QUE LÁSTIMA DESTRUIR TANTAS COSAS BELLAS
Contra una Cultura de
antivalores,
Costa Rica atraviesa una escalada de antivalores que carcome
a pasos agigantados las bases de la sociedad.
Empezando por la CULTURA, que es un conjunto de
conocimientos que permiten a una persona
desarrollar su juicio crítico; debe ser un aspecto por
el cual deberíamos trabajar para pulirla, mejorarla y
convertirla en uno de los orgullos del ser
costarricense.
Sin embargo es notoria la existencia de una cultura de
antivalores, en la que se proyecta como normal la libertad de
hacer lo que se quiera.
Un ejemplo contundente sobre el particular, son los daños generados a la
muestra artística “Cow Parade”, instalada en diversas vías capitalinas.
No son más que un ejemplo de esa conducta aprendida, en donde el juicio
crítico —equivocado— de los infractores les otorga la creencia de que lo que
han hecho es, aunque moralmente no aceptado, “un acto normal”.
Basta con poner atención alrededor de
cualquier ciudad, de cualquier calle, en
cualquier edificio.
Y veremos desde la destrucción de la planta que “estorba” el
paso, hasta los grafitis que “adornan” los asientos del autobús,
en los servicios sanitarios, etc.
Incluye también desde el cotidiano robo de una señal
de tránsito, hasta la basura que lanzamos a la fuente en
el parque.
Mucho se ha hablado sobre
el papel de la televisión y de
los programas que ven
nuestros hijos, de la
importación gratuita de
otras costumbres y
creencias, de la pérdida
cotidiana de espiritualidad.
De ahí la gran importancia e influencia en el
proceso de moldear la conducta de nuestros
hijos, por lo que los padres no debemos elud
nuestra cuota de responsabilidad.
Es allí en donde juegan un papel
trascendental los valores que inculque la
familia, como la base para comenzar a
forjar un esquema cultural sólido y
respetuoso para la sociedad.
La responsabilidad no es exclusiva de la familia.
El sistema educativo, con una política clara
centralizada que se distribuya a todos sus
integrantes, debe ser el puente para que, a través
de maestros y profesores, otorgue las
herramientas para que en el futuro puedan
discernir entre lo moralmente correcto
y lo que no lo es.
Todo esfuerzo debe estar respaldado por una apropiada
estructura jurídica que ampare a quienes procuran una
adecuada conducta.
Para lograr esos nobles propósitos, las autoridades
deben poner su cuota de responsabilidad para
convertir las prácticas no morales en jurídicamente
sancionables, para entonces no ser cómplices de la
construcción de un círculo vicioso que a todas luces
atenta contra la sociedad.
NO ACELEREMOS EL PROCESO DE DESTRUCCIÓN, HAGAMOS
ALGO POR DETENERLO, CUIDEMOS, AMEMOS ESTE PEDACITO
DE TIERRA.
LUCHEMOS TODOS POR RESCATAR COSTUMBRES SANAS,
PRÁCTICAS HONESTAS, ACORDES CON NUESTRO SISTEMA
EDUCATIVO, CULTURA RELIGIOSA Y PRINCIPIOS CRISTIANOS
EN GENERAL.
EL AMOR TODO LO
PUEDE ,
METÁMOSLE PALA A
ESTAS
PRÁCTICAS INSANAS, Y
PROCUREMOS
UNA COSTA RICA
MEJOR PARA NUESTROS
NIETOS
EMPECEMOS POR NOSOTROS, LIMPIANDO NUESTRO
INTERIOR, QUE BRILLE NUESTRA ALMA Y HAGAMOS
EXTENSIVO ESE ALTAR A NUESTRA SOCIEDAD.
QUE DIOS MIRE CON BONDAD LAS
INTENSIONES DE CADA UNO Y
DERRAME BENDICIONES
ABUNDANTES SOBRE TODOS
LOS QUE CUIDAMOS ESTA COSTA
RICA, MEDIANTE LA PRÁCTICA DE
VALORES CONSTRUCTIVOS.
Descargar

Folie 1