Contemplar es mirar con
detenimiento …
Dejando que lo que
contemplamos nos
hable hoy...
Pidámosle juntos a Dios Padre que envíe a nuestros
María
nuestro
modelo
corazones su Santo Espíritu
para es
poder
contemplar
a
de contemplación; ella
Cristo como María
vive mirando a Cristo y
meditando cada una de
sus palabras …
Como en la imagen del
Milagro de Frascati,
María nos invita a dirigir
nuestra mirada hacia Él
Espíritu Santo,
Tú que eres viento: llévame donde quieras;
Tú que eres brisa: déjame respirar lo nuevo;
Tú que eres fuerza: levántame del suelo;
Tú que eres vida: dame pasión por la vida;
Tú que eres luz: ilumíname con tus rayos;
Tú que eres libertad: hazme realmente libre;
Tú que eres agua viva: sacia mi sed;
Tú que eres Dios, regálame la gracia de saber
mirar más allá de las apariencias.
Tú que eres respuesta:
dame fuerza para decir sí
al Padre,
al Hijo
y a ti, Espíritu Santo.
San Agustín
Séptimo día
Hasta aquí, hemos contemplado la
escena del milagro
Hemos meditado sobre cada una
de las personas que intervienen en
ella …
Pero sobre todo, hemos visto cuán actual
resulta esta escena si pensamos en
tantos jóvenes y niños en situación de
muerte …
Hemos visto cuánta necesidad hay de maestros
que nos enseñen a contemplar la Vida y a
buscarla a través de Aquella por quién la Vida
vino al mundo …
Hemos visto cuánta necesidad hay de manos piadosas
que nos acerquen al Niño de la vida …
Manos con el mismo espíritu con el que el sacerdote de Frascati
reza entre los niños, adorando al Niño Dios y suplicando traiga la
Vida nueva que sólo él puede dar.
Dos son las manos de
Calasanz, como dos son
también los términos que
sintetizan su obra y su
herencia:
Piedad y
Letras
Piedad y Letras
Como las dos manos que el sacerdote impone en cada sacramento,
las manos de Calasanz acercan al misterio de la educación escolapia
la realidad de la Piedad y las Letras.
Ninguna sin la otra, ese es el carisma escolapio.
“Si desde la más tierna
infancia el niño es imbuido
diligentemente en la Piedad
y las Letras, puede
preverse, con fundamento,
un feliz transcurso en toda
su vida”
San José de Calasanz
Sin duda fue un visionario
Calasanz, se conmovió al ver los niños
pobres y abandonados que vivían en Roma
¿Y hoy?
¿Cuán vigente te
parece que
continua su
obra?
Aún se necesitan manos
escolapias que puedan
entregarse para alcanzar a
niños y jóvenes
“Piedad y Letras”
La mano sacerdotal de la Piedad nos recuerda
que somos hijos de Dios.
El Señor es bondadoso y compasivo, lento
para enojarse y de gran misericordia; no
acusa de manera inapelable ni guarda
rencor eternamente; no nos trata según
nuestros pecados ni nos paga conforme a
nuestras culpas.
Cuanto se alza el cielo sobre la tierra, así de
inmenso es su amor por los que lo temen;
cuanto dista el oriente del occidente, así
aparta de nosotros nuestros pecados.
Como un padre es cariñoso con sus hijos,
así el Señor es cariñoso con sus fieles; él
conoce de qué estamos hechos, sabe muy
bien que no somos más que polvo.
Palabra de Dios
Te alabamos Señor.
Calasanz, una vez más, comprende la Palabra de Dios y ésta da
fruto en su vida.
Quería que los escolapios tratasen paternalmente a sus alumnos.
Porque sabía que el educador es, en definitiva, una imagen del
mismo Dios que se revela mostrando la verdad.
Y al encuentro con Jesús Verdad no se llega por medio de la
violencia o la imposición.
Calasanz consideraba que la
relación con el alumno debía ser de
tal característica que éste
comprendiese que su educador lo
ama con amor de padre/madre.
Y porque Dios es nuestro Padre acudimos a Él con toda
confianza, diciendo:
PADRE BUENO, DIOS MISERICORDIOSO, OYE
LA ORACIÓN DE TUS HIJOS QUE TE AMAN.
Que la humanidad entera, que ha negado
la relación con Dios y se ha perdido en la
oscuridad de la increencia y el sinsentido,
encuentre en Dios el camino para una
auténtica, verdadera y estable paz del
corazón. Oremos
PADRE BUENO, DIOS MISERICORDIOSO, OYE
LA ORACIÓN DE TUS HIJOS QUE TE AMAN.
Por la unidad de las
familias.
Que en cada una de ellas
crezcan las relaciones
entre padres e hijos a
imagen del amor que reina
en el seno de la Santísima
Trinidad. Oremos
PADRE BUENO, DIOS MISERICORDIOSO, OYE
LA ORACIÓN DE TUS HIJOS QUE TE AMAN.
Para que crezca en las familias de
nuestra escuela la costumbre de orar
en común, para que la familia que reza
unida, permanezca unida. Oremos
PADRE BUENO, DIOS MISERICORDIOSO, OYE
LA ORACIÓN DE TUS HIJOS QUE TE AMAN.
Por las familias que están
pasando situaciones
problemáticas de diversa
índole. Que puedan
experimentar en la realidad
del dolor que atraviesan el
consuelo que viene de Dios.
Oremos
PADRE BUENO, DIOS
MISERICORDIOSO, OYE LA
ORACIÓN DE TUS HIJOS QUE
TE AMAN.
Por los padres que tienen dificultades en
la relación con sus hijos…
… que por el ejercicio de la virtud de la piedad
podamos construir en el seno de nuestras
familias y comunidades lazos auténticamente
evangélicos. Oremos
PADRE BUENO, DIOS MISERICORDIOSO, OYE
LA ORACIÓN DE TUS HIJOS QUE TE AMAN.
Por los ancianos, los enfermos, los que no
son valorados en el seno de la familia. Que
puedan experimentar el amor misericordioso
de Dios que los prefiere y los salva. Oremos
PADRE BUENO, DIOS MISERICORDIOSO, OYE
LA ORACIÓN DE TUS HIJOS QUE TE AMAN.
Con todo esto en el corazón contemplemos
a la Sagrada Familia …
… y teniendo presentes a todos y cada uno de
los miembros de nuestra familia pidamos también
por todos aquellos que no tienen una. Oremos
PADRE BUENO, DIOS MISERICORDIOSO, OYE
LA ORACIÓN DE TUS HIJOS QUE TE AMAN.
Concluimos este séptimo día de oración diciendo:
Padre Mío, Calasanz
Mi maestro, luz y guía.
Mírame desde la gloria y bendíceme
En este día.
Alcánzame del Eterno, inteligencia y
piedad
Y un entero rendimiento a su santa
Voluntad.
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