El mes de Mayo se venera de manera especial
a María Santísima, la Madre de nuestro Señor Jesús.
Adorar y venerar son dos cosas distintas. Veneramos a María.
Adoramos la divinidad de la Santísima Trinidad
Dios, Jesús y Espíritu Santo.
Venerar significa respetar en sumo grado a alguien
por su santidad, dignidad o grandes virtudes,
o algo por lo que representa o recuerda.
Adorar significa con sumo honor o respeto a un ser,
considerándolo como divino.
María es digna de veneración por las muchas virtudes
que Dios valoró en ella, por eso la eligió como madre del Mesías.
Es digna de veneración por haber amado, cuidado, protegido,
y educado a nuestro Salvador.
Porque está atenta en las necesidades de la gente
como pasó en las Bodas de Caná cuando le pidió a Jesús
que solucionara un problema.
Y sobre todo es digna de veneración porque al pié de la Cruz Jesús nos la entregó como madre
nuestra. El había dicho que el cumple la palabra de Dios es mi madre, hermano, hermana
y quien como María que está revestida de la palabra de Dios.
Con ese pensamiento cristiano María es nuestra madre
por excelencia. Recurramos a ella siempre y en toda ocasión
que nos estará esperando con los brazos abiertos.
María, madre nuestra, yo te venero con profundo amor
guíame hacia Jesús y enséñame ser un amoroso reflejo de su luz.
Protégeme con tu manto celestial y líbrame del mal.
Y si Dios te eligió
yo también te elijo.
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Cuaresma - Alianza en Jesús por María