía metro y medio.
• Su cabeza era muy grande en
relación con el cuerpo.
• Su pecho: muy poco
prominente; más bien, cóncavo.
• Tenía el hombro derecho más
alto que el izquierdo.
• Era tan delgado que, para que
no se le cayeran las medias,
usaba una especie de ballestas.
• Su rostro era, sin embargo,
agradable, y sus ojos,
fascinadores.
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Relación con los hermanos
• Sus hermanas vivían en la misma ciudad, pero no
intercambió con ellas ni una palabra, al parecer, en
25 años. Eso sí, las ayudó económicamente.
• Razón: el diferente nivel cultural. Pero con su
culto hermano mantuvo la misma distancia.
• Cuando en su vejez vino a cuidarle una hermana,
apenas la reconoció.
• Con los amigos, sus relaciones eran mucho más
cordiales.
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Regalos
• De mala gana recibía regalos.
• Cuando sus protestas no le servían y tenía
que aceptarlos, procuraba deshacerse del
regalo en el acto.
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Amigos
• “En realidad, carecía de enemigos, y sin duda
tuvo más amigos que cualquier otro hombre
precedente en posición semejante” (Wasianski).
• Su amigo de confianza: el comerciante inglés
Green. Asegura Kant que no escribió ni una sola
frase de la Crítica de la Razón Pura antes de
someterla a su juicio.
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• No obstante, Kant era esquivo a la intimidad.
• Sus cartas carecen de referencias a su propia
experiencia o situación personal, a excepción de lo
que se refiere a su salud.
Vida metódica
• Kant era metódico en su dormir, en su trabajar, en
sus ejercicios, en su comida…
• “A las cinco menos cuarto, invierno o verano,
Lampe, el lacayo de Kant, marchaba a la
habitación de su amo con el porte de un centinela
en servicio y gritaba en voz alta, con tono militar:
“Señor profesor, ha llegado la hora”. Kant
obedecía invariablemente esta orden sin
retrasarse un instante… Al dar el reloj las cinco,
Kant estaba sentado ante la mesa del
desayuno…” (De Quincey).
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Café
• “Al comienzo del último año de su
vida adquirió la costumbre de
tomar, después de la comida, una
taza de café…”
• Si se retrasaba el café: “…abría la
puerta y clamaba: “¡Café, café!”
Y cuando oía por fin los pasos de
sus criados en las escaleras, se
volvía hacia nosotros y, tan
alegremente como un marinero
desde lo alto de un mástil, gritaba:
“¡Tierra, tierra! Queridos
amigos, veo tierra” (De Quincey).
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Paseo
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• Parece ser que el día que
recibió el Emilio de
J.J.Rousseau,
entusiasmado por su
lectura, se olvidó de su
paseo diario.
• El único ornamento que
tenía Kant en su estudio,
era un retrato de Rousseau.
Rousseau (1712-1778)
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