La segunda
guerra mundial
La estrategia que Hitler
quería y siguió durante la
primera fase de la guerra es
poner a sus adversarios
cada vez ante el hecho
consumado, esperar sus
reacciones y comportarse en
consecuencia. En sus planes
la guerra se configuraba
como una sucesión de
campañas instantáneas y
victoriosas, una secuencia
de “guerras relámpago”
alternada con gestos y
ofertas de paz.
Con Polonia le salió perfectamente.
Tras apenas cuatro semanas desde
el comienzo de las hostilidades. El
28 de septiembre, Varsovia
capitulaba. El 6 de octubre, Hitler
declaraba que, una vez solucionada
la controversia con Polonia, no tenía
otras reivindicaciones salvo la
devolución de las colonias, sobre la
que se podía tratar; así, proponía a
Inglaterra y Francia la convocatoria
de una conferencia económica
europea, oferta que fue rechazada.
Hitler decidía pasar a su
segunda iniciativa, el
ataque a Francia, que
debería realizarse
eludiendo la línea
Maginot, como ya en
1914, a través de Bélgica
y Holanda.
Pero tuvo que enfrentarse
las reticencias de sus
generales, quienes,
recordado la experiencia
de la I GM, consideraban
que la empresa era
arriesgada y precipitada.
Entre octubre de 1939 y
mayo de 1940 pasaron
así siete meses en los
que operaciones militares
se estancaron.
El 10 de mayo arranca la
campaña de Francia. Tras
invadir a Holanda y
Bélgica, las tropas
alemanas avanzaron por
el norte de Francia, hasta
que el 24 de mayo su
avance se detuvo por
orden de Hitler.
A este respecto se
ha conjeturado
que con esta
pausa Hitler quería
permitir que el
contingente
británico pudiese
regresar a la isla.
Inmediatamente
después la
Wermacht reanudó
la ofensiva y el 14
de junio el ejército
alemán entraba en
París.
La caída de
Francia convence
a Mussolini, que
hasta entonces se
había mantenido a
la expectativa, de
tomar la iniciativa
y anuncia el 10 de
junio de 1940, la
entrada de Italia
en una guerra que
él consideraba ya
resuelta a favor de
los alemanes.
Tras la derrota de Francia, el siguiente objetivo
de Hitler era la Unión Soviética. El dictador
estaba convencido de que, como había
sucedido con Polonia y Francia, también esta
nueva campaña podía terminarse en pocos
meses, si no en semanas, y sus generales,
cuyas dudas habían sido desmentidas por la
fulminante conclusión de la campaña francesa,
ya no tenían la autoridad suficiente.
Sin embargo, hacía
falta evitar que, como
había sucedido en la
primera guerra
mundial, Alemania se
viera obligada a
luchar en dos frentes
al mismo tiempo.
De ahí la decisión de
Hitler de dirigir el 19
de junio un último
llamamiento a
Inglaterra, que era el
enemigo más temido
y respectado.
A la cabeza
del gobierno
británico se
encontraba
Churchill, un
irreducible
que prometía
a su pueblo
sólo sangre y
lágrimas,
decidido
como estaba
a continuar la
lucha a
ultranza.
La decisión de
lanzar una
ofensiva aérea
sobre las
ciudades
británicas fue
probablemente
una segunda
opción una vez
abandonada la
hipótesis
desembargo
(operación león
marino).
Tras un año de
hostilidades, sólo
las mayores
potencias de
Europa central y
occidental estaban
involucradas en el
conflicto. Fuera
habían quedado,
además de la
URSS, los países
balcánicos y la
España de Franco
Una primera ampliación de los
escenarios de operaciones hacia el
Mediterráneo y África
septentrional y oriental se produjo
a raíz de la intervención italiana.
Posteriormente, en octubre de
1940, una “misión militar”
alemana se instalaba en Rumania,
asegurando a Alemania el control
del país y su petróleo. Mussolini,
que no había sido informado de
esta iniciativa, reaccionó, a su vez
sin informar al aliado alemán,
decidiendo unilateralmente atacar
a Grecia.
Lo que en los planes
del Duce debería
haber sido poco más
que un paseo militar,
muy pronto se reveló
como una aventura
sin gloria, y con ella
se esfumó la ilusión
de que Mussolini
pudiese conducir una
guerra paralela, con
plena autonomía
respecto a su
incómodo aliado
alemán.
Para Hitler, quien el 18 de
diciembre de 1940 había
tomado la decisión de
atacar a la Unión Soviética
(operación Barbarroja), se
hacía imprescindible
cubrirse las espaldas. En
abril de 1941 las tropas
alemanas que habían
penetrado en Yugoslavia
desde Hungría, se
esparcieron por toda la
península balcánica,
poniéndola bajo su firma
control.
Las operaciones militares de la
URSS arrancaron el 22 de junio
de 1941. Su desarrollo inicial
pereció confirmar en pleno las
previsiones de Hitler y sus
generales de que sería una
campaña breve y victoriosa.
Durante los primeros seis
meses de guerra, más de tres
millones de soldados rusos
quedaron atrapados en las
bolsas creadas por los ejércitos
alemanes que avanzaban en
profundidad, hasta llegar a
amenazar Moscú y Leningrado.
En su arrollador avance las
tropas alemanas dejaban a
sus espaldas tierra
quemada. La guerra que se
combatió en el frente ruso
se diferencia del frente
occidental por su carácter
total, de auténtica guerra
de exterminio. En los
planes de Hitler, Moscú y
Leningrado hubieran tenido
que ser arrasadas y el
grupo dirigente judíobolchevique eliminado
físicamente.
A diferencia de los
sucedido en otros
países ocupados en
Rusia como ya en
Polonia, Hitler no tomó
en consideración la
posibilidad de instalar
unos gobierno
fantoche, quería
realizar un dominio
directo de tipo
colonial: comisariados
del Reich, cada uno
encabezado por un
gobernador general.
Estaba prevista la deportación
a Siberia de 31.000.000 de
rusos y polacos para dejar
espacio a los colonos
alemanes. En cuanto a los
judío había que exterminarlos.
Era la decisión que Hitler
había tomado en julio 1941.
La tarea de llevar a cabo esas
delirantes medias
correspondía a las SS, que en
la campaña de Rusia tuvieran
un papel y una autonomía de
iniciativa que anteriormente
no habían tenido.
º
Hacia finales de
1941, Alemania,
pues, ejercía su
control sobre
toda Europa,
desde
Escandinava al
Mediterráneo,
desde el
Atlántico a las
llanuras rusas, y
la caída de la
URSS parecía
inminente.
Los japoneses habían suscrito
en septiembre de 1940 una
alianza militar con Alemania e
Italia que, entre otras cosas,
preveía un empeño común
militar con Alemania e Italia en
caso de ataque militar de EU a
uno de los miembros, y
posteriormente, en julio de
1941, había ocupado la
Indochina francesa. Como
represalia a esta última
iniciativa, EU decretó el
secuestro de los bienes
japoneses en su territorio.
Inglaterra y sus dominios
rompieron las relaciones
diplomáticas con Japón y
efectuaron en su contra un
embargo.
Para un país como Japón, cuya
economía dependía totalmente
de la importación de materias
primas, esto equivalía a un
estrangulamiento y por tanto el
gobierno japonés se encontró
ante la elección entre una
negociación en posición de
inferioridad y la guerra.
El 7 de
diciembre
de 1941,
aviones
japoneses
atacaban,
sin previa
declaración
de guerra,
la armada
norteameric
ana anclada
en Peral
Harbor.
Alemania, Italia y
Japón habían suscrito
en septiembre de
1940 un pacto
denominado “Pacto
Tripartito”. Pero el
acuerdo no preveía
ningún organismo de
mando común, lo que
hacía problemática la
coordinación de las
operaciones. De hecho
cada uno hizo su
guerra persiguiendo
sus objetivos.
En el tratado Tripartito
en sus primeros dos
artículos las partes se
comprometían a
“respetar el papel de
dirección de Alemania
e Italia para el
establecimiento de un
nuevo orden en
Europa” y el japonés
para el establecimiento
de un nuevo orden en
la más grande Asia
oriental.
¿En qué consistía
este nuevo orden?
Para Hitler, las ideas
predominantes
seguían siendo, las
de la ampliación del
espacio vital hacia el
este, del
desmembramiento
de la URSS y de un
condominio colonial
entre el Reich y el
imperio británico.
En Japón existían divergencias
acerca los objetivos para
perseguir; especialmente entre
los que como el ministro de
Exteriores Matsuoka, apostaban
por una expansión en dirección
norte y en consecuencia veían
en la URSS al enemigo principal,
y los que, en cambio, eran
favorables a la creación – como
se leía en tratado Tripartito- de
un área de prosperidad asiática
que incluyera a China, India y los
países y colonias del Pacífico
meridional y de Asia sur oriental.
Las
potencias del
Tripartito no
llegaron a
elaborar una
estrategia
común, ni en
el plano
militar ni en
el político, ni
para la
guerra ni
para la paz.
En el bloque
opuesto se decidió
la constitución de
un organismo
militar común. La
estrategia militar
aliada se basaba en
una opción
fundamental, la de
asignar prioridad a
la lucha contra
Alemania en vez de
Japón: German
first.
En el plano político, el
documento fundamental de la
estrategia anglo americana es la
Carta Atlántica, que se hizo
pública en 1941. Los
precedentes son los 14 puntos
de Wilson.
Sus firmantes no aspiran a
ampliaciones territoriales o de
otro tipo y se propiciaba a favor
de la restitución de los derechos
soberanos de autogobiernos a
los que han sido privados de
ellos por la fuerza.
El 7 de noviembre de
1941 en el aniversario
de la revolución de
octubre Stalin
pronunció un discurso.
La nota predominante
del discurso del
dictador soviético no
fue la de la defensa de
las conquistas de la
revolución y del
socialismo, sino la
apelación a los
sentimientos patrióticos
del pueblo ruso.
El llamamiento
tuvo efecto: en
los primeros días
de diciembre la
ofensiva alemana
estaba
bloqueada.
Sin embargo en
el aspecto militar
la iniciativa
quedaba en
manos de las
potencias del
Tripartito.
Los japoneses habían
adueñado del Pacífico
meridional y de Birmania y
de ahí amenazan de cerca de
India, mientras que en África
septentrional las tropas
italianas, con las que se
había juntado, en febrero de
1941, un cuerpo de
expedición alemán
encabezado por el general
Rommel, en mayo pasaban a
la ofensiva y en junio
llegaban a la localidad de El
Alamein, cerca de Alejandría.
A principios de
noviembre 1942, el
general británico
Montgomery
derrotaba, en la
batalla de El Alamein,
a las tropas ítaloalemanas.
Comenzaba así la
avanzada que
terminaría con la
expulsión de las
fuerzas de Rommel
de toda el África
septentrional.
Finalmente, en noviembre
1942 los soviéticos pasaron
al contraataque en el frente
meridional, logrando aislar
y rodear al ejército del
general Paulus en la ciudad
de Stalingrado. Por orden
de Hitler, los alemanes
resistieron hasta febrero de
1943, cuando se vieron
obligados a capitular. Era la
primera batalla en la que el
poderoso ejército alemán
fue obligado a la rendición.
La batalla de Stalingrado
marcó un cambio no sólo en
la andadura de las
operaciones militares, sino
también en la historia política
de la segunda guerra
mundial. En efecto, de esta
victoria la Unión Soviética, de
cuya capacidad de resistencia
hasta el año anterior muchos
habían dudado, salió con
prestigio enormemente
aumentado y Stalin se
convertía en un interlocutor
obligado y muy exigente.
Stalin quería el
envío de
consistentes
ayudas militares
y apertura de un
segundo frente.
La primera de
esas peticiones
fue satisfecha,
mientras que la
segunda con
Stalingrado
empieza a
tomarse en
consideración.
La decisión de los
altos mandos
militares británico y
norteamericano de
dar inicio a la
operación Torch
(desembarque
masivo en la costa
norteafricana) y no
abrir un segundo
frente en Francia
decepcionó a Stalin
que pedía desde
tiempo un segundo
frente.
Prisioneros de guerra brit�nicos y canadienses capturados en Dieppe
Churrchill se
comprometió a
efectuar una
operación limitada
de desembarque en
la costa francesa.
Ésta tuvo lugar el
19 de agosto 1942,
cuando un
contingente de
6.000 británicos y
canadienses
desembarcó en
Dieppe y fue casi
totalmente
aniquilado.
El 11 de noviembre 1942,
las tropas al mando de
Eisenhower daban
comienzo a la operación
Torch desembarcando cerca
de Casablanca y ocupando
rápidamente toda la región
circundante hasta Argelia.
Los fuerzas del Eje,
sometidas a la presión
conjunta de desde el este y
Eisenhower desde el oeste,
no tuvieron más remedio
que atrincherarse en Túnez.
El General Bernard Montgomery
General Montgomery
La resistencia
Se trató
ciertamente de
un fenómeno
de vastas
proporciones,
especialmente
en algunas
zonas, como
Bielorrusia:
800.000
hombres en su
fase final.
El país europeo donde la
Resistencia se desarrolló en su
mayor plenitud y vigor fue sin
lugar a dudas Yugoslavia. Croacia
fue constituida como estado
independiente autónomo que
incluía también una parte de
Bosnia bajo el gobierno de Ante
Palevic, jefe del movimiento
fascista. La minoría serbia, que
representaba un 30% de la
población, se vio sometida a una
auténtica persecución que generó
750.000 víctimas el mayor
genocidio después del holocausto.
El movimiento de
resistencia que se fue
desarrollando en Serbia
contra los ocupantes
italianos y alemanes
tenía como líder el
comunista Tito.
El croata Tito concebía
la resistencia partisana
como una lucha de
liberación nacional que
debía implicar y unir a
todas las etnias del
país. A este fin
constituyó un FLN.
Yugoslavia fue
el único país de
Europa oriental
cuya liberación
y reunificación
se llevaron a
cado
completamente
antes de la
llegada de la
Ejército Rojo
soviético.
En Francia el
llamamiento a la
resistencia lanzado
por el general De
Gaulle desde los
micrófonos de Radio
Londres en 1940 no
había encontrado
mucho eco. También
en los territorios
coloniales (Siria y
Líbano) los mandos
militares habían
permanecido leales al
gobierno de Vichy.
Marc Bloch
A diferencia de los países
de la Europa del este,
donde la unidad de las
fuerzas organizadas para
la Resistencia se realizó
bajo la hegemonía
comunista (Yugoslavia y
Grecia) o no se realizó
en absoluto, la
Resistencia francesa se
había dotado de un
organismo unitario y
pudo así desplegar en la
última fase de la guerra
todo su potencial.
Una solución
análoga se adoptará
también en Italia,
con la constitución
de CLN, al cual se
adhirieron todos los
partidos políticos
antifascistas, y que
durante la
Resistencia
desempeño la
función de
organismo de
coordinación y
dirección política.
En Italia no
existía ninguna
personalidad que
gozara del
mismo prestigio
de De Gaulle en
Francia, y que en
virtud de ello
pudiese
funcional de polo
de atracción para
los varios
partidos.
Si al final se llegó a un
acuerdo, ello se debió
sobre todo a la iniciativa
del líder comunista Palmiro
Togliatti, quien, a su vuelta
a Italia en marzo de 1944,
propuso que se aplazara
cualquier decisión sobre la
cuestión institucional y se
constituyera un gobierno
en el que estuviesen
representados todos los
partidos del CLN, con el
objetivo primordial de
liberar el país.
En Alemania se
trató de una
resistencia de
élite. Élites
obreras
sobrevivientes a
las masacres
llevadas a cabos
por la GESTAPO.
Élites intelectuales
como los del
movimiento de la
Rosa Blanca.
Sobre todo élites
militares.
Había un cierto número
de los más altos oficiales
como Rommel, al que
Hitler impuso el suicidio
tras el fracaso del
atentado del 20 de julio
de 1944. Finalmente
merece ser mencionado
el CNL de Alemania que
se constituyó en la URSS
en julio de 1943, y estuvo
presidido por el general
Waltzer, que ya había sido
general en Stalingrado.
Sobre la resistencia podemos
decir: 1) que en el abanico
de orientaciones y opciones
políticas que confluyeron en
la Resistencia es
extremadamente amplio y
por lo tanto no tiene
fundamento el juicio de los
que subrayan el papel
predominante que ella
tuvieron los partidos
comunista y su uso
instrumental en función de
los intereses y de las
ambiciones de la URSS.
2) La diversidad
de las
orientaciones no
excluía la
existencia de un
núcleo y de
elementos
comunes: no sólo,
obviamente, la
oposición al
fascismo, sino
también la
aspiración a
alguna forma de
“nuevo orden”.
De la campaña de Italia al final de
la guerra en Europa
En la primera mitad
de 1943, la situación
militar en los varios
frentes se torció para
las potencias del Eje.
En mayo, las tropas
ítalo-alemanas se
rendían en Túnez, su
último reducto
africano.
Mientras tanto, en Italia la
situación se precipitaba.
La primera sacudida al
régimen se produjo en
marzo de 1943 a causa de
una serie de huelgas en
las grandes ciudades
industriales del norte.
Cuando, en julio, los
Aliados desembarcaron en
Sicilia y encontraron una
resistencia más bien débil,
quedó claro que Mussolini
y el fascismo tenían los
días contados.
En la sesión del Gran Consejo
entre el 24 y el 25 de julio
1943, hicieron aprobar por
mayoría un orden del día en
el que se pedía al rey que
retomara la plenitud de
poderes desautorizando así,
de hecho, a Mussolini. Al día
siguiente se comunicó al
Duce, de visita al rey, que su
dimisión había sido aceptada
y la salida se le invitó a subir
a una ambulancia y se le
trasladó a un lugar secreto.
El nuevo gobierno,
presidido por el
mariscal Badoglio,
tomó contacto con
los
angloamericanos,
pero mientras tanto
los alemanes habían
intuido el rumbo
que estaban
tomando los
acontecimientos,
empezaron a enviar
a Italia varias
divisiones.
Mariscal Badoglio
El rey y el
gobierno
dejan Roma
para llegar
por vía
marítima a
Brindisi, en
territorio
controlado
por los
aliados que
mientas tanto
había
desembarcad
o en Salerno.
Dejaban tras de sí un
país desorientado y
dividido entre dos
ejércitos extranjeros
listos para enfrentarse.
En el norte, se
constituyó la llamada
República Social,
encabezada por
Mussolini, que había
sido liberado por una
unidad de
paracaidistas
alemanes.
Estaba previsto que
Italia sería
reconocido como
cobeligerante y su
contribución sería
tenida en cuanta a
la hora de redactar
el tratado de paz,
en caso de que
declarase la guerra
a Alemania, lo que
Badoglio se
apresuró a hacer
(13 de octubre de
1943).
A lo largo de
1944, la
Alemania nazi
pasó de una
derrota a otra y
poco a poco se
vio obligada a
retirarse de
todos los
territorios que
había ocupado
en los primeros
años de
guerra.
Berlín, 29-04-1944
El 28 de
marzo de
1945
Mussolini era
ajusticiado
por los
partisanos
italianos y el
30 Hitler se
suicidó,
mientras los
rusos ya eran
dueños de la
capital.
El 6 de febrero de 1945
los tres grandes se
encontraron en Yalta
(Crimea). En el asunto
de las Naciones Unidas
se llegó a un acuerdo,
aceptando la petición
soviética para que el
derecho de veto de los
miembros del Consejo
de Seguridad se
extendiera a los casos
en los que uno de ellos
estuviese implicado en
el asunto en discusión.
En la Organización, que
celebró su primera
conferencia en San Francisco
el 25 de abril, fueron
admitidos todos los estados
que habían declarado guerra
a Alemania antes del 1 de
marzo de 1945. La URSS, que
había solicitado que las 6
republicas que la integraban
estuviesen representadas,
tuvo que conformarse con
tres escaños (URSS, Ucrania y
Bielorrusia).
A la cuestión
alemana se añadía
la de las
reparaciones de
guerra que la URSS
reclamaba, pero que
encontraba la firme
oposición de EU e
Inglaterra, que no
querían repetir la
experiencia de la I
GM. Por lo tanto no
se llegó a un
acuerdo en este
punto.
Será en la
conferencia de
Potsdam, que
se celebró tras
la rendición de
Alemania
(julio.-agosto
1945), cuando
se restaurará
el principio de
la división en
zonas de
ocupación.
Entre las demás
decisiones de la
conferencia de Yalta, cabe
señalar la relativa
admisión de Francia con
la consiguiente asignación
de una zona de ocupación
en Alemania. Finalmente,
al margen de la
conferencia, se llegó a un
acuerdo entre Roosevelt y
Stalin para que la URSS se
comprometía a declarar
guerra a Japón en dos
tres meses.
Roosvelt no
pudo
presenciar
el día de la
victoria. El
presidente
EU, que ya
en Yalta se
mostró
físicamente
desmejorad
o, había
fallecido el
12 de abril.
Roosevelt's funeral
Los japoneses
habían perdido su
superioridad
marítima. La
iniciativa pasó a
los EU y se
desarrolló una
estrategia que se
denominó de los
salto de rana, es
decir de una isla
a otra y en junio
de 1945 llegando
a Okinawa, en
territorio japonés.
General Hideki Tojo
Naturalmente, la
duración de la guerra
dependía también de
la evolución de la
situación interna en
Japón. Como siempre,
ésta difícilmente
descifrable. El gobierno
presidido por el
general Tojo, estaba
formado por miliares
intransigentes y
decididos a luchas
hasta el final.
En el momento
en que se
redacta el
ultimátum,
Truman, el
nuevo
presidente EU,
había sido
informado de
que la
experimentación
de la primera
bomba atómica
había tenido
éxito.
El 6 de agosto, la primera
bomba atómica fue lanzada
sobre Hiroshima,
provocando 70.000
muertos. Dos días después
la URSS, cumpliendo lo
acordado en Yalta,
declaraba la guerra a Japón
e invadía Manchuria. El 9
tocaba a Nagasaky. El 14
de agosto el Emperador se
pronunciaba a favor de la
aceptación de los términos
de la rendición, que se
firmó el 2 de septiembre.
Hirohito
vestido de
uniforme
militar.
En el acta de
rendición, se leía que la
orden de fin de las
hostilidades había sido
dada por el Emperador.
Con este subterfugio,
que implicaba el
reconocimiento de la
función del Emperador
y la continuidad de su
celesta mandato, fue
posible superar las
últimas resistencias de
los militares.
Algunos
estudiosos han
sostenido que el
lanzamiento de la
bomba atómica
no fue sólo el
último acto de
una guerra
contra un
enemigo ya
derrotado, sino
más bien el
primero de la
guerra fría, un
aviso para URSS.
Como Sarajevo,
y más que
Sarajevo,
Hiroshima
significa un
cambio en la
historia
contemporánea.
Después de
Hiroshima el
mundo no sería
nunca el mismo,
los hombres no
serían nunca
más los mismos.
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