Comidas y cenas medievales
COSTAS DEZA, Aixa
2º A, n º 5
Índice
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Banquetes
Que se comía
Lo general
Una cena medieval
La sopa
Sopa de manzana (receta)
Principales productos
Frutas
Influencia religiosa
Decoración de las mesas
Banquetes
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Los banquetes formaban parte de
la vida en la corte. Estas grandes
comidas ayudaban a mejorar las
relaciones, generaban un entorno
de amistad y buena voluntad,
demostraban los gustos cultivados
de los anfitriones y señalaban
eventos de gran importancia. Es
mucho más que un banquete con
una ‘tema’ medieval. El principal
objetivo de los banquetes era
demostrar el poder y la riqueza
del anfitrión. La gran variedad de
comida en un banquete medieval
se entremezclan con música,
bailes, obras de teatro,
exhibiciones y trajes presentados
en el acontecimiento.
Que se comía
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Su cena se disponían en cuatro “saques,” cada uno de ellos contenía varios
utensilios, con multitud de platos en cada cena. Con el “saque de postres”
venía la presentación concluyente del vino y los dulces. Los “saques” eran
interrumpidos con presentaciones espectaculares y actuaciones. Las cenas
y los banquetes comenzaban, generalmente con comida fácilmente
digestible, tal como carnes ligeras, sopas calientes y caldos, frutos
carnosos y vegetales tales como lechuga y repollo. Se pensaba que las
especias calentaban el estómago y, por tanto, eran excelentes para el
apetito. El queso se comía durante las comidas, como ayuda para la
digestión. Las comidas más difíciles de digerir, como carnes de vaca, cerdo
y frutas pesadas, como peras o castañas, se consumían más tarde en la
comida. Vinos y cervezas de todo tipo se consumían durante toda la
velada. Los dulces, como los de hoy en día, se servían al final, y las
especies volvían a usarse aquí como una ayuda para la digestión al
finalizar la comida. La cena acabaría habitualmente con frutas dulces,
servidos con vinos especiados.
Una cena medieval
Lo general
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Se dice que la comida medieval era muy poco refinada. La falta de
saber estar en la mesa, contrasta con sabores insólitos como la leche
de almendras, el agua de rosas, el agridulce y el exótico encanto de
especias olvidadas.
En la Edad Media, la gastronomía se caracterizaba por una búsqueda
constante de sabores, colores y combinaciones. La cocina medieval era un
arte que necesitaba de mucha dedicación y de mucha inventiva ya que las
viandas se reducían casi exclusivamente a carnes asadas en grandes
llamas.
Por ello, en sus grandes banquetes realizaban enormes cantidades de
platos con la superposición de los sabores agridulces, el uso del azúcar y el
de las especias. Entre los condimentos el preferido era el trío: queso,
azúcar y canela; y entre las carnes más habituales procedían de los
cuadrúpedos y los pájaros. A menudo, los presentaban revestidos de su
propia piel o de su plumaje, decorados con oro o rellenos con otros
animales vivos más pequeños.
La sopa
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Esta época supuso el triunfo
rotundo de la sopa. Tenían ollas,
potajes y caldos elaborados con
habas, huevos, guisantes,
calabaza, hinojos y, sobre todo,
arroz. Se sazonaban
obsesivamente con canela,
jengibre, azafrán, ajos o agraz. La
sopa dorada era un plato típico
que consistía en hacer tostar unas
rebanadas de pan, agregarles una
salsa a base de azúcar, vino
blanco, yemas de huevo y agua
de rosas. Una vez bien
empapadas, se freían y se
agregaba nuevamente agua de
rosas; espolvoreándolas con
azúcar y azafrán.
Sopa de manzana (receta)
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Una curiosidad antigua: extraída de un libro de recetas del s. XIV
Ingredientes:
1,5 Kg. de manzanas reineta
Un ramo de hinojo
Un tallo de apio
Una cebolla pequeña
Aceite, sal, pimienta.
Preparación:
Lave cuidadosamente las manzanas, pélelas y sáqueles el corazón. Ponga las cáscaras y
los corazones en una olla con agua y hágala hervir a fuego suave. Cuando estén cocidos
filtre el caldo y consérvelo.
Dore la cebolla y el apio picados, en una sartén con un poco de aceite, después incorpore
la panceta cortada en cubitos y hágala dorar (deseándolo puede picar la cebolla, el apio y
la panceta juntos para tener una preparación más homogénea y evitar de "sentir" los
cubitos de panceta cuando comerá la sopa). Agregue las manzanas, previamente cortadas
en pedacitos, y hágalas tomar el sabor. Incorpore una parte del caldo, la rama de hinojo
selvático y cueza lentamente hasta que las manzanas tengan el aspecto del puré. Si es
necesario, durante la cocción puede agregar el caldo de las manzanas y regular la sal y la
pimienta. Esta sopa se sirve bien caliente.
Principales productos
• Entre las carnes se encuentran principalmente las aves;
cuadrúpedos; órganos y miembros. Los pescados
cobraban protagonismo sobre todo en Cuaresma, lo que
significaba sustituir la carne por el pescado, las grasas
animales por las vegetales y las leche animal por la de
almendras.
Los huevos y la leche eran utilizados para elaborar
mantequilla, queso y cuajadas. Entre los productos de
origen vegetal abundan los cereales, legumbres, frutas y
hortalizas como las hierbas y raíces. Las legumbres
calientes eran principalmente los guisantes y garbanzos;
y las frías, lentejas y habas.
Frutas
• Las frutas frescas eran muchas y muy variadas. Entre ellas se
podían encontrar: moras, higos, uvas, cerezas, ciruelas, sandías,
melocotones, manzanas, melones, naranjas, limones, aceitunas,
peras, membrillos, granadas... La función dietética de las frutas era
estimular, laxar y estreñir. Los frutos secos eran menos variados:
almendras, avellanas, castañas, nueces, piñones y pistacho.
Influencia religiosa
• La religión en la Edad Media
era el eje principal, así que no
se debe olvidar la influencia
que ésta pudo tener en la
gastronomía de la época.
Algunas de las reglas
impuestas por la Iglesia eran
comer ligero, sin grasas el
miércoles, el viernes y el
sábado; las vigilias de las
festividades y naturalmente
durante la Cuaresma, lo que
significaba sustituir la carne
por el pescado, la leche animal
por la de almendras y las
grasas animales por las
vegetales.
Decoración de las mesas
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El uso de equipamientos móviles, desmontables y plegables se remonta al
menos hasta el siglo XVIII, incluso la mesa tiene esta característica. Está
compuesta de caballetes de sujeción - trípodes- sobre los que se alineaban
ejes unidos por travesaños fijados por la parte inferior.
Las mesas se recubren siempre con grandes manteles decorativos que
testimoniaban el estatus social del propietario de la casa; no era importante
embellecer la mesa, pues quedaba cubierta por el mantel. También se
podían decorar las patas de los caballetes.
El éxito de las mesas de caballete duró mucho, debido a su practicidad y
adaptabilidad al número de comensales: se podían colocar en forma de L,
U o en filas paralelas. Resultaban perfectas para fiestas y convites
celebrados en el exterior y que, sobre todo hasta el 1400, representaban
ante los hambrientos ojos del pueblo el rito del banquete del Señor.
En las pausas entre uno y otro plato, se entretenía a los comensales con
intermedios animados, danzas, representaciones, canciones, pantomimas,
espectáculos circenses...
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Se dice que la comida medieval era muy poco refinada. La falta