Una novela española
contemporánea:
Miau
1
Evolución de la novela: siglo XIX
1ª mitad
Folletín
romántico:
 Personajes
fisionómicos
2ª mitad
Realismo
galdosiano
Novelas de tesis
 Personajes según
su ideología
Novelas
españolas
contemp.
Naturalismo
espiritualista
Miau (1888)
2
¿Qué la caracteriza?
 La sociedad de la época
 Las clases medias
 Una actitud crítica
 Unos personajes complejos
3
¿Cómo son sus personajes?
 Representativos de
una época histórica
concreta
 Presentan una
conciencia individual
4
¿Cómo transmitir la
conciencia individual?
 El papel del narrador:
relata y analiza
 Múltiples voces y
personalidades
?
 Una gran ironía
5
¿Qué técnicas narrativas?
 Narrador omnisciente
 Estilo directo libre
 Estilo indirecto libre




Monólogo interior
Mundo onírico
Acotaciones teatrales
Otros puntos de vista…
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Narrador omnisciente
Fueron aquella tarde doña Pura y su hermana a visitar unas
amigas. Milagros encargó a Abelarda que diese una vuelta
por la cocina; pero la exaltada joven, al quedarse sola,
pues Villaamil había ido al Ministerio y Luis a la escuela,
echó al olvido cacerolas y sartenes, y metiose en el cuarto
de Víctor, con el fin de revolver, de escudriñar, de ponerse
en íntimo contacto con su ropa y los objetos de su uso.
Sentía la insignificante, en esta inspección vedada, los
estímulos de la curiosidad mezclados con un goce
espiritual de los más profundos.
7
Estilo directo libre
Entró saludando a su suegra con cierta emoción de una
manera cortés y expresiva. Villaamil, que tenía el oído muy
fino, se estremeció al reconocer desde su despacho la voz
aquella. «¡Víctor aquí!... Víctor otra vez en casa. Este
hombre nos trae alguna calamidad». Y cuando su yerno
entraba a saludarle, el rostro tigresco de D. Ramón se volvió
espantoso, y le temblaba la mandíbula carnicera, indicando
como un prurito de ejercitarla contra la primera res que se le
pusiera delante. «¿Pero cómo estás aquí? ¿Has venido con
licencia?» fue lo único que dijo.
8
Estilo indirecto libre
Pensó entonces la insignificante en su mucho acierto y
sagacidad. No, no podía ella equivocarse al suponer que
la misteriosa persona con quien él estaba en relaciones
era de alta categoría. Había nacido Víctor para las esferas
superiores de la vida, como el águila para remontarse a
las alturas. Pensar que hombre de tales condiciones
descendiese a las esferas de cursilería y pobreza en que
ella vivía... ¡absurdo!, y raciocinando así, persuadíase
también de que lo incomprensible y tenebroso de la
conducta y del lenguaje de Víctor, no era falta de él, sino
de ella, por no alcanzar con sus cortas luces y su
apreciación vulgar de la vida a la superioridad de
semejante hombre.
9
Monólogo interior
«No seáis tontos... con vosotros nadie se mete. ¿Por quién
me tomáis? ¿Por algún Ministro sin entrañas, que quita el
pan a los padres de familia para darlo a cualquier gandul?
Porque vosotros también sois padres de familia y tenéis
hijitos que mantener. No os asustéis, y tomad más
miguitas... Creed que si mi mujer hubiera sido otra, la de
Ventura, por ejemplo, yo no habría llegado a esta situación...
La esposa de Ventura, de quien la mía se burla tanto porque
dice bacalao de Escuecia, vale más que ella cien veces...
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Lo onírico: pesadillas
Mala noche fue aquella para los dos habitantes del estrecho cuarto,
pues Abelarda no hacía más que dar vueltas […]. Una vez dijo:
«Huiré con él» y al punto le respondió un acento suspirón: «Con el
que tenía los anillos de puros». […] Luis murmuraba gimiendo, como
si quisiera llorar y no pudiese. «Que sí me supe la lección... que sí». Y
al cabo de un rato: «No me mojes el sello con tu boca negra... ¿Ves?
Esto te pasa por malo. Tu mamá no es señora, sino mujer...». A lo
que contestó Abelarda: «Esa elegantona que te escribe cartas no es
dama, sino una tía feróstica... Tonto, y me desprecias a mí por ella,
¡a mí que me dejaría matar por...! Mamá, mamá, yo quiero ser
monja».
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Acotaciones teatrales
-Mire usted, querido D. Ramón (poniéndole ambas manos en los
hombros). Yo no he tenido arte ni parte en los monigotes.
Confieso que me reí un poco cuando Guillén los llevó a mi oficina;
no niego que me entró tentación de enseñárselos a mi papá, y se
los enseñé...
-Pero si yo no te pido explicaciones, hijo de mi alma.
-Déjeme acabar... Y mi papá se puso furioso y a poco me pega. […].
-Poco a poco, amiguito (mirándole a los ojos). A que la palabra
Miau sea una sandez no tengo nada que objetar; pero no estoy
conforme con que las cuatro iniciales no encierren una
significación profunda...
-¡Ah!... ¿sí? (suspenso)
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Gran originalidad galdosiana: otros
puntos de vista
No le podían dar al chico faena más de su gusto, porque con
ella se le relevaba de asistir a la escuela, y se estaría toda
la santísima tarde como un caballero, paseando con su
amigo Canelo. Era este muy listo para conocer dónde había
buen trato. Al cuarto segundo subía pocas veces, sin duda
por no serle simpática la pobreza que allí reinaba
comúnmente; pero con finísimo instinto se enteraba de los
extraordinarios de la casa, tanto más espléndidos cuanto
mayor era la escasez de los días normales. Estuviera el can
de centinela en la portería o en el interior de la casa, o bien
durmiendo bajo la mesa del memorialista, no se le
escapaba el hecho de que entraran provisiones para los de
Villaamil.
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Conclusión
Galdós: una profunda comprensión de la psique individual,
compasión por el ser humano, fina ironía e incomparable
técnica narrativa.
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