El Síndrome del Techo de Cristal en la
Sociedad Puertorriqueña: Una reflexión
Sonja Rojas Santana
Comité Educativo, MEDICOOP
Directora, COSVI
Primera Miembra Titular
CRAMC-ACI
I- Introducción
 A lo largo de la historia la mujer puertorriqueña ha tenido que pasar
por un largo y angustioso camino para poder lograr en la sociedad el
lugar que le corresponde. En el desarrollo de nuestra sociedad, la mujer
ha tenido una participación destacada en el proceso de evolución de
nuestra puertorriqueñidad. Los patrones culturales, prejuicios y leyes
injustas, adversos a su participación de igualdad, han sido derribados
como muros de contención que detenían su progreso.
 En el mundo en que vivimos, especialmente durante el siglo XX, la
mujer ha luchado por superarse en todos los campos del saber por el
crecimiento económico y social que hemos vivido y porque la misma
sociedad se lo ha exigido... Podemos mencionar las áreas de educación,
empleo y composición demográfica, como aspectos fundamentales para
la participación de la mujer en la igualdad de procesos económicos.
 Las primeras décadas del siglo XX son fundamentales para la historia
del feminismo puertorriqueño. La situación de la mujer hay que
ubicarla en una perspectiva histórica para poder ilustrar que los logros
y derrotas de las luchas feministas son parte de un proceso histórico
dinámico y colectivo y no como una gestión personal de un grupo de
mujeres.
 El estado de la educación de la mujer al concluir el siglo reflejaba las
actitudes prejuiciados y discriminatorias de los que ejercían el poder.
 Por otro lado, podemos decir sin temor a equivocarnos que en muchas
partes del mundo, las mujeres son ciudadanas de segunda clase. Desde
1948, cuando se adoptó la Declaración Universal de Derechos
Humanos, los estados integrantes de la ONU se han comprometido a
corregir esa injusticia y a lograr la igualdad entre hombres y mujeres.
 No obstante, dondequiera que se mire incluyendo las propias Naciones
Unidas los hombres detentan poder y ventajas sobre las mujeres.
Aunque esa realidad ahora se considera algo negativo y
contraproducente, la mayoría de las instituciones, gobiernos, culturas y
tradiciones modernas se encuentran atrapadas en su rutina, y
continúan reforzando el lugar central y la superioridad masculinas. La
condición marginal, inferior, de las mujeres y su potencial sin realizar,
constituyen un castigo para la mitad de la población mundial, pero
también nos debilitan a todos.
 En las últimas décadas hemos progresado de manera significativa en la
igualdad entre los géneros. En términos globales, la participación de la
mujer en la fuerza de trabajo ha aumentado; las mujeres de todo el
mundo se han ido introduciendo de forma constante en profesiones,
ocupaciones y en empleos con cargos directivos, que anteriormente
estaban reservados a los hombres.
El techo de cristal definido
 El acceso de las mujeres a la educación y a la formación sigue
mejorando, lo cual ha hecho posible que muchas obtengan las
cualificaciones necesarias para poder aspirar a empleos en puestos de
dirección. Gobiernos, empresas, sindicatos y organizaciones de la
sociedad civil, alentados por los movimientos de mujeres de todo el
mundo, han dedicado mucha energía y reflexión a vencer los problemas
y las persistentes desigualdades por razón de género.
 El “Techo de cristal” es una barrera invisible basada en prejuicios de
actitudes o de comportamiento organizacional en la fuerza laboral que
impide que las mujeres puedan progresar hasta alcanzar posiciones de
liderato en una organización o empresa.
 El término “techo de cristal” se refiere a situaciones donde el avance o
adelanto de una persona dentro de la jerarquía de una organización
está limitada. Esta limitación por lo general no tiene nada que ver con
el nivel de educación, preparación y experiencias, destrezas o
capacidades de una persona para realizar determinadas funciones, sino
más bien basado en algún tipo de discrimen, mayormente por género o
raza.
 Se conoce como un “techo” debido a la limitación que bloquea el
crecimiento hacia niveles superiores, y “de cristal” o transparente
debido a que la limitación no es aparente de manera inmediata, y por lo
general es una norma o política no escrita y no oficial.
 Por su parte, el “techo de cristal” se diferencia de las barreras formales
al avance o crecimiento en la organización, tales como requisitos de
educación o experiencia. La barrera está ahí, pero no es fácil de ver.
II. Datos Censales para Puerto Rico
 "Las mujeres representan la mitad de la población mundial y han
acumulado, en tal sentido, la mitad de la experiencia del mundo. Si se
aspira enseñar sobre la raza humana sin saber nada sobre la mitad de
esta raza, no se puede realmente pretender que sabemos y podemos
enseñar respecto a la raza humana" señalaba irónica y sensatamente
Peggy McIntosh.
 Según el Censo para el año 2000, la población femenina en Puerto Rico
representó el 51.85 por ciento de la población total. De acuerdo a
proyecciones del Programa de Planificación Económica y Social de la
Oficina del Censo de la Junta de Planificación para el 2005 la población
femenina en Puerto Rico alcanzará el 51.88 porciento y para el 2010,
será de 51.98 porciento.
Población de Puerto Rico de acuerdo al Censo
Poblacional para el año 2000
1,975,033
51.85%
1,833,577
48.15%
Varones
Mujeres
Si analizamos la población entre las edades más productivas, o sea entre los 20
y los 64 años, encontramos la proporción es mayor, con un 52.64 de mujeres
para el año 2000.
Claramente podemos observar que nuestro país es un país de mayoría de
mujeres.
Tabla 1: Proyección de Población de Puerto Rico por Edad y Sexo
Proyección de Población de Puerto Rico por Edad y Sexo
Años 2000 – 2025
Censo
Edad y Sexo
Proyección al 1 de julio
2000
2005
2010
Varones
Hembras
Varones
Hembras
Varones
Hembras
0-4
151,287
144,119
150,130
143,331
141,286
134,939
5-9
156,253
148,909
148,994
142,101
147,781
141,411
10-14
155,984
149,816
154,149
147,300
147,927
141,184
15-19
159,309
154,127
155,230
149,380
153,661
147,233
20-24
149,426
151,765
153,805
151,293
150,298
147,082
25-29
133,018
138,489
140,083
146,050
144,254
145,908
30-34
126,164
136,661
125,912
133,805
132,332
140,888
35-39
124,421
140,428
122,483
133,970
122,617
131,888
40-44
116,278
134,536
122,145
138,800
120,470
133,322
45-49
107,736
125,384
114,503
133,530
120,071
137,910
50-54
106,091
123,825
106,243
124,868
112,596
132,950
55-59
87,131
101,752
103,001
122,515
103,319
123,728
60-64
74,276
86,288
84,147
100,778
98,440
119,973
65-69
60,982
73,299
69,816
83,820
78,632
97,236
70-74
47,461
59,209
54,270
68,034
61,912
77,794
75 y más
77,760
106,426
85,914
119,485
96,015
137,389
Total
1,833,577
1,975,033
1,890,825
2,039,060
1,931,611
2,090,835
Edad Mediana
30.4
33.7
31.7
35.2
33.0
36.8
Ambos Sexos
3,808,610
3,929,885
Fuente: Junta de Planificación, Programa de Planificación Económica y Social, Oficina del Censo.
4,022,446
Tabla 2: Datos comparativos de la población masculina y femenina en
Puerto Rico para los años 2000 y proyección
hacia los años 2005 y 2010.
Censo
2000
Proporción
Varones
1,024,541
0.47352021
1,072,322
0.4749135
1,104,397
0.47643446
Mujeres
1,139,128
0.52647979
1,185,609
0.5250865
1,213,649
0.52356554
Sexo
Totales
2,163,669
Proyección
2005
2,257,931
Proporción
Proyección
2005
Proporción
2,318,046
Según el Censo 2000, la población femenina de 25 años o más representa el
53.7 por ciento de la población total de ese grupo de edad.
De esta población femenina, un 11.3 por ciento está graduada de escuela
secundaria, incluyendo el certificado de equivalencia, seguido de un 8.4 por
ciento que corresponde a las que poseen un grado de bachiller universitario.
Por otro lado, los varones tienen una mayor proporción en los grados
profesional y doctorado con un 0.8 y 0.3 por ciento, respectivamente.
Datos de Escolaridad
 Por otra parte, el nivel educativo de las mujeres en el mercado de empleo es
mayor que el de los hombres, en promedio. El 65% de las mujeres empleadas y
el 45% de las desempleadas se han graduado de escuela superior y al menos
han iniciado estudios pos secundarios (tienen un nivel de escolaridad de al
menos 13 grados). Entre los hombres, el 44% de los empleados y el 24% de
los empleados tienen ese nivel educativo.
Tabla 3 – Proporción de personas empleadas por nivel educativo
Comparación 2004 y 1985
Datos de Empleo y Trabajo
 Para el 2006, el 45.3% de la personas empleadas eran mujeres, un máximo
histórico en la participación femenina en el empleo total. En el grupo etario de
25 a 64 años hubo una participación de 85.6% en el empleo total: 84.5% en el
caso de los hombres y 87.1% en el de las mujeres.
 El grupo de 65 años y más tuvo una participación en el empleo total de 14.4%,
15.5%, los hombres y 12.9%, las mujeres. La razón hombres-mujeres mostró
un mínimo de 1.11 en el grupo etario de 35 a 40 años y un máximo de 1.53 en
el grupo de 20 a 24 años.
 Para poder ubicar propiamente la participación de la mujer en la fuerza laboral
en su justa perspectiva histórica, hay que observar necesariamente los datos
estadísticos recopilados a través de los años. La mujer puertorriqueña
contribuyó con su esfuerzo y trabajo al desarrollo económico de la isla.
 A medida que el tiempo avanza, mayores son los logros alcanzados por las
mujeres en la fuerza laboral. Aunque antes de la década de los sesenta la
participación de la mujer representaba una tercera parte de la fuerza
trabajadora, hoy notamos un crecimiento significativo en su participación en el
mercado de empleo. De hecho, su aportación en el proceso de producir bienes
y servicios, ha sido un factor determinante en el crecimiento económico que se
ha experimentado en los últimos años.
 La mujer, que tradicionalmente se dedicaba a las tareas domésticas y manejo
del hogar, ha hecho incursión en sectores de la economía que anteriormente
estaban desprovistos de ella. La mujer ha tenido que pasar por una profunda
transformación al dejar el hogar para enfrentarse a una sociedad en evolución.
A pesar de esto, ella no ha abandonado el importante papel que desempeña
dentro del hogar como administradora del mismo, como madre y esposa.
La mujer y su desarrollo en el campo laboral
 Durante los últimos 34 años nuestra economía ha generado 538,000 empleos.
De éstos le correspondió a las mujeres más de la mitad de los mismos (60 por
ciento). Para el 1970 el empleo total para Puerto Rico se estimó en 688,000
personas.
 Durante el 1970, el total de mujeres empleadas fue de 215,000. Esto representa
el 31 por ciento del total de empleados que había en la isla. La edad promedio
de las mujeres empleadas era de 34 años, siendo menor que la edad promedio
de los varones empleados. El 24 por ciento de las mujeres empleadas eran
jóvenes de menos de 25 años de edad, el 67 por ciento eran de 25 a 54 años
mientras que el 8 por ciento eran mujeres de 55 años y más de edad.
 Diez años más tarde, el empleo total alcanzó la cifra de 760,000 personas para
un crecimiento de 72,000 empleos. De dicho aumento, el 81 por ciento
correspondía a las mujeres.
 La mujer puertorriqueña ha venido incrementando paulatinamente
su
participación en la fuerza laboral. La tasa de participación de ésta, aumentó de
26 por ciento en 1970, a 31 por ciento en 1990. Esta participación de la mujer
continuó en aumento en el 2000 y el 2004 con 33 y 34 por ciento
respectivamente. En los hombres fue a la inversa. En el 1970 la tasa de
participación en los hombres fue de 71 por ciento; para el 1990 se redujo a 62
por ciento y para el 2004 bajó a un 59 por ciento.
Gráfica 1 – Proporción de mujeres empleadas sobre el total de mujeres en Edad Laboral.
Composición Ocupacional
 Para el año 1970, el 36 por ciento de las mujeres ocupaban plazas
pertenecientes a trabajos profesionales y de oficina. El 27 por ciento eran
operarias y costureras. Durante los últimos 34 años la mujer aumentó su
participación en las ocupaciones profesionales y de oficina, donde más de la
mitad de estas son ocupadas por ellas.
 Aunque la mujer ocupa más plazas profesionales que los hombres y está mejor
preparada académicamente, tiene menos participación que éstos en las
ocupaciones directivas, ejecutivas y administrativas, o sea, en la toma de
decisiones.
 En el 1990 el 15 por ciento de las mujeres eran operarias y costureras, mientras
que para el 1995 fue de un 13 por ciento. Para el 2000 la cifra fue de 10 por
ciento y para el 2004 esta cifra se redujo aun más hasta llegar al 7 por ciento.
 Ocupaciones como sirvientas, amas de llave, lavanderas, planchadoras, etc.
han ido desapareciendo y en su lugar se nota un aumento en el empleo en otros
grupos ocupacionales donde se requiere una mejor preparación académica.
 Con relación a la educación, la mujer que trabaja tiene una mejor preparación
académica que los hombres. La mediana de escolaridad para el 2000 en la
mujer fue de 13.2 grados mientras que para los hombres es de 12.7 grados.
Para el año 2004 la mediana de escolaridad de la mujer es de 13.3 grados
mientras que la de los hombres fue de 12.8 grados. Durante el año 1970, la
mujer poseía una mediana de escolaridad de duodécimo grado. Solamente el
21 por ciento de las mujeres empleadas había completado uno o más grados en
el nivel universitario; mientras que en el 2000, el 63 por ciento completó al
menos un grado o más en el nivel universitario y para el 2004 fue de 65 por
ciento.
 Indiscutiblemente la mujer ha progresado mucho en el campo educativo, lo
que le capacita para competir con el hombre en el Mercado de empleo y lograr
una participación más activa en nuestra economía
 Las mujeres trabajan de muchas formas, siempre lo han hecho, pero uno de los
fenómenos más interesantes de la era moderna es el papel de las mujeres en el
mercado de trabajo asalariado. Con la diversificación de los tipos de familias y
el incremento en el nivel educativo de la población femenina, la relación de
mujeres y empleo evoluciona, a la vez que se mantienen ciertas distancias
culturales y sociales respecto a esa misma relación con el empleo por parte de
los hombres.
Gráfica 2 – Evolución de la tasa de participación por género en el
mercado laboral en Puerto Rico (1)
Gráfica 3 – Evolución de la tasa de participación por género en el
mercado laboral en Puerto Rico
 En la comparación internacional, sin embargo, la tasa de participación todavía
está lejos de la estimada en países como Canadá, República Checa (ambos con
62%) o Estados Unidos (59%), y aún es inferior a la de los países
latinoamericanos. No obstante, también los hombres participan más en el
mercado de empleo en estos países; de hecho, los 22 puntos de diferencia en la
tasa de participación entre hombres y mujeres en Puerto Rico destacan
favorablemente frente a los 23 puntos de diferencia de España, los 25 de
México o Japón y los 33 de Chile.
5. La mujer en la política puertorriqueña
 La mujer puertorriqueña tiene el derecho de ejercer, junto al hombre, el
derecho constitucional al sufragio, al voto. Sin embargo esto, que hoy día es
natural, no lo era para las mujeres que durante las primeras décadas del
presente siglo XX lucharon valientemente junto a hombres progresistas por el
derecho a participar en el proceso electoral.
 Esta lucha en Puerto Rico por la igualdad política se desarrolló desde dos
frentes: la mujer en el movimiento obrero organizado, básicamente por la
federación libre de trabajadores y a través de las organizaciones de mujeres
profesionales y de posición económica privilegiada, las sufragistas.
 Desde el 1909, cuando Nemesio R. Canales presentó ante la Cámara de
Delegados el primer proyecto reconociendo el derecho de la mujer al sufragio,
hasta el 18 de abril de 1929, cuando se aprueba, limitándolo a las mujeres que
sabían leer y escribir, se presentarán aproximadamente 12 proyectos ante la
legislatura de Puerto Rico.
 La discusión sobre el derecho de la mujer al voto tuvo sus comienzos en el
movimiento obrero organizado. Desde el centro de Estudios Sociales, fundado
por Santiago Iglesias Pantín en 1898, en la Federación Libre de Trabajadores
(1899) y en el partido socialista (1915) se asumen posiciones de vanguardia a
favor de los derechos de la mujer. Las mujeres obreras, analfabetas en su
mayoría, alertadas por el sindicato, van tomando conciencia de la explotación e
injusticia de que eran víctimas.
 Desde allí dan la batalla por mejorar sus condiciones de vida y por sus
derechos civiles y políticos.
Mujeres lideres
 Margot Arce de Vázquez, ensayista y maestra. Nació en Caguas. Graduada de
la Escuela Superior Central, estudió Matemáticas y Lengua Española en la
U.P.R. Continuó estudios especializados en España. Allí se convirtió en una
estudiosa de la literatura del Siglo de Oro español. Reconocida como una de
las autoridades mundiales en figura como el poeta Garcilaso de la Vega. Su
proyección hispanista no impidió que se convirtiera en conocedora y crítica de
la literatura puertorriqueña. Figuró como Fundadora de la Academia
Puertorriqueña de la Lengua Española y del Departamento de Estudios
Hispánicos de la U.P.R. Ejerció la cátedra por más de cuatro décadas y formó a
varias
Mujeres lideres
 Julia de Burgos, maestra, poeta, nacionalista. Autora del poema Río Grande de
Loíza. Nació en Carolina en el año1914. Trabajó por varios años como maestra
y libretista radial, pero es como poetisa que se destaca. A fines de la década del
1930 publica su primer libro Poemas exactos a mí misma, en una edición
privada, mecanografiada. El Instituto de Literatura Puertorriqueña premia en
1939 su libro Canción de la verdad sencilla y en 1945 le otorga un premio de
periodismo. Sus últimos años transcurren en Nueva York, donde muere en
1953. Sus restos reposan en Carolina en un parque que lleva su nombre.
Mujeres lideres
 Ana Roqué de Duprey nace en Aguadilla en 1853. Es maestra y escritora de
textos pedagógicos, literarios y periodísticos. Funda en 1894 en Humacao la
revista La mujer, primera publicación periódica de dirección femenina que se
conoce en la Isla. Hace campaña en favor del sufragio femenino y organiza la
Liga Femenina Puertorriqueña en 1917, y la Asociación de Mujeres
Sufragistas en 1924. Muere en Río Piedras en 1933, un año después de que se
concediera el voto a la mujer.
 Nilita Vientos Gastón, Escritora, periodista y educadora. Nació en San
Sebastián el 5 de junio de 1903. Se graduó de bachiller en Derecho de la
Universidad de Puerto Rico. Estudió cursos de literatura inglesa en Kenyon
College, en Ohio. Fue la primera abogada que trabajó en el Departamento de
Justicia de Puerto Rico, donde llegó a desempeñarse como procuradora general
auxiliar. Defendió ante el Tribunal Supremo el uso de la lengua española en los
procesos judiciales en Puerto Rico. Fue la primera mujer en presidir el Ateneo
Puertorriqueño de 1946 a 1961 y el Pen Club de Puerto Rico de 1966-1968.
Dirigió la revista "Asomante" y fundó la revista "Sin nombre". Murió en
Santurce el 10 de julio de 1989.
Mujeres lideres
 Felisa Rincón de Gautier, nació en Ceiba, el 9 de enero de 1897. Política.
Entusiasmada por la esperanza de que las mujeres consiguieran el derecho de
votar y motivada por las ideas de líderes como Muñoz Marín, se interesó en la
política. Participó en los movimientos sufragistas de 1930 y formó parte del
Partido Liberal. En 1938 ayudó a organizar el PPD. En 1946 fue la primera
mujer a cargo de una ciudad capital en toda América. Con ella, San Juan inició
su transformación hacia la gran urbe que es hoy. Renovó el sistema de salud
pública, trabajo junto a Ricardo Alegría para restaurar y conservar las
históricas estructuras de San Juan y le proveyó vivienda y servicios básicos a
miles de personas. Diseñó innovadores servicios públicos como los centros
preescolares y abrió la alcaldía al público. En 1954 se le otorgó el premio
Mujer de las Américas. Se retiró en 1968. Murió el 16 de septiembre de 1994.
6. Mujeres Emprendedoras
 En muchos países, cualquiera que sea su nivel de desarrollo, el acceso al
mercado del trabajo es más difícil para las mujeres que para los hombres. Con
frecuencia se deniegan a las mujeres las posibilidades de ejercer un empleo
asalariado a causa de sus responsabilidades familiares, de su falta de
calificaciones, de barreras sociales y culturales o por falta de puestos de
trabajo.
 En este contexto, el ejercicio de una actividad independiente o la creación de
una empresa - por lo general una microempresa - son con frecuencia los únicos
medios de que disponen las mujeres para obtener unos ingresos que les
permitan garantizar su subsistencia y la de sus hijos. Este hecho se confirma
cada vez más a medida que el sector privado va adquiriendo una importancia
mayor con respecto al sector público en lo que se refiere a la creación de
empleos. Muchas mujeres han tomado conciencia de esta situación y han
emprendido algún tipo de actividad económica.
 Un último aspecto a analizar es la participación de las mujeres como
empresarias o personas que trabajan por cuenta propia en el mercado laboral.
Según las cifras del Departamento del Trabajo y Recursos Humanos, en el
2005 había 38,000 mujeres consideradas en esta categoría, sobre un total de
172,000 personas. Esto representa el 6.4% de las mujeres que participan en el
mercado laboral.
 En comparación con otras ocupaciones, la proporción de mujeres sobre el total
de personas que trabajan por cuenta propia es baja (22%), casi al mismo nivel
que ocupaciones de servicios de protección, de lucha contra incendios o de
“encargados del cumplimiento de la ley”. No obstante, debe destacarse que la
evolución en los últimos años es claramente ascendente, como muestra la
tabla.
Tabla 5 – Mujeres empresarias y que trabajan por cuenta propia
7. Conclusiones
 Cuando hablamos del empleo de las mujeres, no sólo estamos hablando de un
mercado. Estamos hablando de su vida familiar, de nuestra cultura, de las
diferencias en oportunidades. Los datos nos han ido contando cómo hay cada
vez más mujeres con empleo, pero también que están en unas ocupaciones y
no en otras, que los ingresos que obtienen son menores, aunque participan en
mayor medida en sectores y ocupaciones donde sus salarios promedio son
equivalentes a los de los hombres, que es más improbable que trabajen por
cuenta propia y más probable que lo hagan en jornadas de menos de 35 horas
semanales.
 Nos han dicho que en ocasiones su vida de casadas condiciona su empleo, y
también que entran a buscar empleo con niveles de educación cada vez más
altos, o que cada vez es más frecuente que estén empleadas una vez superan
los 45 años.
 En las últimas décadas hemos progresado de manera significativa en la
igualdad entre los géneros. En términos globales, la participación de la mujer
en la fuerza de trabajo ha aumentado; las mujeres de todo el mundo se han ido
introduciendo de forma constante en profesiones, ocupaciones y en empleos
con cargos directivos, que anteriormente estaban reservados a los hombres. El
acceso de las mujeres a la educación y a la formación sigue mejorando, lo cual
ha hecho posible que muchas obtengan las cualificaciones necesarias para
poder aspirar a empleos en puestos de dirección.
 Gobiernos, empresas, sindicatos y organizaciones de la sociedad civil,
alentados por los movimientos de mujeres de todo el mundo, han dedicado
mucha energía y reflexión a vencer los problemas y las persistentes
desigualdades por razón de género.
 Sin embargo, muchos de los resultados no están a la altura de lo que
esperamos.
 Más Participación
 En Puerto Rico hay 553,000 mujeres empleadas y 63,000 que el Departamento
del Trabajo y Recursos Humanos considera desempleadas.
 La tasa de participación es del 38%. La evolución ha sido claramente
ascendente en los últimos veinte años, y contrasta con la tasa del 28%
registrada entre 1970 y 1985.
 De las mujeres que no participan en el mercado laboral, 130,000 están
estudiando y 855,000 son clasificadas como mujeres en oficios domésticos.
 Una de cada tres mujeres tiene empleo
 Las 553,000 mujeres empleadas representan el 44% del total de personas
empleadas, y son también el 34% del total de mujeres en edad laboral.
 Entre las personas desempleadas, está creciendo la proporción que son mujeres
(39% en 2005).
 Menos ingresos por el trabajo
 La mediana de ingresos de las mujeres empleadas en 1999 fue de $15,700, un
8% menor al compararla con de los hombres ($17,100)
 El 24% de los hombres empleados tienen ingresos de más de $30,000, una
proporción que entre las mujeres sólo llega al 15%. De hecho, el 4.1% de los
hombres empleados reciben más de $75,000, frente al 1.6% de las mujeres.
 Perfil de la mujer empleada
 La mitad de las mujeres empleadas son solteras, viudas, divorciadas o no
conviven con su esposo; en contraste, dos tercios de los hombres empleados
son casados y conviven con su pareja.
 El nivel educativo de las mujeres en el mercado de empleo es mayor que el de
los hombres.
 El 27% de las mujeres empleadas tienen entre 35 y 44 años. Por su parte, la
proporción de personas consideradas desempleadas se reduce con la edad.
 Las ocupaciones tienen género
 El 10% de las mujeres son maestras, el 12% secretarias y otro 12% tienen otras
ocupaciones de apoyo administrativo. En las áreas de salud, educación y
servicios sociales, el número de mujeres empleadas es más del doble que el de
hombres
 En ocupaciones de especialistas financieros y comerciales hay más mujeres
que hombres.
 En otro tipo de ocupaciones la presencia de mujeres es muy escasa,
especialmente las relacionadas con construcción o extracción, transportación y
operación de vehículos de motor y agricultura.
 Hay 38,000 mujeres empresarias o que trabajan por cuenta propia. Esto
representa el 22% del total de personas por cuenta propia, aunque esta
proporción tiende a crecer.
Muchas gracias por su atención
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El Síndrome del Techo de Cristal en la Sociedad Puertorriqueña