Santa Teresa de Jesús Jornet
nació en Aytona (Lérida, España) el 9 de Enero de 1843. Sus
padres eran Francisco y Antonia.
Al día siguiente era
bautizada en la iglesia
parroquial.
Su madre Antonia decía a sus hijos: “Aunque
somos pobres, otros lo son más. No dejéis
marchar a un pobre sin darle algo”.
Teresa. que tenía 10
años, encontró en la
calle un anciano
“desamparado” y se lo
llevó a su casa. Se
fraguaba su amor a los
pobres, especialmente
ancianos.
Teresa tenía un tío de su madre, que
era carmelita y hoy es el beato P.
Francisco Palau.
Por indicación de este religioso
teresa fue a estudiar a Lérida en
casa de su tía Rosa.
En los tiempos libres
visitaba a los enfermos y
especialmente a Jesús en
el sagrario.
Todas las semanas iba a Igualada a
confesar y comulgar, teniendo que
caminar 20 kms. Luego acompañada
por su hermana y varias personas.
Pero la
enseñanza no
era su camino.
Buscaba algo
más.
En Aytona se une a las
hermanas carmelitas
misioneras, fundadas por su
tío, el P.Palau.
Pero nunca perteneció
plenamente a la
congregación.
A los 25 años ingresa,
como postulante, en el
convento de clarisas de
Briviesca (Burgos).
Como el convento tenía
una pequeña escuela,
Teresa ayudaba de esta
manera a la comunidad.
Estuvo dos años. Recibió
los hábitos; pero no pudo
emitir los votos religiosos
por cuestión de
legislaciones civiles.
Colabora de nuevo con las
carmelitas misioneras, fundadas por
su tío, el P.Palau. Pero muere el
beato Palau y Teresa comprende que
ése no es su camino.
Hasta que Dios pone la
luz en su vida por medio
de D. Saturnino López
Novoa.
En Huesca D. Saturnino
desea crear un instituto de
hermanas dedicado
enteramente al servicio de
las personas mayores,
pobres y desamparadas.
Tiene casi todo preparado,
pero le faltan las personas
que se dediquen a ello.
Teresa debe llevar a su madre
enferma a un balneario. A la vuelta, al
pasar por Barbastro, quieren ver a un
sacerdote, amigo de la familia, D.
Pedro Llecera.
Este sacerdote, amigo de D. Saturnino, le habla de
estos ideales y le promete una entrevista con él.
Y así se lo escribe a D. Pedro
para que se lo comunique a
D. Saturnino.
Teresa se lo comunica a su
hermana María, su fiel compañera,
para que se una. Pero María no
quiere encerrar su juventud entre
ancianos. Luego iría con Teresa,
sería su confidente y después la
sucederá como superiora general
de las Hermanitas.
En 1872, cerca de Barbastro alquilaron un caserón
abandonado llamado “casa Pueyo”. Eran 12.
El 27 de Enero de 1873, en la capilla del seminario
de Barbastro las 12 vestían el hábito, ideado por
ellas mismas. Comienza el noviciado.
Don Saturnino redactó
unos estatutos
provisionales y de
forma solemne, él era
canónigo de la
catedral, se los
entregó a la madre
Teresa Jornet,
nombrándola directora
del grupo.
A la madre Teresa le vienen bien las
experiencias de fracasos y las búsquedas de
caminos.
Ella tiene los
trabajos más
duros. Ella sirve
en la cocina,
cuida de los
enfermos, pide
limosnas por las
calles.
Sobre todo resplandece
la bondad. Servir,
inmolarse por los demás
es la faceta distintiva de
santa Teresa Jornet.
Trabaja con gran
actividad, pero unida
estrechamente al
Señor. Siempre
teniendo a la caridad
como reina de las
virtudes.
A las novicias de “casa
Pueyo” les piden ir a
Valencia para hacerse cargo
de una casa para pobres.
El 9 de Mayo de 1873 van las
12 a Valencia. La primera
visita es para Jesús
sacramentado y para la
Virgen de los Desamparados.
Desde ese día la toman
por patrona y la nueva
congregación toma el
nombre de
“hermanitas de los
ancianos
desamparados”.
La primera casa que
ocuparon estaba justo
detrás de la basílica de
la Virgen
Pronto comenzaron a
llegar ancianos para ser
atendidos y también
jóvenes que deseaban
ser “hermanitas”.
El edificio les resultaba ya pequeño.
Don Saturnino les ayudó a encontrar, en
las afueras, un antiguo convento
abandonado. Amigos ricos les
ayudaron a comprarlo y a poner algunos
muebles.
Se trasladaron al edificio
que sería ya la casa madre.
Decía santa Teresa Jornet:
Grande fue el trabajo de santa
Teresa Jornet organizando los
asuntos de casa, yendo a
fundar otras casas en
diferentes provincias de España
Hasta que
pronto
cayó
enferma.
Tuvo que contentarse con
despedir a las que iban a
fundar la primera casa en el
continente americano. Era
el año 1885. Ya estaba
enferma.
Necesitaba una
secretaria para sus
propios escritos.
En cuanto podía, seguía
ocupándose en los
humildes servicios.
Unía el fervor con el
trabajo. Decía:
Al emprender obras
casi con temeridad,
decía:
Tenía una gran paz
interior, y decía:
La llevaron a Liria para ver
si mejoraba su salud; pero
empeoró y la dieron los
últimos sacramentos.
Muchas hermanas y
superioras pasaron por
su lecho moribundo
para recibir la última
bendición de la Madre
Teresa y sus últimos
consejos”
Antes de morir, al estar
reunidas muchas
hermanas, les dijo:
Fue enterrada en Liria; pero poco después llevada
a la casa madre en Valencia, donde reposa.
El papa
Pío XII la
beatificó el
27 de Abril
de 1958.
Y fue declarada santa
por el papa Pablo VI el
27 de Enero de 1974.
El 24 de
Febrero de
1977, el papa
Pablo VI la
declaraba:
“PATRONA DE
LA
ANCIANIDAD”
Toma mi vida, divino pescador.
Automático
un camino de
renuncia
que me enseñó a dar el sí.
Firme a
cada paso,
me uno
más a Ti.
AMÉN
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Diapositiva 1 - Hermanitas de los ancianos