ENCARNACIÓN DEL
HIJO DE DIOS
“En El principio ya
existía la Palabra,
y la Palabra estaba
junto a Dios, y la
Palabra era Dios…
En la Palabra estaba
la Vida… y la
Palabra se hizo
carne y acampó
EntrE nosotros”.
(Jn 1, 1-18)
ENCARNACIÓN
El Hijo eterno de Dios, la
segunda persona de la
Santísima Trinidad,
solicita la decisión
de una mujer virgen
para
tomar carne
(naturaleza humana)
en su seno,
y así
poner su morada entre
nosotros para hacernos
hijos de Dios.
(Jn 1, 12)
Gran Misterio
Es un profundo e
inefable misterio
que el Dios eterno
(el Verbo,
el Hijo
de Dios)
se haga hombre
en el seno
de
una virgen,
por amor al
hombre y para
comunicarle su
vida divina.
Toda la
sabiduría en
una sola
palabra
“Dios nos ha dicho
todo en una sola
PALABRA
(= la suya = el Hijo
hecho hombre en el
seno de la
Virgen María)”.
S. Juan de la Cruz
La mente humana
no puede
abarcar la
anchura y la
profundidad del
amor que Dios
manifiesta, al
decidir dentro
de la vida
Trinitaria,
y
desde toda la
eternidad,
hacerse hombre
por amor al
hombre, y para
su salvación.
Encarnación
“No tengas miedo
María, porque has
encontrado gracia
ante Dios.
Concebirás en tu
seno y darás a luz un
hijo al que pondrás
por nombre Jesús.
El Espíritu Santo te
cubrirá con su
sombra…
El niño que nazca
será Santo y se
llamará Hijo de
Dios”.
Lc 1, 26-38
Dios te salve, Anunciación,
morena de maravillas;
tendrás un hijo más bello
que los tallos de la brisa.
CRISTO: 1 PERSONA
Y 2 NATURALEZAS.
La Segunda Persona de
la S.S. Trinidad, tiene
un encuentro
“entrañable” con la
naturaleza humana,
en el seno de la Virgen
María.
Una sola persona
(divina) con dos
naturalezas (una
divina y otra humana).
Dios y Hombre
verdadero.
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PAUSA - Presentaciones del Catecismo