«Creer en Jesús es creer que el bien puede y tiene que triunfar sobre el mal.
A pesar del sistema y la aparente insolubilidad de nuestros actuales problemas,
el ser humano puede ser, y acabará siendo liberado.
Toda forma de mal, la enfermedad, el sufrimiento, la miseria, el miedo,
la opresión, la injusticia, puede ser superada.
Y el único poder capaz de lograrlo es el poder de una fe que crea en ello.”
(Albert Nolan)
Texto: Marcos 4, 35-41 12 del Tiempo Ordinario –B- .
Comentarios y presentación: Asun Gutiérrez.
Música: Gabarain. Si vienes conmigo.
35Aquel
mismo día al caer la tarde les dijo:
-Pasemos a la otra orilla.
Jesús sacude todo inmovilismo. Nos invita a ponernos en marcha, a
embarcarnos, a soltar amarras, a no quedarnos en tierra y a emprender la
travesía con Él a bordo. Si se hubieran quedado donde estaban, no hubieran
vivido lo que vivieron con Él.
Hay que “ir a la otra orilla”, la fe no es inmovilismo.
Ellos dejaron a la gente y lo llevaron en la barca, tal como
estaba.
Otras barcas lo acompañaban. 37Se levantó entonces una
fuerte borrasca y las olas se abalanzaban sobre la barca, de
suerte que la barca estaba ya a punto de hundirse; 38 Jesús
estaba a popa, durmiendo sobre el cabezal, y lo despertaron
diciendo:
-Maestro, ¿no te importa que perezcamos?
36
La cercanía de Jesús, la certeza de que navega con [email protected] y de que lleva la barca
de nuestra vida a buen puerto, no supone la ausencia de dificultades y tormentas en
nuestra vida.
Jesús no nos dice que estamos libres de ellas. Nos asegura que en las tempestades
no estamos [email protected] Pase lo que pase Él recorre con [email protected] nuestra travesía.
La fe consiste en fiarse de Jesús, no sólo cuando vela y muestra su poder, sino
también cuando “duerme”.
¿Está dormido Jesús, o es nuestra vida y nuestra fe las que están dormidas?
39
Él se levantó, increpó al viento y dijo al lago:
-¡Cállate! ¡Enmudece!
El viento amainó y sobrevino una gran calma.
La cuestión está en confiar, dejarle actuar a Él.
Contra toda lógica y toda ley de la naturaleza
Jesús calma el viento y llena el espacio de calma y de paz.
Él es nuestra paz.
Ojalá que, como Jesús, nos preocupemos por proporcionar
lo que necesitan tantas personas que viven
"con el agua hasta el cuello".
Y a ellos les dijo:
-¿Por qué sois tan cobardes?
40
Para Jesús el miedo equivale a falta de fe. Quien cree y confía no tiene miedo.
Repite con frecuencia “no tengáis miedo”.
¿Tengo miedos? ¿Miedo a la verdad, a los sentimientos,
al futuro, a perder, a lo nuevo, a la libertad, al cambio, al compromiso, a los riesgos,
a las decisiones, a la muerte, hasta miedo a Dios?
¿Me apoyo en falsas seguridades?
Es necesario vivir en libertad y superar los miedos
para que madure la fe que vence las tempestades.
¿Todavía no tenéis fe?
La fe no es un modo de hablar o pensar, sino un modo de vivir.
Vivir como vivió Jesús y adecuar nuestra vida a su escala de valores:
No querer ser [email protected], sino servir.
No buscar poder ni privilegios, sino desear y ocupar el último lugar.
No buscar ser [email protected] y [email protected],
sino [email protected] en la vida de las personas pobres y débiles.
Analizar nuestros tiempos con el mismo espíritu y solidaridad
con que Él analizó los suyos.
Hoy sigue vigente esta pregunta de Jesús.
Le escucho preguntándome: ¿Todavía no tienes fe? ¿Qué respondo?
41 Ellos se llenaron de un gran temor...
Una de las armas de la que echa mano con frecuencia quien cree tener cualquier
tipo de poder es infundir miedo: a las personas, a la sociedad, a la ciencia, a Dios...
El miedo hace sentir inquietud y confusión, paraliza, hace personas inseguras,
sumisas y serviles. Mata la libertad. Anula la creatividad. Acapara y domina las
conciencias. Impide construir un mundo más humano.
La superación del miedo se fundamenta en la confianza inquebrantable en el
Padre/Madre que nos quiere libres y felices y nos dice, mirando a Jesús, cómo
vivir para conseguirlo. Jesús sigue repitiéndonos: ¡Ánimo. No temáis!
Que las circunstancias adversas de la vida, como las gozosas,
nos ayuden a afirmar y afianzar nuestra fe en Jesús.
Contamos con la presencia
y apoyo de Jesús en todos los
momentos y situaciones de
nuestra vida.
Estamos siempre en sus manos.
¿Seguiremos teniendo miedo?
“Dios es amor.
En el amor no hay lugar
para el temor.
Al contrario, el amor perfecto
echa fuera el temor,
porque el temor supone castigo
y el que teme no ha logrado
la perfección en el amor”.
I Jn 4,18
y se decían unos a otros:
-¿Quién es éste, que hasta el viento y la mar le
obedecen?
¿Quién es Jesús? Esta es la cuestión primera y principal, el principio y fundamento
de mi vida.
El texto nos invita a responder esa pregunta en todos los momentos de nuestra
vida, en los momentos de tormenta y en los momentos de bonanza.
¿Quién es Jesús para mi? De la respuesta depende el sentido de mi vida, de mi
relación con [email protected] demás y con Dios.
Jesús,
tus discí[email protected] no estamos [email protected] a galeras.
Conocemos con gozo nuestra tarea en la barca de la vida,
mientras remamos al seguro puerto de tus brazos.
Unas veces la mar está en calma,
disfrutamos de la luz y de la brisa,
y en el horizonte oteamos una playa abierta
a un mundo mejor y más justo, más feliz.
En otros momentos las olas encrespadas
rompen contra nuestra barca y amenazan con hundirla.
No hay horizonte, ni luz, ni brisa,
sino viento contrario y miedo en el alma.
Pero tú estás ahí.
Y seguimos remando.
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12 Tiempo Ordinario -B-