Lectio divina del Salmo dominical
Domingo XIII
del
Ordinario
AñoTiempo
B: Dios, autor
de la vida
Sb 1,13-15; 2,23-24: La muerte entró en el mundo por la envidia del diablo.
Sal 29,2.4.5.6.11.l2a.13b: Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.
2Co 8,7.9.13-15: Vuestra abundancia remedia la falta que tienen los
hermanos pobres.
Mc 5,21-43: Contigo hablo, niña, levántate.
Te ensalzaré, Señor,
porque me has librado
Te ensalzaré, Señor, porque me has librado
y no has dejado que mis enemigos se rían de mí.
Señor, sacaste mi vida del abismo,
me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa.
Te ensalzaré, Señor,
porque me has librado
Tañed para el Señor, fieles suyos, dad gracias a su
nombre santo;
su cólera dura un instante; su bondad, de por vida;
al atardecer nos visita el llanto; por la mañana, el júbilo.
Te ensalzaré, Señor,
porque me has librado
Escucha, Señor, y ten piedad de mí;
Señor, socórreme.
Cambiaste mi luto en danzas.
Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre.
Te ensalzaré, Señor,
porque me has librado
Lectio
Ahora leemos el salmo entero, despacio…
Salmo 29 (30)
[1 Salmo. Cántico para la dedicación de la Casa.
De David.]
2 Te
ensalzaré, Señor, porque me has librado
y no has dejado que mis enemigos se rían de mí.
3 Señor, Dios mío, a ti grité,
y tú me sanaste.
4 Señor, sacaste mi vida del abismo,
me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa.
5 Tañed para el Señor, fieles suyos,
dad gracias a su nombre santo;
6 su cólera dura un instante;
su bondad, de por vida;
al atardecer nos visita el llanto;
por la mañana, el júbilo.
7 Yo
pensaba muy seguro:
"No vacilaré jamás".
8 Tu bondad, Señor, me aseguraba
el honor y la fuerza;
pero escondiste tu rostro,
y quedé desconcertado.
9A
ti, Señor, llamé,
supliqué a mi Dios:
10 "¿Qué ganas con mi muerte,
con que yo baje a la fosa?
¿Te va a dar gracias el polvo,
o va a proclamar tu lealtad?
11 Escucha, Señor, y ten piedad de mí;
Señor, socórreme".
12 Cambiaste
mi luto en danzas,
me desataste el sayal y me has vestido de fiesta;
13 te cantará mi alma sin callarse,
Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre.
Si quieres escuchar el original hebreo, pincha
aquí
Lectio
¿Qué lugar ocupa este salmo en el
salterio?
Según el P. Ramón Ribera, monje de
Montserrat, y otros estudiosos, el orden de
los salmos no se debe al azar sino que hay
toda una estructura interna.
Lectio
¿Qué lugar ocupa este salmo en el
salterio?
Nuestro salmo se encuentra en la primera
parte del salterio, dedicado a las súplicas
a Dios, formada por los libros:
1º: salmos 1-40
2º: salmos 41-71
Y 3º: salmos 72-88
Salmo 29: Acción de
gracias por la curación de
un enfermo en peligro de
muerte.
Dentro del primer libro, el salmo 29 se encuentra en el
último de los cuatro septenarios que componen la
Primera Colección de David (salmos 3-31) dedicados a
Dios.
Lectio
: ¿Qué dice el texto?
El salmo 29 es una intensa y suave acción de gracias que hace el orante tras
desvanecerse en él la pesadilla de la muerte.
 Para ello emplea una serie de contrastes que expresan de manera simbólica la
liberación obtenida gracias al Señor:
- al descenso «a la fosa» se le opone la salida «del abismo» (v 4);
- a su «cólera» que «dura un instante» le sustituye «su bondad de por vida»
(v 6);
- al «llanto» del atardecer le sigue el «júbilo» de la mañana (v 6);
- a la incertidumbre, la estabilidad por la prueba superada (vv. 7-9)
- al «luto», la «danza», al «sayal» luctuoso el «vestido de fiesta» (v 12).
 De la situación concreta evocada de un enfermo en peligro de muerte que ha
sido curado (atribuida a David o a Ezequías) se pasó más tarde a leer la
experiencia de Israel, que después de la agonía del exilio reencuentra la alegría
de la alabanza. El pueblo de Israel consideró esta liberación como una especie
de "Resurrección“ (cf. Ez 37)
 Lo que es apenas una imagen para Israel, en Jesús muerto y resucitado es una
realidad plena: "Tú me has levantado... Tú me has sacado del abismo... Tú me
has hecho revivir..."

Me ditatio
c
Lo propio de este paso es meditar qué me dice a mi el texto. Esto es algo muy personal por ello
aquí para ayudar a esta meditación relacionamos el salmo con las lecturas del domingo.
Te ensalzaré, Señor, porque me has librado
El bellísimo salmo de hoy lo cantamos en la gran vigilia pascual cuando
Cristo resucita de entre los muertos y nos libra del poder de la muerte.
Así, Dios, no ha dejado que nuestros enemigos –el Diablo que nos quiere
separar de Dios y todos sus secuaces- se rían de nosotros.
¿Cómo no dar gracias a Dios por siempre?
Su cólera dura un instante, su bondad de por vida
Ya nos ha dicho la primera lectura que Dios no creó la muerte ni
se recrea en la destrucción de los vivientes, ¡al contrario! Dios
es por definición vida, bondad, misericordia y fidelidad.
Por eso Cristo sana a la hemorroísa y “levanta” a la hija de Jairo.
¡Cantemos con el salmo 29 la bondad del Señor!
Nunca nos cansemos de invocar al Señor, aunque no sea más
que “tocando por detrás” la orla de su manto…
Él nos ama y está a nuestro lado sosteniéndonos en el
momento de la prueba y el dolor.
¡Escucha, Señor, y ten piedad de mi!
Oratio
¿Qué me hace decirle a Dios este salmo, la
liturgia de este domingo?
Te damos gracias, Señor,
porque nos has librado del poder del pecado y de la muerte
con la resurrección de Jesucristo.
Haz que, permaneciendo fieles a tu amor,
nos visite el júbilo en la mañana sin ocaso de tu Presencia.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.
Contemplatio
Miro y me dejo mirar… En esto los Padres de la Iglesia son maestros…
“Toquemos a Cristo, toquémoslo. Creer es tocarlo.
Así lo tocó la que padecía flujo de sangre. ¡Qué fe tenía
para decirle el Señor: «Descúbrete y manifiéstate a la
muchedumbre; obtén la alabanza de quien has
obtenido ya la salud»! Vete, hija; tu fe te ha salvado;
vete en paz.
Si preguntas por esa fe, escucha. Dijo en su corazón: Si
tocare la orla de su vestido, seré sana. La tocó para
que se realizase lo que creía, no para probar aquello
en que no creía. Entonces el Señor le pregunta,
diciendo: ¿Quién me ha tocado? ¿Ignoras, pues,
Señor, quién te ha tocado? ¿Conoces los
pensamientos y preguntas por las acciones? ¿Qué
significa: Quién me ha tocado? Voy a mostraros quién
me ha tocado: la fe me ha tocado.
¡Qué tocar! ¡Qué creer! La muchedumbre sabe apretujar
fácilmente. ¡Ojalá supiera tocar!”
(SAN AGUSTÍN, Sermón 375 C, 5. 6)
Actio
¿Qué me hace vivir el Señor a partir de esta Palabra?
Es el momento de la “obediencia de la Fe”…
¡Señor, Dios mío, te
daré gracias por
siempre!
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Domingo XXX del T.O. Año C