A María Santísima.
Basado en el primer cuaderno de 1943 de los
mensajes dados por Jesús a María Valtorta
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María es el testimonio del super-amor
misericordioso de Dios hacia el hombre,
porque, a través de María, Madre del
Redentor, obró Dios la salvación del
género humano.
María concibió en su seno y dio al
mundo a Cristo nuestro Salvador.
Bendita eres entre todas las
mujeres:
Bendita la Deseada de la Trinidad,
que anticipada con su deseo el instante de
fusionarse con Ella mediante un abrazo de trino
amor.
Bendita la Vencedora que aplasta al
Tentador bajo el candor de su naturaleza
Inmaculada.
Bendita la Virgen que no conoció
otro beso que el de su Señor.
Bendita la Madre que llegó a serlo
por su santa obediencia a la
voluntad del Altísimo.
Bendita la Mártir que aceptó el
martirio por piedad de todos
vosotros.
Bendita la Redentora de la mujer y de los hijos
de ésta, que anuló a Eva y se colocó en su
puesto para llevar el fruto de la vida allí donde
el Enemigo puso el germen de la muerte.
Bendita, bendita, tres veces bendita por tu
“sí”, ¡oh Madre mía!, que posibilitaste a Dios
mantener la promesa hecha a Abrahán,
a los Patriarcas y a los profetas;
que diste alivio al Amor oprimido por el deber
de ser castigador y no salvador;
que aligeraste a la Tierra de la condena traída a
ella por Eva.
Bendita, bendita, bendita por tu humildad
santa, por tu caridad encendida, por tu
virginidad intacta, por tu maternidad divina,
múltiple, sempiterna, verdadera y espiritual.
Madre que, con tu amor y tu dolor, engendras
de continuo hijos para el reino de tu Jesús.
Generadora de gracia y de salvación,
generadora de divina Misericordia,
generadora de la Iglesia universal,
seas eternamente bendita por lo que habrías de
realizar.
Sacerdotisa santa, santa, santa que celebraste
el primer sacrificio y preparaste con parte de ti
misma la Hostia que había de ser inmolada
sobre el altar del mundo.
Santa, santa, santa Madre mía,
que no me hiciste añorar el Cielo ni el seno de
mi Padre por cuanto en Ti encontré otro paraíso
no distinto de aquel en que la Trinidad realiza
sus obras divinas. María, que fuiste el
consuelo de tu Hijo sobre la tierra y eres gozo
del Hijo en el Cielo; que eres la gloria del Padre
y el Amor del Espíritu.
“Dios te Salve María, llena eres de Gracia, el Señor
es contigo, bendita eres entre todas las mujeres y
bendito es el fruto de vientre: Jesús”
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Ave María Bendita