“El asunto del Santuario fue la clave que
aclaró el misterio del desengaño de 1844.
Reveló todo un sistema de verdades que
formaban un conjunto armonioso y
demostraban que la mano de Dios había
dirigido el gran movimiento adventista; y, al
poner de manifiesto la situación y la obra de
su pueblo, le indicaba cuál era su deber de
allí en adelante” (CS 476)
• Saber que el santuario terrenal
representaba el plan divino de salvación, y
señalaba al Santuario celestial y al
ministerio de Jesús en el cielo.
• Sentir una experiencia de paz por creer
que Jesús está intercediendo en el
Santuario celestial por cada uno de
nosotros.
• Hacer la decisión de ir con valor al Trono
de gracia de Dios para obtener el perdón.
1. El plan de salvación
A. El Santuario terrenal fue establecido para
representar el plan de salvación de Dios.
B. Cada aspecto del Santuario terrenal tenía un
significado especial y señalaba al ministerio de
Jesús.
C. La muerte de Jesús terminó con la necesidad de las
ceremonias y los ritos del Santuario terrenal. Esto
fue demostrado porque se rasgó el velo interior que
dividía el Lugar Santo del Lugar Santísimo.
II.
El Sumo Sacerdote celestial
A.
B.
C.
Después de su resurrección, Jesús llegó a ser
nuestro Sumo Sacerdote celestial.
Jesús y su ministerio en el Santuario celestial
reemplazó al Tabernáculo terrenal, el
sacerdocio terrenal, los sacrificios de animales, y
las ceremonias diarias y las anuales.
Por causa del único sacrificio de Cristo -de una
vez y para todas las personas-, podemos ir
“confiadamente” al Trono (de la gracia) donde
está ubicado el Lugar Santísimo.
El ministerio sumosacerdotal de
Cristo no tiene la barrera del
tiempo. Era relevante en los días
de la iglesia primitiva del Nuevo
Testamento y todavía se aplica a
nuestro tiempo. Por medio de su
ministerio, todos los que van a
Jesús, pueden tener acceso a
Dios el Padre
• El sacrificio matutino y vespertino (Éxo.
29:38-42; Núm. 28:1-6).
– Los sacrificios matutinos y vespertinos simbolizaban
“la consagración diaria a Dios de toda la Nación y su
constante dependencia de la sangre expiatoria de
Cristo” (PP 365)
• Los panes de la proposición y el candelero de
oro (Éxo. 25:23, 30, 31, 37).
– El pan, en el Tabernáculo/Santuario, señalaba a
Cristo (Mat. 26:26; Juan 6:48-51
– El candelero apunta hacia aquel que dijo: “Yo soy la
luz del mundo” (Juan 8:12
• Las ceremonias del Día de la Expiación (Lev.
16; Heb. 9:1-12).
– Representa la vindicación del carácter de Dios. Y
señala a los que estarán para siempre en la
presencia de Dios
• Las vestimentas sumosacerdotales (Éxo.
28:6-12).
– Esas gemas semipreciosas del racional [del sumo
sacerdote], llevaban los nombres de las tribus de
Israel. Así como Cristo, nuestro gran Sumo
Sacerdote presenta su sangre ante el Padre, lleva
sobre su corazón el nombre de cada alma
arrepentida y creyente
A fin de conocerle, p. 103
Los sacrificios y símbolos
eran una sombra de Cristo y
habían de durar hasta que
viniera la realidad
• El santuario terrenal y sus
servicios revelaban
importantes verdades relativas
al santuario celestial y a la
gran obra que Cristo lleva allí
a cabo para la redención del
hombre
Ellen G. White 1888
Materials, pp. 568, 569
Cristo estaba simbolizado en los
sacrificios hechos por los
israelitas. Esos sacrificios
señalaban a una ofrenda mejor y
más perfecta: el Cordero de Dios,
sin mancha ni defecto. El servicio
del tabernáculo era figura y
sombra de Aquel que habría de
venir para reunir las naciones
alrededor de él
• Cristo, nuestro Sacerdote mediador
celestial, ha abierto una puerta de acceso
ilimitado al Santuario mismo, la sala del
Trono del Dios viviente. “Acerquémonos,
pues, confiadamente al trono de la gracia,
para alcanzar misericordia y hallar gracia
para el oportuno socorro” (Heb. 4:16).
• Jesús es nuestro Intercesor en el cielo.
A fin de conocerle
p. 76
Los seres humanos, sujetos a
la tentación, recuerden que en
las cortes celestiales tienen un
Sumo Sacerdote que se
conmueve con el sentimiento
de sus debilidades, porque él
mismo fue tentado así como lo
son ellos
• Las ofrendas, en el sistema antiguo,
alcanzaban resultados externos (vers.
13), pero no podían producir cambios
internos. Pero, la sangre de Cristo
alcanza nuestro ser interior, limpiando
“vuestras conciencias de obras muertas
para que sirváis al Dios vivo?”
• Cristo derramó su sangre una vez, en
nuestro favor; y ahora aparece por
nosotros en la presencia de Dios como
nuestro Sumo Sacerdote
Hijos e hijas de Dios,
p. 123
Nada puede fortalecer tanto al
alma para resistir las
tentaciones de Satanás en el
gran conflicto de la vida, como
buscar a Dios en humildad, y
presentar delante de él vuestra
alma en toda su indigencia, a la
espera de que él será vuestro
Ayudador y Defensor
• ¿Qué significa la realidad del
ministerio sumosacerdotal de Cristo
para ti, personalmente? ¿Qué
experiencia(s) puedes compartir
acerca de cómo esta enseñanza te ha
beneficiado a ti espiritualmente?
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