En 1931 fue la única mujer pasajera del vuelo desde Río de Janeiro
a Nueva York, en un hidroavión alemán Dornier-X de 12 motores.
Avanzar manualmente
Del viaje, señaló Adams: "Podría escribir un libro donde contaría todas las maravillas que se sienten en estas seis
semanas emocionantes."
En 1931, Adams abordó un Clipper de Pan Am desde Nueva York a Rio de Janeiro convirtiéndose en la única
pasajera mujer del Dornier DO-X y volviendo de regreso a Nueva York. El DO-X era un hidroavión enorme, lento y
pesado que viajaba por la costa sudamericana, deteniéndose con frecuencia.
CLARA
ADAMS
AMELIA
EARHART
El avión fue concebido por el Dr. Claudius Dornier, en 1924 y tomó siete años para el diseño y otros dos años
para construirlo.
Fue financiado por el Ministerio de transporte alemán y fabricado en una planta especialmente diseñada en
Altenrhein, en la parte suiza del lago de Constanza, a fin de eludir el Tratado de Versalles, que prohibía que
Alemania pudiera construir aeronaves después de la I Guerra Mundial.
En la cubierta principal había un recinto para fumadores, un bar, un salón comedor y asientos para los 66
pasajeros, que podía ser convertido en literas para dormir de noche durante el vuelos. En la popa los pasajeros
podían utilizar todo tipo de artefactos eléctricos, estaban los retretes y el compartimiento de carga. La cabina, la
estación de navegación, motores y radio estaban en el piso superior.
Lady Grace Drummond-Hay y Karl vonWiegand
a bordo del Dornier DO-X
Postal firmada por Clara. Durante un vuelo se las arregló para enviar más de seis libras de cartas y tarjetas
postales. Se refirió a ella como "primera voladora persistente".
La sala de control del motor estaba en el nivel superior del DO-X así como la cabina, salas de radio y navegación.
La velocidad de crucero era un poco más de 100 mph.
"El vuelo más notable tuvo lugar cuando en 1928 el Graf Zeppelin hizo su vuelta pionera de ida y vuelta -desde
Europa hasta EE.UU. Fue mi privilegio comprar el primer billete vendido a un pasajero femenino para volar a
través del Atlántico. Cuesta $ 3.000. En este vuelo pionero de EE.UU. a Europa, hubo 64 hombres y una mujer a
bordo. Yo era esa mujer solitaria. Resultó ser el viaje más peligroso experimentado por los oficiales y tripulación
del Zeppelin hasta el día de hoy. El vuelo duró 71 horas" -Clara
El Graf Zeppelin saliendo del hangar para su primer vuelo,
el 18 de septiembre de 1928 - InFriedrichshafen, Alemania.
La construcción alemana Graf Zeppelin LZ-127 se convertiría en el USS Los Angeles
En 1928, Adams compró el primer
billete aéreo transatlántico vendido a
un pasajero femenino; y viajó en el
primer vuelo del dirigible Graf Zeppelin
desde Norteamérica a Europa
en octubre de 1928.
El Coronel Klink estuvo justo aquí.
Funk raum es la sala de radio
Longitud total 98 pies
Puesto de comando del Graf Zeppelin
Nacida en Cincinnati,
Adams se enganchó a
volar a partir de su
primera experiencia en
un hidroavión Thomas,
en 1914, en el Lago
Eustis, Florida.
"Los $ 3.000 que
cuesta volar ida y
vuelta en el Graf
Zeppelin equivalente al
salario de "varios años"
de una persona
promedio en esos
días", dijo Friedman.
Cuando en 1928 compró
un boleto en el Graf
Zeppelin, con tarifa de
ida y vuelta desde
EE.UU., fue el primer
billete aéreo vendido a
una mujer pasajero para
cruzar el Océano
Atlántico.
(Hoy serían más de $136.000)
Clara Adams con el Dr. Hugo Eckener y su esposa
en Friedrichshafen, 3 Noviembre 1928, después del
arribo desde EE.UU. a bordo del Graf Zeppelin.
No había papel, plástico ni polietileno!
Premio
favorito
de Clara
NAVEGACIÓN SATELITAL - MÓDULO DE COMANDO ESPACIAL - COMUNICACIÓN RADIAL SATELITAL !!!
SALA DE RADIO
Lady Grace Drummond-Hay, una periodista
que abordó el Graf Zeppelin en el viaje de
regreso a los EE.UU.
Si bien los salones eran lujosos, no tenían
calefacción, y durante los meses de invierno,
o cuando la nave voló por el Atlántico Norte,
o durante el vuelo sobre Siberia, como parte
del vuelo de vuelta al mundo de 1929, los
pasajeros a menudo pasaban gran parte de
su tiempo envueltos en pesados abrigos de
invierno o cubiertos con capas de mantas,
pues se formaban cristales de hielo en las
ventanas.
Clara Adams y Lady Grace Drummond-Hay
Como pasajera frecuente Lady Grace
Drummond-Hay describió:
"Tenemos un millón de pies cúbicos de gas
pero no calor... El frío corre implacable a
través de las paredes de tela
de esta carpa voladora... He observado
graciosamente arropada, sobre una
ventana del salón, una romántica vista de la
Luna sobre el cielo.
Los hombres... por las noches algunos
tenían en cuenta, otros no, que no debían
olvidar sus chaquetas y camisas en sus
equipajes.
Tenemos imágenes encantadoras cenando
elegantemente en medio del aire con el
Comodoro Eckener en la cabecera de una
mesa cubierta de flores... pero... con
abrigos de cuero, pieles y pullóveres como
vestidos de noche.
La sopa caliente y el guiso con mucho
vapor eran más bienvenidos que el frío
caviar y la ensalada de pollo”.
Grace Drummond-Hay y Karl von Wiegand en el puesto de control del LZ-127 Graf Zeppelin
Clara Adams estuvo en el vuelo inaugural del dirigible Hindenburg en 1936.
Después que el Hindenburg se estrelló en Nueva Jersey en 1937, Adams
escribió a los funcionarios de la empresa en apoyo y compró un boleto para
un siguiente vuelo, que nunca tuvo lugar.
SOBRE DE LA CARTA DE DRUMMOND-HAY PARA EL HISTÓRICO VUELO DEL HINDENBURG
(Sin dirección, ni código postal. No era necesario. Ella igual lo recibió !!)
La carta está fechada el 8 mayo 1936; la era de los
pasajeros del Zeppelin terminaría un año más tarde,
con el desastre del Hindenburg el 6 mayo 1937.
Mi querida Clara:
No puedo decirte lo feliz que fui al encontrarme a
bordo del Hindenburg como uno de los pasajeros de
su primer vuelo desde Alemania a EE.UU. Espero
que podamos reunirnos nuevamente como
"compañeras de aventura" cuando se complete el
próximo Zeppelin, y que una vez más juntas.
seamos pioneras de una ruta a través del aire.
Mis amables pensamientos de siempre,
tu amiga sincera,
Grace M Hay Drummond Hay
"Personalmente, creo que la sorprendente
variedad de vuelos y viajes que tomó Clara
Adams son notables, teniendo en cuenta el
carácter pionero de la temprana aviación en
la década de 1920 y 1930" dijo Thomas
Allen, curador de las colecciones especiales
de la Historia de la Colección de Aviación, en
la Universidad de Texas-Dallas.
La Univ. Texas-Dallas tiene recuerdos de
Clara Adams, incluyendo fotos, cartas y
tarjetas postales.
Clara Adams ayudó a cambiar la percepción pública de la aviación de una empresa peligrosa con viajes en
cascos de cuero, a algo que puede ser disfrutado por una pequeña viuda vieja de Pennsylvania.
Su vuelo alrededor del mundo en 1939 fue una demostración pública de cuán lejos había llegado la aviación en
tan poco tiempo.
Charles Lindbergh había cruzado el Atlántico en mayo de 1927, y apenas doce años más tarde hizo posible que
una mujer compre un boleto programado por una aerolínea para volar alrededor del mundo.
Y Clara Adams hizo que el mundo lo supiera.
Clara siempre pagó sus viajes.
Tomó fotos y obtuvo autógrafos de los
miembros de la tripulación.
Recogió cajas y más cajas de todos los
elementos coleccionables de la época.
Usó su propio dinero para hacer giras
promocionales y charlas.
En el registro autobiográfico de sus viajes
concluye:
"Quiero que se entienda que lo que he
escrito, es simplemente indicando los
hechos sin intención de alardear".
Estuvo a bordo de los primeros vuelos de muchos famosos dirigibles, hidroaviones y aviones comerciales, y
conoció a muchos de los aviadores famosos de la época, incluyendo a Amelia Earhart.
Con su amiga, Grace Drummond-Hay Karl von Wiegand fueron a las Filipinas cuando los japoneses invadieron
las islas en 1942, y ambas estuvieron internadas en un campamento japonés.
En 1939, Clara Adams se convirtió en la primer mujer pasajera de avión en circunvalar el mundo.
Tardó 16 días, 19 horas, 8 minutos y 10 segundos.
En total, registra más de 150.000 millas de viaje aéreo.
Su último vuelo fue para tirar sus cenizas esparcidas desde un avión que llevó a cabo sus deseos.
Su lugar de descanso se registra vagamente como "el océano"
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Clara Adams, la primer pasajera frecuente de