PALABRAS
de
VIDA
El ser humano es un ser llamado. Llegamos a ser nosotros mismos
gracias a la llamada, la mirada, la palabra de otro.
Dios nos llama a un estilo de vida que se convierta en signo del
Reino.
Es el reino de Dios el que ha de mover la voluntad
y el proyecto del discípulo.
Entonces, la privación se convierte en libertad.
José Arregi
Lucas 9, 51-62 // 13 Tiempo Ordinario C .
Autora: Mariasun Gutiérrez.
Música: Albinoni. Concierto para violín. Adagio.
El viaje de Jesús hacia Jerusalén ocupa en Lucas
un espacio mucho mayor que en Marcos y en Mateo
(Lc 9, 51-19,28); lo que demuestra la gran importancia
que el evangelista concede a esta etapa.
Su intención no es describir los pormenores de una
ruta geográfica, sino profundizar en el significado
que este viaje tiene en el itinerario personal de Jesús.
Cuando llegó el
tiempo de su
partida de este
mundo,
Jesús tomó la
decisión de ir a
Jerusalén.
Camino a Jerusalén
Decisión, esfuerzo y mirada adelante. Así es la vida, con sus encrucijadas
y sus momentos de elección y decisión, con el ánimo necesario y la
convicción de la meta, con el empuje y la motivación de la búsqueda.
En nuestra "subida a Jerusalén” puede haber riesgos, dificultades,
cansancios y cruces, pero sabemos que es el camino que conduce a la vida
en plenitud.
Entonces envió por delante a unos mensajeros, que fueron a una aldea de Samaria
para prepararle alojamiento, pero no quisieron recibirlo, porque se dirigía a
Jerusalén . Al ver esto, los discípulos Santiago y Juan dijeron:
–Señor, ¿quieres que mandemos que baje fuego del cielo y los consuma?
Pero Jesús, volviéndose hacia ellos, los reprendió severamente.
Y se marcharon a otra aldea.
Samaria
Los samaritanos y los discípulos se sitúan en el terreno de la violencia, del
fanatismo y de la venganza. Jesús en el diálogo, la tolerancia y el perdón.
La actitud de Jesús deja bien claro que la intolerancia y el fanatismo no
son actitudes con las que se construye el reino.
¿Reacciono como “hij@ del trueno” cuando algo me sale mal, cuando no me
aceptan, me contradicen o me rechazan?
Mientras iban de camino, uno le dijo:
–Te seguiré adondequiera que vayas.
Jesús le contestó:
–Las zorras tienen madrigueras y los
pájaros del cielo nidos
pero el Hijo del hombre no tiene
donde reclinar la cabeza.
Jesús establece una escala de valores. Invita a dejar lo secundario
para conseguir lo fundamental. Para caminar con Él hay que aceptar
una existencia adulta, privada de privilegios, protecciones
y seguridades.
A otro le dijo:
–Sígueme.
Se es cristian@ cuando se camina tras las huellas del Maestro.
El camino requiere libertad. [email protected] de obligaciones externas
podremos responder a la invitación de Jesús para hacer con Él el
camino de la vida. Jesús es nuestro Camino y nuestra Meta.
Él replicó:
–Señor, déjame ir antes a enterrar a mi padre.
Jesús le respondió:
–Deja que los muertos entierren a sus muertos;
tú ve a anunciar el reino de Dios.
La radicalidad evangélica no tiene nada que ver con la observancia de
la ley y de la tradición, supone una ruptura con la religión del deber.
Preferir la ley y el deber, por muy religioso que sea, a seguir a Jesús
es continuar acompañando a los muertos, morir.
Para vivir hay que seguir otro camino, el que Jesús propone:
ir a anunciar el Reino de Dios.
Otro le dijo: –Te seguiré, Señor, pero déjame despedirme
primero de mi familia.
Jesús le contestó:
–El que pone la mano en el arado y mira hacia atrás, no es
apto para el reino de Dios.
Quien mira hacia atrás,
hacia el trabajo ya hecho,
y no hacia delante,
a lo que queda por hacer,
no va recto hacia la meta.
Quien sigue anclado en el pasado,
quien adopta actitudes involucionistas
y se cree con derecho de imponerlas
a los demás, criticando, juzgando ,
censurando, excomulgando...
es contrario a la actitud,
al mensaje, a la recomendación
y al Espíritu de Jesús.
¡Dios mío, tómame de la mano!
Te seguiré de manera resuelta,
sin mucha resistencia.
No me sustraeré a ninguna de las tormentas
que caigan sobre mí en la vida.
Soportaré el choque con lo mejor
de mis fuerzas.
Pero dame de vez en cuando
un breve instante de paz.
No me creeré, en mi inocencia, que la paz
que descenderá sobre mí es eterna.
Aceptaré la inquietud y el combate
que vendrán después.
Me gusta mantenerme en el calor y la
seguridad, pero no me rebelaré cuando haya
que afrontar el frío, con tal que tú me lleves
de la mano.
Yo te seguiré por todas partes e intentaré
no tener miedo.
Esté donde esté, intentaré irradiar un poco
de amor, del verdadero amor al prójimo que
hay en mí.
Etty Hellisum.
Diario durante la persecución nazi
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