QUINCE
MOTIVACIONES
PARA SER
MISIONEROS
Fragmentos extraídos del libro de
Víctor Manuel Fernández, Argentina,
Editorial Claretiana, marzo 20081
MOTIVACIONES PARA SER MISIONEROS
1. El Amor que habla
2. La belleza del Evangelio
3. Iluminar las necesidades más profundas de la gente
4. Liberar a los demás de las esclavitudes y engaños
5. La pasión por extender el Reino de Dios
6. Llenarse de vida comunicando vida
7. Mi propia vida se sana y se libera en la misión
8. La misión nos lleva a las profundidades místicas
9. Mi identidad está hecha para la misión
10. El gusto de estar en la vida del pueblo
11. Entregar el tiempo
12. La grandeza y la dignidad de los demás
13. Confianza en la acción misteriosa del Espíritu
14. El poder del Resucitado
15. No hace falta ser perfectos
La pura gloria del Padre
2
EL AMOR
QUE HABLA
Motivación 1
‘El amor de Cristo nos
apremia’ (2 Cor 5, 14)
3
Si nos hemos dejado cautivar por el amor de
Jesucristo,
¿Cómo evitar hablar de Él?
¿Cómo no desear que lo conozcan,
que lo quieran, que lo descubran?
Si no te sucede algo así,
¿qué amor es ese que no siente la necesidad
de hablar del ser amado, de mostrarlo,
de hacerlo conocer?
4
Si uno hizo la
experiencia del amor
de Dios, no necesita
esperar mucho tiempo
para salir a anunciarlo,
no puede esperar
cursos o largas
instrucciones...
Los primeros discípulos
salían a gritarlo:
‘Hemos encontrado al
Mesías’ (Jn 1, 4) 5
A partir de la
convicción
serena y feliz de
ser amados por
Cristo, es que
nosotros somos
misioneros.
(Is 49, 15- 16) (Jn 1, 48)
6
Amor que habla,
no solo con palabras,
sino a través de gestos:
• Trato amable y cariñoso
• Escucha atenta
• Oración al terminar una
visita para que el otro
descubra que ha sido
escuchado e interpretado
7
La preocupación profunda de un
misionero es, que los demás se encuentren
con Jesús y lo amen, por eso en su boca
está siempre el primer anuncio:
8
‘Jesucristo te ama,
dio su vida para salvarte,
y ahora está vivo a tu
lado cada día para
iluminarte, para
fortalecerte, para
liberarte’
‘Es esta la primordial
tarea de la Iglesia’
Juan Pablo II (Redemptoris
Missio, 34)
9
LA BELLEZA
DEL
EVANGELIO
Motivación 2
‘Lo que hemos visto y oído es lo
que les anunciamos a ustedes’
(1 Jn 1, 3)
10
Jesús nos envió: ‘Vayan por todo el
mundo y anuncien el Evangelio’ (Mc 16, 15)
11
La mejor motivación para decidirse a
comunicar el Evangelio, es contemplarlo,
detenerse en sus páginas y leerlo con el corazón!
Allí nos encontramos con el Hijo de Dios infinito,
que quiso hacerse uno de nosotros y vivir nuestra
vida y que además entregó su sangre por amor12
En el Evangelio
encontramos toda la vida
de Jesús, su forma de
tratar a los pobres, sus
gestos, su coherencia,
su generosidad cotidiana y
sencilla . . .
¿No es maravilloso ver a
Jesús, mirar sus actitudes ante la
gente, su delicadeza con los
excluidos de la sociedad, su
entrega inagotable?
13
Cuando compartimos esto
con los demás, es como
regalarles algo que vale la
pena, como servirles una
mesa o hacerles probar un
perfume delicioso,
y nadie se coloca un
perfume para olerlo él
mismo, sino para
compartirlo con los demás.
¡Eso es la misión!
14
Puede ser también que en el Evangelio,
encontremos algo que nos perturbe, nos
desagrade, nos moleste o inquiete o nos parezca
oscuro...
Pero eso no significa que el Evangelio
esté equivocado sino que, en nuestro interior
hay perturbaciones que estamos llamados
a sanar para vivir felices, porque meditar
el Evangelio nos ayuda a reconocer nuestras
propias oscuridades.
15
Para que la gente
descubra lo hermoso
que es orar con el
Evangelio, tendremos
que usar nuestra
creatividad, nuestra
delicadeza, y nuestra
mejor sensibilidad
tratando de
presentarlo de tal
manera que dejemos
ver su atractivo.
16
Se trata de ‘una pastoral que tenga en cuenta la
belleza en el anuncio de la Palabra y en las
diversas iniciativas ayudando a descubrir la
plena belleza que es Dios’ (DA 518)
Si nos dejamos cautivar por el Evangelio entonces
la misión se vuelve una necesidad y podemos decir
como San Pablo “Ay de mi si no anunciara el
Evangelio!” (1 Cor 9, 16)
Has recibido el llamado a llevar a los demás lo
más bello, eres un instrumento de la misma
Belleza. ¡Alégrate de vivir para eso! 17
ILUMINAR LAS
NECESIDADES
MÁS
PROFUNDAS DE
LA GENTE
Motivación 3
‘Lo que ustedes adoran sin
conocer es lo que vengo a
anunciar’ (Hch 17, 23 )
18
El Evangelio responde
a las necesidades más
profundas de las personas
(aunque a veces nos parezca
que tienen otros intereses)
porque han sido creadas
para su propuesta:
La amistad con Jesús y
el mandamiento del amor
19
El entusiasmo por predicar a
Jesucristo se fundamenta en
esta convicción:
‘existe en las personas y en los
pueblos, por acción del
Espíritu, una espera por
conocer la verdad sobre Dios,
sobre el hombre, sobre el
camino que lleva a la liberación
del pecado y de la muerte’
(Redemptoris Missio 45)
20
No hay que olvidar nunca esto:
No es lo mismo haber conocido a Jesús,
que no conocerlo;
No es lo mismo caminar con él
que caminar a tientas;
No es lo mismo poder escucharlo
que ignorar su Palabra;
No es lo mismo poder contemplarlo, adorarlo,
descansar en él, que no poder hacerlo.
No es lo mismo tratar de construir el mundo con
su Evangelio, que hacerlo solo con la propia
21
razón.
Sabemos que la vida
con Él se vuelve mucho
más plena y que con él
es más fácil
encontrarle un sentido
a todo.
¡Por eso somos
misioneros!
Si nosotras perdemos el ardor misionero
privamos a los demás de tanta luz para
vivir
22
LIBERAR A LOS
DEMÁS DE LAS
ESCLAVITUDES
Y ENGAÑOS
Motivación 4
‘Para ser libres nos liberó Cristo’
(Gal 5, 1)
23
La tarea misionera es liberadora.
Si somos misioneros de corazón
nos convertimos en personas liberadoras,
o mejor dicho, en instrumentos de Jesús
liberador.
Con el anuncio del Evangelio ayudamos
a descubrir las falsas propuestas del mundo
que esclavizan a la gente (consumismo – placer
– dinero – engaño - apariencia)
24
Llevemos a los hombres
al encuentro del amor de Jesús
para que empiecen a vivir el amor fraterno
entonces dejarán de necesitar tantas cosas
para ser felices y se volverán libres por dentro.
25
No podemos obligar a nadie a aceptar a Jesús y
su Evangelio, pero tenemos el deber de
ofrecerles liberación. Si no lo hacemos, los falsos
profetas no les pedirán permiso para cautivarlos
y para encadenarlos con sus propuestas
engañosas
Para ser misioneros, necesitamos vivir
nosotros mismos esta experiencia de liberación.
Detenernos en la oración, para entregarle a
Jesús las cosas que nos esclavizan y que
26
esclavizan a nuestra comunidad.
LA PASIÓN POR
EXTENDER EL
REINO DE DIOS
Motivación 5
‘Proclamen que el Reino de los
Cielos está cerca’
(Mt 10, 7)
27
Un misionero es alguien entusiasmado
con el Reino de Dios,
porque junto con Jesús está su Reino.
Si amo a Jesús, amo también su proyecto
y me entrego a Él generosamente.
Ser misionero es responder y ayudar a otros
a que respondan al mandato de Jesús:
“Busquen ante todo el Reino de Dios
y su justicia y todo lo demás vendrá solo”
(Mt 6, 33)
28
¿Qué es el Reino?
Es lo que surge cuando
Jesús reina en un lugar con
su justicia, liberando de
toda injusticia; cuando Él
reina con su amor,
liberándonos de todo lo que
nos separa; cuando Él reina
con su paz liberándonos de
todo lo que nos perturba y
entristece.
29
¿Quiénes poseen o poseerán el Reino?
Felices los pobres de espíritu
porque a ellos les pertenece...
Felices los que son perseguidos
por practicar la justicia...
Los que se hacen como niños porque
serán los más grandes en el Reino de los Cielos...
30
Los misioneros son esas personas que tienen el
corazón dilatado, bien amplio, y no les preocupa
sólo la conversión de un individuo.
Desean que el Reino del Señor transfigure toda la
tierra. Por eso nada de este mundo les resulta
indiferente.
31
Cuando Jesús prepara a sus apóstoles para salir
a predicar, les enseña sobre todo a anunciar la
llegada de ese Reino: “Proclamen que el Reino
de los cielos está cerca” (Mt 10, 7)
Ese es el centro de la predicación de los
apóstoles, y entonces debería ser también el
centro de nuestra predicación.
En definitiva, el Reino es la comunión con
Dios y entre los seres humanos (CDSI, 49)
32
La Iglesia no es el Reino, sino sólo ‘un germen y
principio’ (LG, 5) y está completamente al
servicio del Reino y Aparecida invita a la
Iglesia a transformarse para ser más
misionera. Necesita renovarse “para un gran
impulso misionero” (DA 548).
Hoy estamos llamados a “poner a la Iglesia en
estado permanente de misión” (DA, 551), pues
para la Iglessia ‘la causa misionera debe ser la
primera’ (Redemptoris Missio, 86)
33
Para entregarse a este desafío
‘la Iglesia necesita una fuerte conmoción que
le impida instalarse en la comodidad, el
estancamiento y la tibieza’(DA, 362).
Necesitamos un nuevo Pentecostés,
de manera que ‘cada comunidad se convierta
en un poderoso centro de irradiación de la
vida de Cristo’ (DA, 362)
34
Un misionero (a) es alguien que se ha apasionado
por el Reino, porque ama a Jesús, ama esta
tierra, este mundo que Dios le ha regalado.
Por eso para ser misioneros (as)
necesitamos:
• Sanar toda actitud resentida con el mundo
• toda falsa espiritualidad que nos encierre en
cosas demasiado pequeñas, íntimas, privadas
Hace falta:
• Pedirle al Espíritu que rompa nuestras paredes
cerradas y nos amplíe la mirada para
enamorarnos del mundo y transformarlo con la
fuerza del Reino.
35
LLENARSE DE
VIDA
COMUNICANDO
VIDA
Motivación 6
No es más el enviado que el que
lo envía. Sabiendo esto serán
felices si lo cumplen
(Jn 13, 16-17)
36
Ser misionero es comunicar vida
Un misionero entregado experimenta el gozo
de ser un manantial que desborda y refresca a
los demás. Porque sólo puede ser misionero
alguien que se siente bien buscando el bien de
los además, deseando la felicidad de los otros,
porque “hay más alegría en dar que en
recibir” (Hch 20, 35).
37
No es una obligación o una carga pesada, sino
que la propia vida necesita comunicarse para
mantenerse viva. Cuando se comunica, se
alimenta, se fortalece, crece (batería del auto)
38
Sería bueno que pensaras un poco en tu propia
vida y te preguntaras si no estás desperdiciando
la fecundidad que podrías tener.
Renunciar a ser misionero (a) es:
• Secarse
• Quedarse sin frutos
• Renunciar a prolongarse en el mundo y en la
historia
• Anular las propias capacidades que hemos
recibido para dar vida a otros
• Apagar el llamado al crecimiento que el Señor
puso en nuestro propio ser.
39
El servicio misionero hace que
dejemos de sobrevivir, de transcurrir,
de permanecer, y que mas bien
comencemos a “honrar la vida”
40
MI PROPIA
VIDA SE SANA Y
SE LIBERA EN
LA MISIÓN
Motivación 7
‘El ojo del avaro nunca está
contento con su suerte. La
avaricia seca el alma’
(Eclo 14, 9)
41
Cuando una persona vive pendiente de sí misma, de su
bienestar, termina llenándose de insatisfacción...
En cambio, cuando se preocupa por hacer el bien, por
anunciar a Cristo, por ayudar a los otros a vivir mejor,
entonces sus problemas ya no le parecen tan grandes...
Ser misionero, es la mejor manera de sanarse de
muchas perturbaciones interiores y también de
muchos problemas físicos que se producen por la
tensión interior...
Ser misioneros es algo sanador y liberador
para nosotros mismos porque la vida se
debilita en el aislamiento y la comodidad
42
LA MISIÓN NOS
LLEVA A LAS
PROFUNDIDADES
MÍSTICAS
Motivación 8
‘Quien ama a su hermano
permanece en la luz’ (1 Jn 2, 10)
43
Cuando Aparecida habla de la
espiritualidad, destaca una ‘espiritualidad
de la acción misionera’, aclarando que no es
una experiencia que se limita a los espacios
privados de la devoción sino una
espiritualidad que nos estimule a servir, a
dar la vida, a encontrarnos con los demás, a
transformar el mundo.
44
Solo así podremos lograr un encuentro profundo
con el Señor, por eso si queremos alcanzar las más
preciosas experiencias místicas, no podemos
apartarnos, ni del camino del amor fraterno ni
conformarnos con orar y meditar la Palabra de
Dios, porque la Palabra de Dios se profundiza
mejor cuando además de meditarla, la llevamos a
los demás.
45
El discípulo y el misionero son la misma cosa.
Son dos aspectos inseparables de la misma vida
cristiana.
En la misión de anunciar el Evangelio podemos
vivir una mística del anuncio. Cuando llevamos a los
demás el Evangelio que hemos contemplado, en ese
anuncio lo estamos disfrutando, lo estamos gozando,
lo estamos contemplando de otra manera.
La experiencia vivida en la contemplación se
arraiga, se completa, se perfecciona cuando se
comunica.
46
Cuando transmitimos el Evangelio vivimos también una
mística del encuentro, ya que damos a este trato con los
hermanos un profundo sentido espiritual.
El verdadero misionero, que nunca de ser discípulo,
sabe que Jesús camina con él, respira con él, habla y
trabaja con él.
La mística es la fuerza interior de la misión, y la
misión es un maravilloso camino para alcanzar,
cada vez más, la mística más preciosa.
47
MI IDENTIDAD
ESTÁ HECHA
PARA LA
MISIÓN
Motivación 9
‘Antes que nacieras yo te tenía
consagrado’ (Jer 1, 5)
48
¿Qué es una identidad misionera?
Es asumir que la misión que Dios te ha
encomendado es un elemento central e inseparable
de tu identidad más profunda, a la que no se puede
renunciar nunca. Es como decir: “acepto feliz esta
misión y no quiero entenderme a mí mismo sin
ella”
Se trata del único llamado del Dios amante, que al
mismo tiempo que me da la vida, me otorga una
misión singular. No es una misión que ‘tengo’ es
49
una misión que ‘soy’
Yo soy una misión en esta tierra y para eso
estoy en este mundo.
Esa misión tiene que ver con el lugar único e
irrepetible que ocupo en la historia, y al cumplirla,
voy respondiendo al llamado lleno de amor que el
Padre me hizo y me hace.
Solo así me voy construyendo como persona y
alcanzando mi identidad plena.
“La propia vocación, la propia libertad y la
propia originalidad son dones de Dios para la
plenitud y servicio del mundo” (DA 111)
50
EL GUSTO DE
ENTRAR EN LA
VIDA DEL
PUEBLO
Motivación 10
‘Gozaban de la simpatía de
todo el pueblo’ (Hch 2, 47)
51
Para ser misioneros de alma,
tenemos que desarrollar el gusto por estar
cerca de la vida del pueblo, identificados
como uno más, como alguien del montón,
como alguien que se ha metido tanto en el
corazón del pueblo que no se le nota nada
extraordinario. Así vemos que para crecer en
la entrega misionera, no basta apasionarse
por Jesús, sino también por la gente.
52
El modelo de esta opción por
el pueblo, es el mismo Jesús
Aparecida nos
propone asumir un
nuevo estilo, más
evangélico, que se
caracterice por la
cercanía a la gente
hasta dar la vida
como Jesús.
53
ENTREGAR
EL TIEMPO
Motivación 11
‘Pero ellos, sin hacer caso, se
fueron, uno a su campo el otro
a su negocio’ (Mt 22,)
54
“Aparecida nos pide dedicar tiempo a los pobres,
prestarles una amable atención, escucharlos con
interés, acompañarlos en los momentos más
difíciles, eligiéndolos para compartir horas,
semanas, o años de su vida...” (DA 397)
“ACEPTAR”
Esa es la palabra:
“Acepto Señor, que una hora de mi
tiempo sea hoy para llevarte a los
demás...”
55
LA GRANDEZA
Y LA
DIGNIDAD DE
LOS DEMÁS
Motivación 12
‘Lo que hicieron a uno de estos
hermanos míos más pequeños a
mí me lo hicieron’ (Mt 25, 40)
56
Para entregarnos generosamente, debemos reconocer
también que cada persona es digna de nuestra
entrega humilde.
Jesucristo dio su sangre por cada uno. Entonces
cada persona es inmensamente sagrada y lo
merece todo. Sólo desde esta convicción podremos
entregarnos por ella.
Hoy la iglesia tiene que ser “una madre que sale al
encuentro, una casa acogedora” (DA 370) y para eso
cada misionero tiene que aprender a mirar más allá
de las apariencias; tiene que mirar a los hombres con
57
la misma mirada de Jesús.
CONFIANZA
EN LA ACCIÓN
MISTERIOSA
DEL ESPÍRITU
Motivación 13
‘El Espíritu viene en ayuda de
nuestra debilidad’ (Rom 8, 26)
58
Para mantener vivo el ardor misionero se debe
confiar profundamente en el Espíritu Santo que va más allá
de lo que nosotros podemos controlar y contabilizar
Cuando nos parece que nuestro trabajo no alcanzó ningún
resultado, recordar que la misión no es un negocio ni un
proyecto empresarial.
Tenemos que tener la seguridad de que una entrega
generosa siempre da frutos, siempre es fecunda, mucho
más de lo que vean nuestros ojos.
“Llevemos nuestras naves mar adentro, con el soplo
potente del Espíritu Santo, sin miedo a las tormentas,
seguros de que la Providencia de Dios nos deparará
grandes sorpresas” DA 551
59
EL PODER DEL
RESUCITADO
Motivación 14
‘Si Cristo no resucitó nuestra
predicación es vacía’
(1 Cor 15, 14)
60
Debemos desterrar el pesimismo. Si pensamos que las cosas
no van a cambiar, recordemos que Jesucristo ha triunfado
sobre el pecado y sobre la muerte, y que Él está lleno de
poder.
¡Jesucristo verdaderamente vive!
Cristo Resucitado y Glorioso es la fuente profunda de
nuestra esperanza. Creemos que no nos faltará su ayuda para
cumplir la misión que nos encomienda.
Él vive. Yo no podré cambiar el universo, ni siquiera mi país o
mi ciudad, pero sí podré ayudar a alguna persona a vivir con
mayor dignidad. Si logro que el poder del Resucitado ayude a
una sola persona a vivir mejor, eso ya justifica la entrega de
mi vida.
61
NO HACE
FALTA SER
PERFECTOS
Motivación 15
‘No es que lo tenga ya conseguido
o que ya sea perfecto, sino que
continúo mi carrera... Y me lanzo
a lo que está por delante’
(Flp 3, 12-13)
62
No hace falta que seas perfecto para que tengas
entusiasmo misionero. No hace falta que seas impecable o
que no caigas nunca para poder llevar a Jesús a los demás.
Sólo hace falta que tengas la seguridad de que
Dios te ama, de que Jesús te ha salvado, de que su
amor tiene siempre la última palabra, y que con Él
todo va a terminar bien.
Que tu imperfección no sea una excusa. Al contrario,
la misión será un estímulo para no quedarte en la
mediocridad y para seguir creciendo.
63
LA PURA
GLORIA DEL
PADRE
Última motivación
‘Para alabanza de la gloria de
su gracia’ (Ef 1, 6)
64
Para entregarnos a fondo tenemos que ir más allá de lo que
pueda motivarnos...
Más que una motivación, es la razón y el sentido final de todo
lo demás; se trata de la gloria del Padre!
Las piedras dan gloria a Dios simplemente existiendo, los
árboles viviendo, los animales sintiendo y procreando. Los
seres humanos:
• Conociéndolo
• Buscándolo
• Amándolo
• Y ofreciéndoles nuestras vidas por los demás
para cumplir con su proyecto, para realizar la
65
misión que Él nos ha dado al crearnos.
Los Evangelios nos muestran a Jesús completamente
orientado hacia el Padre.
Su deseo más profundo es que el Padre reciba gloria y a
eso se encamina toda su obra y predicación.
Gracias a Jesús conocemos el verdadero rostro del Padre
El Padre desea vernos unidos a Jesucristo, su Hijo
Amado. Por eso la gloria se dirige por Cristo, con
Cristo y en Cristo hacia el Padre
Y Jesucristo no recibe gloria, no cumple su misión, no
realiza su deseo si nosotros no orientamos la mirada y
la adoración al Padre.
66
Y ustedes hijas
mías:
¡Háganlo todo por
amor a Jesús y
por la gloria del
Padre!
Beata Madre María
Petkovic’
67
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