7como
Sodoma y Gomorra y las ciudades
vecinas, las cuales de la misma manera
que aquéllos, habiendo fornicado e ido en
pos de vicios contra naturaleza, fueron
puestas por ejemplo, sufriendo el castigo
del fuego eterno.
10Y
alzó Lot sus ojos, y vio toda la llanura
del Jordán, que toda ella era de riego,
como el huerto de Jehová, como la tierra
de Egipto en la dirección de Zoar, antes
que destruyese Jehová a Sodoma y a
Gomorra. 11Entonces Lot escogió para sí
toda la llanura del Jordán; y se fue Lot
hacia el oriente, y se apartaron el uno
del otro.
12Abram
acampó en la tierra de Canaán,
en tanto que Lot habitó en las ciudades
de la llanura, y fue poniendo sus tiendas
hasta Sodoma. 13Mas los hombres de
Sodoma eran malos y pecadores contra
Jehová en gran manera.
Canaán
Llanura
Del
Jordán
36Y
las dos hijas de Lot concibieron de su
padre. 37Y dio a luz la mayor un hijo, y
llamó su nombre Moab, el cual es padre
de los moabitas hasta hoy. 38La menor
también dio a luz un hijo, y llamó su
nombre Ben-ammi, el cual es padre de
los amonitas hasta hoy.
8Yo
he oído las afrentas de Moab, y los
denuestos de los hijos de Amón con que
deshonraron a mi pueblo, y se
engrandecieron sobre su territorio. 9Por
tanto, vivo yo, dice Jehová de los ejércitos,
Dios de Israel, que Moab será como
Sodoma, y los hijos de Amón como
Gomorra; campo de ortigas, y mina de sal,
y asolamiento perpetuo; el remanente de
mi pueblo los saqueará, y el remanente de
mi pueblo los heredará.
20Entonces
Jehová le dijo: Por cuanto el
clamor contra Sodoma y Gomorra se
aumenta más y más, y el pecado de ellos
se ha agravado en extremo, 21descenderé
ahora, y veré si han consumado su obra
según el clamor que ha venido hasta mí; y
si no, lo sabré. 22Y se apartaron de allí los
varones, y fueron hacia Sodoma; pero
Abraham estaba aún delante de Jehová.
12Y
dijeron los varones a Lot: ¿Tienes
aquí alguno más? Yernos, y tus hijos y
tus hijas, y todo lo que tienes en la
ciudad, sácalo de este lugar; 13porque
vamos a destruir este lugar, por cuanto el
clamor contra ellos ha subido de punto
delante de Jehová; por tanto, Jehová nos
ha enviado para destruirlo.
14Entonces
salió Lot y habló a sus yernos,
los que habían de tomar sus hijas, y les
dijo: Levantaos, salid de este lugar; porque
Jehová va a destruir esta ciudad. Mas
pareció a sus yernos como que se burlaba.
15Y al rayar el alba, los ángeles daban
prisa a Lot, diciendo: Levántate, toma tu
mujer, y tus dos hijas que se hallan aquí,
para que no perezcas en el castigo de la
ciudad.
16Y
deteniéndose él, los varones asieron
de su mano, y de la mano de su mujer y
de las manos de sus dos hijas, según la
misericordia de Jehová para con él; y lo
sacaron y lo pusieron fuera de la ciudad.
LOS JUSTOS NECESITAN SER EMPUJADOS
• A la obediencia, para sacarles del mundo.
• En buscar el bien de sus familias.
• Lot era un anciano inclinado a las cosas mundanas.
LOS PECADORES NECESITAN SER APRESURADOS
• Los pecadores son muy lentos y propios a demorarse.
• Se hallan establecidos en la Sodoma del pecado.
• No creen nuestras advertencias y se entretienen en el
gran engaño de Satanás para su ruina.
• Debemos ser nosotros insistentes y pacientes como lo
fueron los ángeles.
• La suprema necesidad de inmediata decisión.
17Y
cuando los hubieron llevado fuera,
dijeron: Escapa por tu vida; no mires
tras ti, ni pares en toda esta llanura;
escapa al monte, no sea que perezcas.
23El
sol salía sobre la tierra, cuando Lot
llegó a Zoar. 24Entonces Jehová hizo
llover sobre Sodoma y sobre Gomorra
azufre y fuego de parte de Jehová
desde los cielos; 25y destruyó las
ciudades, y toda aquella llanura, con
todos los moradores de aquellas
ciudades, y el fruto de la tierra.
26Entonces
la
mujer de Lot miró
atrás, a espaldas
de él, y se volvió
estatua de sal.
32Porque
de la vid de Sodoma es la vid de
ellos, Y de los campos de Gomorra; Las
uvas de ellos son uvas ponzoñosas,
Racimos muy amargos tienen. 33Veneno
de serpientes es su vino, Y ponzoña cruel
de áspides.
30Pero
Lot subió de Zoar y moró en el
monte, y sus dos hijas con él; porque tuvo
miedo de quedarse en Zoar, y habitó en
una cueva él y sus dos hijas. 31Entonces
la mayor dijo a la menor: Nuestro padre
es viejo, y no queda varón en la tierra que
entre a nosotras conforme a la costumbre
de toda la tierra. 32Ven, demos a beber
vino a nuestro padre, y durmamos con él,
y conservaremos de nuestro padre
descendencia.
4¡Oh
almas adúlteras! ¿No sabéis que la
amistad del mundo es enemistad contra
Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser
amigo del mundo, se constituye enemigo
de Dios. 5¿O pensáis que la Escritura dice
en vano: El Espíritu que él ha hecho
morar
en
nosotros
nos
anhela
celosamente?
14Y
en los profetas de Jerusalén he visto
torpezas; cometían adulterios, y andaban en
mentiras, y fortalecían las manos de los
malos, para que ninguno se convirtiese de su
maldad; me fueron todos ellos como Sodoma,
y sus moradores como Gomorra. 15Por tanto,
así ha dicho Jehová de los ejércitos contra
aquellos profetas: He aquí que yo les hago
comer ajenjos, y les haré beber agua de hiel;
porque de los profetas de Jerusalén salió la
hipocresía sobre toda la tierra.
19Y
Babilonia, hermosura de reinos y
ornamento de la grandeza de los
caldeos, será como Sodoma y Gomorra,
a las que trastornó Dios.
11Y
si en algún lugar no os recibieren ni os
oyeren, salid de allí, y sacudid el polvo
que está debajo de vuestros pies, para
testimonio a ellos. De cierto os digo que
en el día del juicio, será más tolerable el
castigo para los de Sodoma y Gomorra,
que para aquella ciudad. 12Y saliendo,
predicaban
que
los
hombres
se
arrepintiesen. 13Y echaban fuera muchos
demonios, y ungían con aceite a muchos
enfermos, y los sanaban.
14Y
si alguno no os recibiere, ni oyere
vuestras palabras, salid de aquella casa o
ciudad, y sacudid el polvo de vuestros
pies. 15De cierto os digo que en el día del
juicio, será más tolerable el castigo para
la tierra de Sodoma y de Gomorra, que
para aquella ciudad.
1Visión
de Isaías hijo de Amoz, la cual vio
acerca de Judá y Jerusalén en días de
Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías, reyes de
Judá. 2Oíd, cielos, y escucha tú, tierra;
porque habla Jehová: Crié hijos, y los
engrandecí, y ellos se rebelaron contra mí.
3El buey conoce a su dueño, y el asno el
pesebre de su señor; Israel no entiende,
mi pueblo no tiene conocimiento. 4¡Oh
gente pecadora, pueblo cargado de
maldad, generación de malignos,
hijos depravados! Dejaron a Jehová,
provocaron a ira al Santo de Israel, se
volvieron atrás. 5¿Por qué querréis ser
castigados aún? ¿Todavía os rebelaréis?
Toda cabeza está enferma, y todo
corazón doliente. 6Desde la planta del pie
hasta la cabeza no hay en él cosa sana,
sino herida, hinchazón y podrida llaga; no
están
curadas,
ni
vendadas,
ni
suavizadas con aceite.
7Vuestra
tierra está destruida, vuestras
ciudades puestas a fuego, vuestra tierra
delante de vosotros comida por
extranjeros, y asolada como asolamiento
de extraños. 8Y queda la hija de Sion
como enramada en viña, y como cabaña
en melonar, como ciudad asolada. 9Si
Jehová de los ejércitos no nos hubiese
dejado un resto pequeño, como Sodoma
fuéramos, y semejantes a Gomorra.
29Y
como antes dijo Isaías: Si el Señor de
los ejércitos no nos hubiera dejado
descendencia, Como Sodoma habríamos
venido a ser, y a Gomorra seríamos
semejantes.
10Príncipes
de Sodoma, oíd la palabra de
Jehová; escuchad la ley de nuestro Dios,
pueblo de Gomorra. 11¿Para qué me sirve,
dice Jehová, la multitud de vuestros
sacrificios? Hastiado estoy de holocaustos
de carneros y de sebo de animales
gordos; no quiero sangre de bueyes, ni de
ovejas, ni de machos cabríos.
12¿Quién
demanda esto de vuestras
manos, cuando venís a presentaros
delante de mí para hollar mis atrios? 13No
me traigáis más vana ofrenda; el incienso
me es abominación; luna nueva y día de
reposo,* el convocar asambleas, no lo
puedo sufrir; son iniquidad vuestras fiestas
solemnes.
14Vuestras
lunas nuevas y vuestras fiestas
solemnes las tiene aborrecidas mi alma;
me son gravosas; cansado estoy de
soportarlas. 15Cuando extendáis vuestras
manos, yo esconderé de vosotros mis
ojos; asimismo cuando multipliquéis la
oración, yo no oiré; llenas están de sangre
vuestras manos.
16Lavaos
y limpiaos; quitad la iniquidad de
vuestras obras de delante de mis ojos;
dejad de hacer lo malo; 17aprended a
hacer el bien; buscad el juicio, restituid al
agraviado, haced justicia al huérfano,
amparad a la viuda.
18Venid
luego, dice Jehová, y estemos a
cuenta: si vuestros pecados fueren como
la grana, como la nieve serán
emblanquecidos; si fueren rojos como el
carmesí, vendrán a ser como blanca lana.
19Si quisiereis y oyereis, comeréis el bien
de la tierra; 20si no quisiereis y fuereis
rebeldes, seréis consumidos a espada;
porque la boca de Jehová lo ha dicho.
5y
si no perdonó al mundo antiguo, sino
que guardó a Noé, pregonero de justicia,
con otras siete personas, trayendo el
diluvio sobre el mundo de los impíos; 6y si
condenó por destrucción a las ciudades de
Sodoma y de Gomorra, reduciéndolas a
ceniza y poniéndolas de ejemplo a los que
habían de vivir impíamente, 7y libró al justo
Lot, abrumado por la nefanda conducta de
los malvados
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