Hacer click para avanzar
A fines del siglo XVII, Sir Isaac Newton
construyó una maqueta a escala del Sistema Solar.
En su centro tenía una gruesa esfera dorada que representaba el sol,
y a su alrededor giraban otras esferas más pequeñas
en el extremo de varillas de diversa longitud, las cuales representaban
los diferentes planetas entonces conocidos.
Un dispositivo formado por ruedas dentadas
y correas de transmisión los hacía girar
perfectamente sincronizados alrededor del sol.
Cierto día, mientras Newton se
encontraba estudiando el
modelo, lo visitó un amigo que
no creía en la explicación bíblica
de la creación.
Maravillado por tan genial mecanismo,
mientras observaba cómo el científico
los hacía avanzar en sus órbitas, exclamó:
-Pero qué belleza! Quién te lo construyó?
-Nadie -repuso Newton sin levantar la mirada.
-Cómo que nadie? preguntó el amigo.
-Eso mismo: nadie! Todas estas ruedas, correas y
mecanismos se juntaron por azar, y como por arte de magia
comenzaron a girar en su órbita a la velocidad precisa.
El incrédulo amigo captó el mensaje.
Si era una insensatez suponer que la maqueta había surgido de forma accidental.
Más insensato todavía era aceptar la teoría de que la Tierra y elUuniverso infinito
son obra de la casualidad.
Richard W. de Haan
Afirmar que un mundo tan complejo como el que
habitamos es fruto del azar es tan ilógico como
decir que los dramas de Shakespeare fueron
compuestos por monos que jugueteaban
en una imprenta.
Merrill C. Tenney
Lord Kelvin (1824-1907), inventor
británico, conocido por la escala
absoluta de temperaturas, por el
primer cable transatlántico de
telégrafo y por haber ayudado a
formular la segunda ley de la
termodinámica, dijo:
“Ciertamente el inicio de la vida en la Tierra
no se debe a ningún fenómeno químico o
eléctrico, ni a ninguna agrupación cristalina de
moléculas. Debemos detenernos a contemplar
cara a cara el misterio y el milagro de la
creación de los seres vivientes.”
Para mí, la fe nace de comprender que una
Inteligencia Suprema creó el universo y al hombre.
No me resulta difícil tener esa fe, porque es
indesmentible que todo plan es fruto de la inteligencia.
Un universo que se despliega pleno de orden
ante nuestros ojos corrobora la autenticidad
de la afirmación más majestuosa
que se haya hecho jamás:
«En el principio Dios creó los cielos y la tierra.»
Dr. Arthur Compton, (1892-1962)
(Premio Nobel de física )
Detrás de todo reloj tuvo que haber un relojero;
asimismo, detrás de la intrincada precisión
de este gran universo, tuvo que haber
un Dios planificador y Creador!
Robert Millikan
(1868-1953, Premio Nobel de física)
FIN
Montaje oiginal de autor desconocido
Reedición de formato cortesía de Carlos Rangel
Con reconocimiento a su autor original
Música: Rondo Veneziano
Santiago de Querétaro, Mex. Nov.2008
[email protected]
Descargar

Correcting without being critical.