Un exhorto para
meditar
Una presentación de buenos deseos y altruístas propósitos inspirada
en las anotaciones de un autor anónimo, y atendiendo la sugerencia
de una gentil amiga de Chile.
Es de desearse que esta nueva versión sea de vuestro
agrado y constituya un exhorto para plantearnos
serenas y profundas cavilaciones.
Adaptación, selección, formato y fotografías por
Francisco Arámburo Salas.
Voy a seguir creyendo aún cuando
la gente pierda la esperanza.
Voy a seguir dando amor
aunque otros siembren odio.
Malecón de La Paz, Baja California Sur
Voy a seguir construyendo
aun cuando otros destruyan
y a curar heridas que
otros hayan causado.
A pesar de todo...
voy a seguir hablando de paz
aún en medio de la guerra
y voy a continuar brindando luz
aún en medio de la obscuridad
Bahía de La Paz
Seguiré gritando aún
cuando los demás callen
...y regalaré motivos de alegría
donde sólo haya tristezas.
Playas de El Sargento
en el Mar de Cortés
Dibujaré sonrisas en rostros con lágrimas
y transmitiré alivio cuando vea dolor.
Seguiré sembrando siempre aunque
otros destruyan la cosecha
y continuaré regando incansablemente
las semillas con amor y esperanza.
Invitaré a continuar al
que decidió quedarse
y levantaré los brazos
a los que se han rendido.
Alentaré a quien se encuentre deprimido
y haré renacer la FE de aquellos que la han
perdido, renovando así también la mía.
¿Y saben por qué?
Porque en medio de la desolación siempre
habrá un niño que nos mirará, esperanzado,
esperando algo de nosotros.
Porque aún en la noche
más lóbrega y obscura habrá
siempre un mañana brillante
y luminoso esperándonos.
Porque aún en medio de una tormenta
por algún lado saldrá el sol
y en pleno desierto brotará una planta
con las primeras gotas de lluvia.
Sierra de La Giganta
Porque siempre habrá un pájaro que nos cante,
un riachuelo que nos arrulle, un niño que nos sonría,
un cisne que deleite nuestros ojos y eleve nuestro espíritu
con su elegante y serena blancura, y una gentil mariposa
que nos brinde su gracia y su belleza.
Son los regalos con que nos agasaja la naturaleza.
Si. Estaré atento a estos obsequios que nos
brinda la vida y que nos inunda por todos lados
...y los difundiré a los cuatro vientos por
todos los medios posibles a mi alcance.
PERO si algún día me faltan fuerzas y ves que
me detengo, que ya no sigo, que callo, que no
sonrío... entonces acércate, estrecha mi mano,
abrázame, regálame una sonrisa
y junta tu rostro al mío.
Con eso será suficiente.
Tal vez me habrá sucedido que la vida me
sacudió, me abofeteó y me sorprendió por
un instante. Eso a cualquiera le puede pasar.
Pero un gesto, una palabra de aliento, una caricia,
me hará volver prontamente a mi camino. Nunca lo olvides.
Y de esa manera persistiré en mi esfuerzo,
redoblaré mi empeño y seguiré gritando,
creyendo, orando, dando amor, hablando
de paz y sembrando esperanza.
Si. Viviré sembrando.
¡Siempre sembrando!
Y si el Creador nos colocó en este mundo,
en esta vida, en esta época, en este tiempo,
en este momento y en este lugar, por algo será.
Lo cierto es que aquí estamos
y hay que apreciar, por lo tanto,
el lado amable de las cosas.
Hay que saber que estamos aquí
con un propósito, no lo olvidemos.
Y más que buscarle defectos a la vida y quejarnos de
lo malo, de las carencias y de las injusticias, no le
demos tanta importancia a las desventajas, pero
apreciemos las ventajas que la vida nos brinda,
que son siempre más de las que creemos.
Medítenlo, hagan un balance, saquen
cuentas y lleguen a una conclusión.
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