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Última revisión: 23/03/12
Lima - Perú
Un librito oscuro contiene los reflejos profundos de cuatro jóvenes
artistas que exploran su interioridad con honestidad.
El mundo contemporáneo, heredero de un racionalismo exagerado,
ha llevado al hombre al perfeccionamiento de múltiples tecnologías
y realidades exteriores pero poco ha hecho por el enriquecimiento
de nuestra subjetividad, aquella realidad que es propia del individuo
e intransferible mediante el lenguaje convencional.
El sueño, aquella dimensión vital que nos cobija de noche, libera
nuestros yos ocultos del yugo de la normatividad: egoísmos, terrores
y fantasías de todo tipo habitan nuestro dormir con alegría.
Las pesadillas, en particular, son tan enigmáticas como el sueño o la vida
misma. Todos las hemos experimentado cuando niños pero,
con el transcurrir de los años, conservamos aquellas oscuras imágenes
en el anecdotario del pasado, olvidando su influjo presente en nuestra
vida cotidiana.
Estrella Brückmann, Rocío Dávila, Yericka Montalvo e Ísabel Rojas
asumieron el reto de verse a sí mismas desde la sinceridad
de sus pesadillas. A partir de su impulso creativo, primario, han ido
dando forma al tema del presente proyecto, para luego reflexionar
de forma individual y colectiva sobre lo plasmado. La experiencia
es enriquecedora para cada artista desde sus adentros, pero también
para su medio social: pocas veces nos damos el tiempo de asimilar
nuestros temores profundos como parte integral de nuestra identidad.
En estas obras, la Luna venció al silencio.
Juan Carlos Delgado
Lima, 27 de febrero de 2012
Cuando uno descubre los placeres,
temores y pasiones más profundos del alma,
un obscuro enemigo asoma las narices
cuando las pupilas se contraen.
Se desencadena la batalla de los yos internos,
en un campo tan vulnerable y a la vez austero
como la mente.
Nuevamente la batalla de los yos,
producto de los deseos reprimidos del alma.
Una guerra interna constante,
convirtiéndome en presa de mí misma
y el verdugo de mi cuerpo.
Papá:
Tal vez es la primera vez que te escribo una carta
en todo este tiempo, pero quiero que sepas
que hay noches en las que no puedo dormir bien
y tengo miedo.
Me hubiera gustado que estuvieras aquí
consolándome
y que, para que se me fuera el mal sueño,
me contaras un bonito cuento
hasta que me vuelva a dormir.
¡¡¡Te extraño!!!
Sé que estamos a kilómetros de distancia.
¿Puedes volver ya?
Gracias por las lindas barbies,
las tengo cerquita a mi cama.
Pero igual, el mejor regalo para mí
es tu presencia.
Te quiero mucho...
Siempre en mi corazón,
Mili.
Su cuerpo estaba totalmente inmóvil
como cuando a alguien le quitan la vida o,
lo que es peor,
el corazón.
Todo lo que vivía era punzocortante para su alma.
Realmente sentía el vacío.
Entonces decidió disfrutar del dolor
y tratar de asumirlo tal y como lo hacía
con todo lo que le imponían.
Lo sé amor mío, jamás serás para mí.
Tú, peor pesadilla.
El dolor y la felicidad
son propios de la vida
un hilo de perfección,
una ficha que no encaja,
un espejo en el que no
te reflejas.
Aprendes a jugar con cada momento,
te ahogas
lentamente en tus palabras
y tu alma muere
pausadamente con tus pensamientos.
Mientras creces
vas sacando brillo a tus ojos
viendo todo más claro
saliendo de la pesadilla
que tú mismo creaste.
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