“El problema con las personas que no están
buscando ni un Salvador ni la salvación, es que no
entienden la naturaleza del pecado. Es la función
singular de la Ley el traer tal entendimiento a la
mente y a la conciencia de un hombre. Eso es por
lo que los grandes predicadores evangélicos de
hace 300 años en el tiempo de los Puritanos, y
hace 200 años en el tiempo de Whitefield y otros,
siempre recurrieron a lo que llamaban el trabajo
de la Ley Preliminar”.
Imagínese un pueblo en el Viejo Oeste en el que
no existiese la justicia. Sus ciudadanos son
robados, violados y asesinados. Los ciudadanos
buenos deciden traer al pueblo un famoso
sheriff que tiene la reputación de llevar la
justicia a cualquier lugar donde decide ir. Todos
los ciudadanos buenos se alegran con esta idea.
Período de 10 años (1990-2000)
- 200.000 asesinatos
- 100.000 de ellos sin resolver
- 100.000 fueron llevados a juicio
- 100.000 personas
- Tiroteadas
- apuñaladas
- Estranguladas
- Lanzadas desde edificios
- Apaleados hasta la muerte, etc.
Nadie fue ajusticiado por estos crímenes
La humanidad se muestra pasiva ante tanta
injusticia, PERO DIOS NO.
La tierra clama al cielo por la justicia. Dios velará
para que cada asesino reciba su recompensa.
El Día del Juicio:
- La culminación de todos los tiempos
- Violadores
- Mentirosos
- Asesinos
- Adúlteros
- Ladrones
- Fornicarios, etc.
- Serán traídos a la justicia
Es un día que toda la creación aguarda
fuertemente.
Nunca tenga miedo al pensar que usted está
haciendo que los pecadores teman, al hacer
referencia al Juicio.
Es un acontecimiento por el que toda la creación
ha estado gimiendo desde la sangre de Abel
hasta la última injusticia en estos tiempos.
Dios ama la justicia….
Y la va a tener.
Salmo 96:11-13
“Alégrense los cielos, y gócese la tierra; Brame
el mar y su plenitud. Regocíjese el campo, y
todo lo que en él está; Entonces todos los
árboles del bosque rebosarán de contento,
Delante de Jehová que vino; Porque vino a
juzgar la tierra. Juzgará al mundo con justicia,
Y a los pueblos con su verdad.”
El Día del juicio es la razón por la que se ordena
a los hombres que se arrepientan
(Hechos 2:38; 17:30-31)
Si nosotros no predicamos que Dios va a juzgar
al mundo en justicia, no deberíamos
sorprendernos que los hombres y las mujeres se
muestren pasivos a la hora de responder al
Salvador.
Si sólo decimos que necesitan creer, tampoco
debemos sorprendernos cuando la iglesia se
llene de falsos convertidos que creen pero que
no tienen suficiente temor de Dios como para
obedecer.
Isaac Watts:
“Nunca he conocido a una sola persona a lo
largo de todo mi ministerio que haya reconocido
que lo que en principio le acercó a la religión fue
un sentimiento de la bondad de Dios. ¿Qué
podré darle al Señor, Quien ha sido tan bueno
conmigo? Por el contrario, yo pienso que al
menos los que yo conozco han sido despertados
mas bien por un deseo de huir de la ira venidera
con un sentimiento de temor”
¿Qué te llevó a ti a acercarte al Señor?
Es importante recordar que no es suficiente
predicar la Ley Moral (Los 10 Mandamientos)
Debería predicarse juntamente con un castigo
futuro.
Se ha dicho acertadamente que la Ley sin sus
consecuencias no es nada más que un buen
consejo.
El mundo estará de acuerdo que los Diez
Mandamientos son un buen consejo.
El robo, el asesinato, el adulterio, la codicia, etc.
Son males que destruyen a la sociedad.
Para el mundo los Diez Mandamientos son un
buen consejo. En vez de eso. Debemos predicar
que los que cometen adulterio, los que mienten
roban, etc., serán castigados en el Día de la Ira.
Es la predicación de un castigo futuro lo que
produce temor, y es por medio del temor del
Señor que los hombres se apartan del pecado.
La Biblia nos dice que “La Ley produce Ira”.
Martín Lutero solía decir: “El efecto apropiado
de la Ley es sacarnos fuera de nuestras tiendas y
tabernáculos, es decir, de la quietud y seguridad
donde nos encontramos, y de confiar en
nosotros mismo, y traernos ante la presencia de
Dios, para revelarnos Su ira, y situarnos delante
de nuestros pecados.”
Ningún hombre va a abandonar sus queridos
pecados a menos que vea la razón para hacerlo.
El infierno es una buena razón.
Sin embargo, es difícil para cualquier cristiano
predicar la realidad del infierno sin usar la Ley.
Imagínese que la policía se presenta en su casa
de repente, le mete en la cárcel y le dice con
enfado: “¡¡Se va a quedar aquí por un buen
tiempo!!”
Esta conducta seguramente que nos dejaría
desolados y enfadados. Lo que han hecho no es
razonable.
Sin embargo, si la ley irrumpe en su casa y por el
contrario le dice específicamente porqué se ha
metido en un buen lío argumentando, “Hemos
descubierto 10.000 plantas de marihuana
creciendo en su jardín. Va a tener que pasar en
la cárcel un buen tiempo.”
Por lo menos usted podrá entender porque se
ha metido en ese lío. El conocimiento de la Ley
que usted transgredió le da entendimiento.
Hace que el juicio sea razonable.
La predicación que habla del fuego del infierno
sin el uso de la Ley para mostrar al pecador
porque Dios esta enfadado con él seguramente
no haga nada más que dejarlo desolado y
furioso, por lo que él considera un castigo no
razonable.
Sin embargo, cuando usamos la Ley
legítimamente, ésta apela a la “razón” de los
pecadores.
Pablo razonó con Feliz sobre el juicio venidero y
sobre sus pecados, hasta un punto en el que el
Gobernador “temblaba”.
El infierno se convirtió en algo razonable. Sin
duda que la “justicia” de la que Pablo hablaba
era la justicia que es por la Ley, y el resultado fue
que el temor de Dios cayó sobre el corazón del
que le oía.
R.C. Sproul dijo acertadamente: “Probablemente
no hay un término más repugnante en teología
para el mundo moderno que la idea de la ira
divina.”
Charles Spurgeon dijo: “Dios ha establecido un
día en el que juzgará al mundo, y nosotros
suspiramos y lloramos hasta que se acabe con el
reino de la maldad y se de descanso a los
oprimidos. Hermanos, nosotros debemos
predicar la venida del Señor, y predicarla más de
lo que lo hemos hecho, ya que es el poder
motivador del evangelio. Demasiados han
escondido estas verdades, y por lo tanto el
evangelio se ha quedado cojo y maltrecho.
La doctrina del juicio venidero es el poder por
medio del que los hombres son despertados.
Hay otra vida; el Señor vendrá por segunda vez;
el juicio llegará; la ira de Dios será revelada. Me
atrevo a decir que, allá donde esto no es
predicado, el evangelio no es predicado.
Es absolutamente para la predicación del
evangelio de Cristo que a los hombres se les
advierta de lo que les acontecerá si continúan
en sus pecados. Señor cirujano, usted es
demasiado delicado para decirle al hombre que
está enfermo
Usted espera sanar a los enfermos sin que lo
sepan. Por lo tanto los halaga y, ¿Qué sucede?
Que se ríen de usted; se ponen a bailar sobre
sus mismas tumbas. Y al final, se mueren. Su
delicadeza viene a ser una crueldad; sus halagos
son venenos, usted es un asesino. ¿Deberemos
mantener a los hombres en un paraíso de locos?
¿Vamos a adormecerlos de tal manera que se
despierten en el infierno? ¿Nos vamos a
convertir en colaboradores de su condenación
por nuestras palabras blandas? En el Nombre de
Dios, claro que no.”
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EL DIA DEL JUICIO