Paseo virtual
Nada
Carmen Laforet
Editorial Destino
Marc Cornadó
1º Bachillerato A
ESTACIÓN DE FRANCIA
“La sangre, después del viaje largo y cansado, me empezaba a circular en las
piernas entumecidas y con una sonrisa de asombro miraba la gran Estación de Francia
y los grupos que se formaban entre las personas que estaban aguardando el expreso
y los que llegábamos con tres horas de retraso.
El olor especial, el gran rumor de la gente, las luces siempre tristes tenían para
mí un gran encanto, ya que envolvía todas mis impresiones en la maravilla de haber llegado
por fin a una ciudad grande, adorada en mis sueños por desconocida” (CAP. I pág. 13)
PLAZA DE LA UNIVERSIDAD
“El coche dio la vuelta a la plaza de la Universidad y recuerdo que el bello
edificio me conmovió como un grave saludo de bienvenida.” (CAP. I pág. 14)
CALLE DE ARIBAU
“ Enfilamos la calle de Aribau, donde vivían mis parientes,
con sus plátanos llenos aquel octubre de espeso verdor y
su silencio vívido de la respiración de mil almas detrás de
los balcones apagados.” (CAP. I pág. 14)
UNIVERSIDAD DE BARCELONA
¡Cuántos días sin importancia! Los días sin
importancia que habían trascurrido desde mi
llegada me pesaban encima, cuando arrastraba
los pies al volver de la Universidad. Me
pesaban como una cuadrada piedra gris en el
cerebro” (CAP. IV pág. 45)
VÍA LAYETANA
“Me detuve en medio de la Vía Layetana y miré hacia el alto edificio en cuyo
último piso vivía mi amiga” (CAP. X pág. 115)
EDIFICIO DE CORREOS
PLAZA DE URQUINAONA
PUERTO
“La misma Vía Layetana, con su suave declive desde la plaza de Urquinaona, donde el cielo
se deslustraba con el color rojo de la luz artificial hasta el gran edificio de Correos y el
puerto, bañados en sombras…” (CAP. X pág.116)
CATEDRAL DE BARCELONA
“Entonces supe lo que
deseaba: quería ver la
catedral envuelta en el
encanto y el misterio de la
noche” (CAP. X pág. 116)
CALLE DE PELAYO
RAMBLAS
“Cruzamos las Ramblas, conmovidas de animación y de luces, y subimos por la calle de
Pelayo hasta la Plaza de la Universidad” (CAP. X pág. 119)
CALLE DE ARAGÓN
“Oí en la calle palmadas llamando al vigilante. Mucho
después el pitido de un tren al pasar por la calle de
Aragón, lejano y nostálgico” (CAP. X pág. 120)
PLAZA DE CATALUÑA
“Una hora buena para pasarla al sol
en un parque o en la plaza de
Cataluña” (CAP. XI pág. 126)
CALLE DE TALLERS
“Descubrí en la calle de Tallers un restaurante barato y cometí la locura
de comer allí dos o tres veces” (CAP. XI pág. 126)
PARQUE DE MONTJUICH
“Me pregunto que si prefería ir al Puerto o al
Parque de Montjuich” (CAP. XII pág. 144)
CALLE DE CORTES
“Caminamos por la calle de Cortes hasta los jardines de la Exposición” (CAP. XII pág. 144)
RESTAURANTE MIRAMAR
“Fuimos hacia Miramar y nos acodamos en la terraza del
Restaurante para ver el Mediterráneo, que en el crepúsculo
tenía reflejos de color de vino” (CAP. XII pág. 145)
CALLE DE
MONTCADA
“Luego me guió hasta la calle de Montcada, donde
tenía su estudio Guíxols” (CAP. XIII pág. 156)
SANTA MARÍA DEL MAR
“Santa María del Mar apareció a mis ojos adornada de un
singular encanto, con sus peculiares torres y su pequeña plaza,
amazacotada de casas viejas, enfrente” (CAP. XIII pág. 156)
TIBIDABO
“Desde el Tibidabo, detrás de Barcelona, se veía el mar” (CAP. XIV
pág. 165)
CALLE DE RAMALLERAS
“Luego volvió la espalda y torció por la calle de Ramalleras,
igualmente estrecha y tortuosa” (CAP. XV pág. 177)
CALLE DEL CARMEN
“En la esquina de la calle del Carmen
–
más iluminada que las otras- le vi
quedarse parado …” (CAP. XV pág. 177)
MERCADO DE SAN JOSÉ
“Cruzamos, atravesándolo en parte, el
mercado de San José” (CAP. XI pág. 177)
CALLE DEL HOSPITAL
“Al llegar a la calle del Hospital, Juan
se lanzó a las luces de las Ramblas,
de las que hasta entonces parecía
haber huido” (CAP. XV pág. 178)
BARRIO CHINO
“Me di cuenta de que esto era el principio
del barrio chino” (CAP. XV pág. 178)
CALLE MUNTANER
“Algunas veces di un rodeo
subiendo hacia la calle Muntaner”
(CAP. XVI pág. 189)
GRAN VÍA
DIAGONAL
“La gran vía Diagonal cruzaba delante de mis ojos con sus
paseos, sus palmeras, sus bancos” (CAP. XVIII pág. 226)
LA BARCELONETA
“Despacio, fui hacia los alegres bares y
restaurantes de la Barceloneta” (CAP. XX pág. 255)
EL PARALELO
“Una noche salí con Román y me llevó al
Paralelo” (CAP. XXI pág. 269)
MERCADO DEL BORNE
“Atravesé los alrededores del
cerrado y solitario mercado del
Borne” (CAP. XXII pág. 274)
FIN DEL
RECORRIDO
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