EL SANTÍSIMO SACRAMENTO
PROTEGE A
SANTA CLARA DE ASÍS
ppt: Mónica
Del libro: Jesucristo en la Eucaristía
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Cuando Federico II, Emperador de Alemania (+1250),
en rebeldía contra la Iglesia, saqueó las ciudades de
Italia, el valle de Spoleto fue el primero en ser
devastado por el furor de los soldados imperiales, y
después por los musulmanes.
Un día, las tropas sitiaban la ciudad de Asís, y
atacaron el Convento de Santo Domingo, donde vivía
Santa Clara con sus hijas espirituales.
Cuando los enemigos comenzaron a escalar los
muros con horribles gritos,
las hermanas asustadas se aproximaron a su
Madre Fundadora,
a quien la enfermedad tenía postrada en la
cama.
La Santa,
viéndose afligida por el peligro,
mandó a las religiosas que la tomasen de los
brazos y la llevasen a la entrada del
monasterio. Pidió que le trajesen el copón que
contenía al Santísimo Sacramento.
Postrada en ardiente oración, Santa Clara,
a dos pasos del enemigo enfurecido,
exclamaba:
-¿Será posible, Dios mío, que dejaréis a
vuestras siervas, que he alimentado hasta
ahora con el pan de vuestro amor, que caigan
en las manos de los soldados?
Guardad Señor, os lo suplico, guardad estas
almas que os pertenecen y que yo sola no puedo
defender.
A continuación, Clara oyó una voz, dulce
-Yo os guardaré siempre.
-Dios mío, añadía Clara, protege
también a esta ciudad, que nos
sustenta para vuestro amor.
Y el Salvador respondió:
-Gracias a tu intersección,
-mi protección se extenderá también
Entonces, esta virgen levanta la cabeza
y con una fisonomía de esperanza
exclama:
"¡Coraje, hijas mías! No sufriréis ningún
daño.
¡Contad con el amor de nuestro Dios!"
Ese mismo instante, por una
inspiración divina, se incorpora,
coge el copón y avanza en dirección
a la brecha que los invasores
estaban a punto de transponer y les
enseña el augusto Sacramento.
Milagrosamente, los soldados
quedaron segados por los rayos de
una luz celestial.
Toda la tropa fue presa de un
intenso pánico y huyó despavorida.
El monasterio se salvó y la ciudad
ORACIÓN
Llénanos Señor con el Poder de tu Espíritu,
para sepamos entender Tu Presencia real
en la Eucaristía,
haznos tus fieles adoradores para saber
adorarte únicamente a Ti, que te quedaste
en aquel Pedacito de Pan
para darnos un Pedacito de Cielo en la
Tierra,
todo lo podemos si estamos contigo
morando en nuestros corazones,
¡Ven Pronto a morar en nosotros!.
Amén
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Que Dios te llene de bendiciones.
Y que permanezcamos unidos en el amor a Jesús.
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El Santísimo Sacramento protege a Santa Clara de